Éste es el cuento del príncipe que estuvo 83 días encerrado en el Ritz
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Éste es el cuento del príncipe que estuvo 83 días encerrado en el Ritz

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Éste es el cuento del príncipe que estuvo 83 días encerrado en el Ritz

El príncipe Alwaleed bin Talal permaneció retenido en un hotel por orden de su primo y su tío, ahora buscar limpiar su nombre mientras regresa a las inversiones.

Bloomberg Por Erik Schatzker
10/04/2018
Actualización 11/04/2018 - 10:34

El príncipe Alwaleed bin Talal ha sufrido algunos golpes en su camino al convertirse en el inversionista más rico de Medio Oriente y una de las caras más reconocibles de Arabia Saudita.

En la década de 1980 se fue a la quiebra. En 2008, durante la crisis financiera, perdió miles de millones de dólares en Citigroup Inc. Pero nada se compara con la humillación que sufrió en los últimos meses. En noviembre pasado, el tío de Alwaleed, el Rey Salman, y su primo, el Príncipe Heredero Mohammed bin Salman, hicieron una redada gubernamental de presuntos estafadores, malversadores y blanqueadores de dinero que fueron detenidos en el ahora infame hotel Ritz-Carlton de Riyadh. Alwaleed estuvo encerrado 83 días.

Su arresto fue un premio para un gobierno ansioso por mostrarle a su gente que ningún saudí estaba exento de una represión en curso contra fraude: su fortuna de 17 mil 100 millones de dólares lo coloca en el puesto 65 en el Bloomberg Billionaires Index. Y su perfil internacional, forjado a través de amistades y asociaciones comerciales con personas como Bill Gates y Rupert Murdoch, rivaliza con el del Príncipe Mohammed.

El gobierno ofreció a los detenidos una dura elección: pagar, firmar una admisión de culpabilidad y salir libres, o rechazar la propuesta y quedar detenidos. Según un informe del Wall Street Journal, el precio de la liberación de Alwaleed fue de 6 mil millones de dólares. Las negociaciones se llevaron a cabo en secreto y el gobierno nunca reveló ningún cargo ni presentó ninguna prueba.

La siguiente es una versión de la entrevista realizada en marzo, ligeramente editada para mayor claridad.

Príncipe Alwaleed: Bueno, no utilizaría la palabra “arrestado” porque fuimos invitados a la casa del rey y luego nos pidieron ir al Ritz-Carlton. Así que fue hecho con honor y dignidad, y nuestro prestigio se mantuvo.

Exactamente. Pero en mi caso, sabes, es muy diferente.

No hubo cargos debido a que tengo una responsabilidad fiduciaria con mis accionistas en Kingdom Holding, con mis amigos en Arabia Saudita y con la comunidad mundial, porque tenemos inversiones internacionales por todos lados, es muy importante decir que no hubo acusación y cero culpabilidades.

Cuando digo malentendido es porque creo que no debería haber estado allí. Ahora que me fui, diría que he sido reivindicado. Sin embargo, tengo que reconocer, por primera vez, que sí, tenemos con el gobierno un acuerdo para el futuro.

Es muy confidencial. No puedo entrar en eso. Pero hay un acuerdo confirmado entre el reino de Arabia Saudita y yo personalmente.

No necesariamente. No puedo entrar en eso, porque es confidencial y secreto entre el gobierno y yo. Pero tenga la seguridad de que esto realmente no me limitará.

No entraré en las discusiones que tuvieron lugar con los representantes del gobierno.

Leí lo que escribían, que querían un trozo de A o B o C de lo que tengo. Fueron puros rumores.

Leí 6 mil millones, leí que era más que eso, menos que eso.

Cuando digo que es un acuerdo confidencial y secreto, un acuerdo basado en un pacto confirmado entre el gobierno de Arabia Saudita y yo, debes respetar eso.

Kingdom Holding ya está hablando con los prestamistas acerca de obtener hasta 2 mil millones de dólares en financiamiento de deuda, “municiones”, dice el príncipe, para su próximo negocio.

Cuando lo detengan, seguramente algunos miembros de la comunidad empresarial, algunos miembros de la comunidad bancaria dirán que tienen dudas. Ese es mi trabajo en este momento, interactuar, reunirme con todos ellos de forma individual o conjunta y contar mi historia.

Seguramente sería de ayuda si el gobierno dijera: “Alwaleed no hizo nada malo, fue un malentendido, no pagó nada para irse, sigue siendo un ciudadano saudita bien portado”. Eso no ha sucedido.

Todos estos puntos fueron cubiertos en las pláticas que tuvimos con la autoridad, en el acuerdo entre el gobierno y yo. El hecho de que te estoy hablando ahora, y estoy diciendo todo con sinceridad y honestidad, y el hecho de que el gobierno no va a decir: “Alwaleed está equivocado”, es una aprobación de lo que estoy diciendo.

Necesito limpiar mi nombre, eso es en primer lugar y aclarar muchas de las mentiras. Por ejemplo, cuando dijeron que me torturaron, me enviaron a una prisión, ya saben, durante mis 83 días en el hotel Ritz-Carlton. Todo esto fueron mentiras. Me quedé allí todo el tiempo. Nunca fui torturado.

