Este grupo de amigos transformó el entretenimiento en la CDMX
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Este grupo de amigos transformó el entretenimiento en la CDMX

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Este grupo de amigos transformó el entretenimiento en la CDMX

Antonio Vilches, José Bezaury y Pepe Islas le imprimieron su sello a la oferta de entretenimiento en la ciudad.

Rubén Rivera
02/11/2018
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Bloomberg Businessweek

Era 2008, la mayor crisis financiera en casi un siglo comenzaba a tomar forma y en México llegaban los primeros síntomas del ‘catarrito’ económico que terminaría en una enfermedad mayor. También ese año, un grupo de amigos –Antonio Vilches, José Bezaury y Pepe Islas– decidió emprender un proyecto para transformar la oferta de entretenimiento en la Ciudad de México de la que estaban tan cansados.

Crearon un holding para desarrollar proyectos de propiedad intelectual en la industria del entretenimiento, la diversión y la cultura, que pronto se convirtió, debido a su diversificación, en Grupo Archipiélago. Actualmente, el conglomerado tiene cuatro líneas de negocio que se complementan y retroalimentan, según los socios, bajo una visión de patrocinio y apoyo entre ellos. La primera son alimentos y bebidas, que operan a través de restaurantes, antros y cafeterías. Luego está su línea de bebidas alcohólicas mexicanas, en la cual comercializan principalmente mezcal. El grupo también organiza festivales culturales y tienen una unidad creativa que apoya a marcas de lujo.

Sus servicios los ofrecen a través de 11 locales en la capital del país, una marca que se distribuye en México, Estados Unidos, Canadá, Francia y Reino Unido, una empresa productora de agave y mezcal, tres festivales activos y uno nuevo por nacer, además de un taller creativo. Probablemente has oído hablar de ellos, aunque no necesariamente como Grupo Archipiélago. Pero ¿has tomado mezcal Unión? ¿Has comido en Cancino? ¿Bailado en Leonor?

En el océano de productos y servicios que Archipiélago ofrece a sus clientes, es precisamente el mezcal Unión el que más espacio ocupa en los corazones de Bezaury, Vilches e Islas. También es el que más presencia les ha dado en el mercado.

“La idea del mezcal Unión, nace al mismo tiempo que el primer proyecto de Archipiélago”, detalló Vilches. “Unión se dio con pasos tan bien dados, maduros, con templanza y estrategia, porque de ahí no comíamos… de este proyecto soñábamos, y los demás negocios hermanos eran los que nos daban para vivir”.

Unión creció pronto en el gusto de los consumidores y en 2016, Diageo, el gigante británico de bebidas prémium, se acercó a Grupo Archipiélago para hacer una alianza que inició con un contrato de distribución de la bebida en todo Norteamérica. El objetivo ahora, de acuerdo con los socios, es evolucionar en la cooperación para que su bebida artesanal mexicana alcance proyección mundial.

Un detalle más, de acuerdo con Vilches, Unión ha sido también uno de sus mayores proyectos de responsabilidad social, pues han establecido lazos con los trabajadores de la región mezcalera de Oaxaca y formado microempresarios para conservar el producto realizado con técnicas artesanales. Su bebida podría ser suficiente para mantener al grupo bien posicionado en el mercado, pero los amigos han decidido ir por más.

En su intento por “democratizar y modernizar la vida nocturna de la capital”, así como unir a la gente y crear comunidad, han desarrollado varios sitios de entretenimiento, muchos de los cuales han sido considerados como paraísos hípsters.

“De tres lugares pasamos a seis con 60 personas en la plantilla y en solo seis meses transitamos a alrededor de 180 empleados en nómina; hoy tenemos, entre gente de administración y en campo, cerca de 300”, comentó Bezaury. Al año, el grupo entretiene a unas 25 mil personas en sus eventos, recibe más de 500 mil comensales y se consumen más de 7 mezcales Unión por minuto en el mundo.

Archipiélago arrancó su travesía nocturna con ‘Leonor’, un bar ubicado en la colonia Condesa que abrió sus puertas hace ya una década. En una noche cualquiera, a los clientes se les ve tomando con gusto una Leonorica (mezcal con agua de Jamaica) rodeados de una arquitectura ‘vintage’ y tapices. Tras ese primer proyecto, los socios se dieron cuenta del potencial que había en el mercado de proponer proyectos que no siguieran al rating de la zona ni a la popularidad autoimpuesta.

En junio de 2011, abrieron Cancino, en homenaje a un inmigrante italiano que, de acuerdo con los archivos encontrados en el edificio ubicado en la colonia Roma, vivió en ese lugar.

“Para nosotros es la mejor pizza de México, según nos dicen también plataformas como UberEats, Rappi y los comentarios de nuestros comensales”, apuntó Bezaury.

Los proyectos de bares y restaurantes continuaron y actualmente Grupo Archipiélago opera una decena de lugares, entre los cuales se encuentran Café Paraíso, La Zaranda y La Ventanita

Con el tiempo, los amigos incursionaron en la organización de eventos masivos, como festivales de música. Uno de los más populares en la actualidad es Trópico, que se llevó a cabo en Acapulco, Guerrero, y presentó en 2017 a figuras de la música electropop como Dixon y Cut Copy. Durante la realización de esos eventos masivos el número de empleados temporales que contratan llega a triplicar al de su nómina de base.

A lo largo de estos años, recuerdan con cierto humor, distintos fondos de inversión de capital privado se han acercado para cautivarlos con alguna oferta, pero hasta ahora no han colaborado con ninguno, ya que desde el inicio crecieron con el apoyo de amigos, con quienes comparten proyectos, ideales, gustos y, claro, recursos.

En 2013, Endeavor, la aceleradora y mentora de alto impacto de empresas en mercados emergentes, los buscó y seleccionó para colaborar con ellos, escalar sus proyectos y “reorientar” esa ansiedad creativa y de incubación que ya habían manifestado con iniciativas tan diversas.

Esta etapa los llevó a presentar los proyectos de Grupo Archipiélago hasta el corazón de Silicon Valley, en California.

“Entramos a su RSP (proceso de selección), calificamos al panel nacional y ahí el feedback era escalar y lo entendimos como repetir conceptos. Fue en el panel internacional donde entendimos que teníamos que ser fieles a lo que hacemos que es seguir creando sin la prisa de multiplicar o escalar de manera tradicional”, señala Bezaury. “Entendimos que nuestro impacto no sería solo numérico sino también en cuestión de inspirar a otros para que creen sus proyectos para disfrutarlos y generar impactos positivos”.

Pese a no seguir adelante con la idea de Endeavor de escalar sus negocios a otro nivel, el grupo de amigos dejó huella en la aceleradora de negocios, que agregó la ‘STAR’ al perfil de los emprendedores que evalúa y que engloban características como carismáticos y con marcas que inspiran y promueven una gran lealtad.

Actualmente, el enfoque del grupo está en ampliar la oferta de Cancino en la ciudad.

“Tenemos una regla: nos preguntamos ‘¿lo vas a disfrutar? Si es así, hagámoslo’, si la respuesta es ‘no tanto’… no se hace”.

Nadie puede reprochar el camino que han tomado estos amigos. De los 18 proyectos que han emprendido en su línea de alimentos y bebidas, 16 han recuperado el 100 por ciento de su inversión, 14 han tenido una rentabilidad de casi mil 299 por ciento, y solo dos han fallado. Ese par de fracasos, sin duda, palidece con la marea de éxitos.