Esta es la cinta que ningún cine en México quiere que veas
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Esta es la cinta que ningún cine en México quiere que veas

COMPARTIR

···

Esta es la cinta que ningún cine en México quiere que veas

Cinépolis, Cinemex y la Cineteca Nacional se rehusan a exhibir la cinta mexicana 'Manual de principiantes para ser presidente'; Vimeo la estrena mañana en línea.

Eduardo Bautista
25/04/2018
Actualización 25/04/2018 - 13:54
Placeholder block

Él tuvo la idea de hacer una película en 2008. Su sueño pudo concretarse una década después. Y no. No fue falta de entusiasmo ni carencia de imaginación. En el cine mexicano es normal que de la cabeza del director a la sala de cine transcurran hasta 10 años. Falta de presupuesto, problemas de distribución y obstáculos para llegar a las grandes cadenas fueron las trabas a las que se enfrentó Salim Nayar con Manual de principiantes para ser presidente, una película que, por su cariz político —y más en tiempos electorales— tendrá que estrenarse mañana en Internet (www.uneyvenceras.tv), después de haber sido rechazada por Cinemex, Cinépolis y la Cineteca Nacional.

Nayar ha sido ejecutivo de la división cinematográfica de Disney y fue coordinador de producción en películas como The Horse Whisperer, Crimson Tide y G.I. Jane. Conoció, además, a Oliver Stone y Ridley Scott. Su currículum, sin embargo, importó muy poco. Ser director mexicano y estrenar en México sigue siendo un calvario. Según el IMCINE sólo se estrenaron 85 de los 175 largometrajes que se produjeron en 2017.

 Su película se cocina desde hace una década, pero es hasta ahora que se podrá disfrutar...

 En 2008 surgió la idea de filmar la historia de un hombre idealista que quiere hacer bien las cosas en México. Primero pensamos en un empresario, luego un cineasta y, finalmente, decidimos que fuera un presidente. A finales de ese año escribimos un guion que se registró en el Sindicato de Escritores de Estados Unidos y se siguió desarrollando hasta 2010. Después lo dejamos un tiempo. En 2012 lo retomé y trabajamos con dos coaches, John Truby y Karl Iglesias. Este nuevo guion nos llevó a conseguir recursos para filmar y fue así como logramos una película independiente, con un presupuesto de 2.3 millones de dólares, incluyendo promoción: cifra alta para una producción mexicana. No obtuvimos ningún fomento gubernamental.

¿Cuándo terminaron la película y por qué costó tanto trabajo colocarla en los cines?

 Concluimos en 2016. En ese año participamos en los Premios Latino del Festival de Marbella, en Cataluña, donde obtuvimos seis galardones en categorías como Mejor película con mensaje social, Mejor guion, Mejor actor y Mejor actriz. Después nos acercamos a Cinépolis. Primero nos dijeron que no estaban interesados, luego nos ofrecieron una sala, después cinco. Les comentamos que no era suficiente debido a nuestro volumen de inversión.

También fueron a Cinemex...

 Sí. Ellos fueron más receptivos, pero al momento de enterarse de la negativa de Cinépolis dudaron. Nos pidieron que buscáramos la idea de irnos con un distribuidor. No teníamos ninguna relación con uno porque nosotros teníamos los medios para distribuir. Cinemex nos prestó salas para hacer pruebas a público, pero cuando Cinépolis nos dio el “no” definitivo, Cinemex dio un paso atrás. Ya un poco molestos tomamos la decisión de salir en Estados Unidos.

¿Y lo lograron?

Salimos sólo en unos cuantos cines de California, sólo un fin de semana, en los días previos las elecciones presidenciales de ese país. Nos advirtieron que el riesgo era grande, pero nos animaron por una razón: con el ascenso de Donald Trump era el gran momento de los latinos. Aunque la corrida fue muy corta, a la semana siguiente del estreno las redes sociales de la cinta explotaron extraordinariamente. La gente comenzó a hablar de la película en Internet y, aunque no se vio reflejado en la taquilla, nos reveló hacia donde se encamina la industria cinematográfica en los próximos años. Al regresar a México volví a acercarme vía telefónica a Cinépolis y me dijeron que no, que no había manera de tener una sala. Hablamos con Cinemex y nos dijeron que estaba bien siempre y cuando no interfiriéramos con una fecha clave de estrenos para ellos. Pasó el tiempo. Nosotros, mientras, movíamos redes para mantener viva la película. Al día de hoy tenemos 1.7 millones de personas que han tenido algún tipo de actividad y 3.5 millones de resultados. Con base en eso llevamos esos números a las grandes cadenas, pero no hubo respuesta. Finalmente, Cinemex dejó de contestarnos los teléfonos y los correos. Pensamos en contactar a una distribuidora. Intentamos en Netflix, ya con las elecciones de México encima, pero no se concretó nada. Nos dijeron que hasta 2019.

¿Y cómo es que, finalmente, encontraron una vía para estrenar?

Uno de nuestros productores ejecutivos, Jonathan Treisman, que también fue productor de Cadena de favores, me orientó para desarrollar un portal web. Me dijo: “dejemos que la gente decida si la quiere ver o no, pero que no sea un sistema de cines el que te bloquee”. Nos acercamos a Vimeo TP, me propusieron hacer pruebas piloto y la reacción de la gente fue muy positiva. Hoy, el mundo de la producción independiente tendrá sus ojos sobre nosotros. Tarde o temprano alguien tenía que dar este paso. Podemos perder una enorme cantidad de dinero, pero tenemos que salir antes de las elecciones. La cinta podrá rentarse por tres días por 79 pesos y comprarse en 159.

¿Cineteca Nacional también los rechazó?

Con ellos todo fue muy bien al principio. Nos cotizaron y parecía que no iba a haber conflicto hasta que les comentamos el tema de la película (una tragicomedia sobre la figura presidencial en México). Nos pidieron ver un screener y aceptamos. Enseguida nos dijeron: “lo sentimos, pero su película no puede ser exhibida aquí”. Nos afectó porque ya teníamos planes para que los medios nos pudieran ver en una sala de la Cineteca.

¿Hubo censura?

Cineteca nos dio un argumento legal, el acuerdo del INE donde se habla sobre la veda electoral. Y de alguna manera es cierto: ninguno de ellos está rompiendo una ley, pero sí la están poniendo bastante difícil para que haya libertad de expresión. La cinta se hizo para que los mexicanos no sigamos siendo efecto de un sistema que ya no funciona.