A lo largo de tres meses, 381 saudíes fueron trasladados y encerrados en el Ritz-Carlton de la capital saudí, que cuenta con 492 habitaciones, 21 hectáreas de terreno y 18 mil metros cuadrados de espacio para conferencias. Muchos se fueron rápidamente. La estadía de Alwaleed fue una de las más largas. El príncipe dice que se lo mantuvo en la habitación 628, una suite real de mil 394 metros cuadrados.

Muchos deportes, caminar mucho, meditar mucho, mirar muchas noticias, rezar mucho.

Me iba a dormir a las 6 o 7 en punto de la mañana y luego me despertaba alrededor del mediodía. Rezamos cinco veces al día.

Tenía acceso a todo, a todo.

Exactamente. Es por eso que pude obtener información sobre esta supuesta tortura.

Ni un ápice

Tal vez alguien trató de escapar o hacer algo loco. Tal vez fue sofocado y controlado. Tal vez. Pero seguro que no había nada que pudiera llamarse tortura sistemática.

No. No hay dos personas en el Ritz-Carlton que puedan hablar entre ellos. Incluso en mi caso. No vi a nadie No hablé con nadie.

Llamé a mi hijo, a mi hija y mis nietas. Y hablé con los directores de mis compañías, el CEO de Kingdom Holding, el jefe de mi oficina privada y el secretario general de mi fundación.

Durante más de 70 años, el trono saudita ha pasado de un hermano a otro, pero Salman rompió con el pasado: primero le dio a su hijo el control de varias carteras del gobierno y luego lo elevó el año pasado al grado de príncipe heredero. Los planes del Príncipe Mohammed incluyen Visión 2030, un programa económico que podría hacer que Saudi Aramco, la compañía petrolera más grande del mundo, se haga pública. Los cines, prohibidos desde principios de la década de 1980, están de vuelta y en algunas partes de la capital las mujeres caminan sin la cabeza cubierta. A partir de junio, se les permitirá conducir por primera vez desde 1990.

No fue fácil, tengo que confesarlo. No es fácil ser retenido en contra de tu voluntad. Pero cuando me fui tuve una sensación muy extraña. Reuní a todos los directores superiores de mis compañías y a todos mis confidentes más cercanos y les dije: “Les juro que tengo total serenidad, completo consuelo, sin rencor ni malos sentimientos”.

No. Soy un nacionalista. Soy patriótico. Yo creo en mi país, así que no voy a dejar que este trago tan amargo me lleve a desear venganza y me ponga en contra de mi tío, mi primo, mi nación y mi gente.

Es más fuerte ahora. Eso es impactante para muchas personas, incluso para mi gente.

He olvidado y perdonado todo el proceso por completo. Está detrás de mí.

No pasan ni tres días sin que le envíe mensajes de texto o lo llame y hable con él.

Mandamos mensajes de texto, pero hablamos con menos frecuencia. Apenas pasa una semana sin que nos comuniquemos.

El Príncipe Mohammed tiene un gran plan para la transformación de la economía saudí y la sociedad de su país. ¿Sigue siendo solidario?

Sí. Su visión tomó muchas de mis ideas, pero las multiplicó. Tuve la idea del fondo soberano de riqueza. Hablé sobre la salida a bolsa de Aramco. Los derechos de las mujeres, las mujeres que compiten en la sociedad, las mujeres que conducen, todas estas son cosas que pedí. Cualquier persona que no respalda a Mohammed es un traidor.

El príncipe heredero también se ha convertido en el mayor inversor saudí, llevando decenas de miles de millones de dólares del estado a empresas como Uber Technologies Inc. y fondos administrados por Blackstone Group y SoftBank Group.

Cuando salí no había condiciones para mí, lo que significa que mi vida es como de costumbre. He estado en contacto con muchos jefes de Estado, en Europa y Medio Oriente. Todo es normal

Seguro que puedo.

No estoy preocupado por eso.

Todo ha vuelto a la normalidad

En realidad estamos en contacto para participar en muchos proyectos. Hemos sido invitados a formar parte de otro proyecto en Riad, la capital, donde habrá un gran centro de entretenimiento, ya sabes, tipo Disney. Estamos en hoteles, estamos en los medios y en el entretenimiento. Entonces no, no hay competencia, nos complementamos.

Sí, esto es algo que va a suceder. Estamos ya en conversaciones en este momento con el fondo sobre ciertos proyectos que hay en ciernes.

Domésticamente, para empezar. El príncipe heredero está de gira por Occidente. Se reunirá con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, y está tratando de atraer capitales a Arabia Saudita.

Apoyo a Arabia Saudita, apoyo a mi gobierno, apoyo al Rey Salman y el Príncipe Mohammed bin Salman completamente. Antes, durante y después de la detención.

No entienden que estás hablando con una persona que es miembro de la familia real. Todos somos un solo partido aquí, uno solo. La familia gobernante de Arabia Saudita. Entiendo que suena raro para las personas. Dirán: “¿Han sido detenidos por el rey y por el príncipe heredero y todavía los están apoyando?”.

Ellos son los que decidirán sobre eso, pero puedo hablar en mi propio nombre y puedo decirle que es lo de siempre: van a invertir en Arabia Saudita.