Teatro nacido en el inframundo
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Teatro nacido en el inframundo

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Teatro nacido en el inframundo

'De coraza' escenifica las vivencias de un grupo de reclusas mexicanas y muestra cómo la cárcel también las ha liberado.

En esta obra, que se presenta los sábados y domingos en el Teatro La Capilla, el espectador verá en escena un abanico de casos reales.

Eduardo Bautista
13/02/2018
Actualización 12/02/2018 - 23:17
'De coraza' relata cómo la cárcel ha liberado y salvado la vida de un grupo de reclusas
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Liliana ingresó al Centro de Reinserción Social de Mérida por el delito de robo a domicilio con violencia. Pero antes de ser reclusa, era presa de otra cárcel: la piedra. Tenía 23 años y pesaba 32 kilogramos. La adicción la había convertido en una mujer sin otro objetivo que drogarse. Cuando el juez la condenó a siete años de prisión, salvó su vida.

Liliana -este no es su nombre verdadero- descubrió entre rejas que la vida es un crisol de oportunidades. Dejó la piedra y hoy es una mujer más feliz. Los motivos que la llevaron a despojarse de su adicción son inescrutables. Pero de algo sí está segura: la cárcel no siempre es antónimo de libertad.

La historia de Liliana es una de las miles que llenan las prisiones mexicanas. Son experiencias cuyas protagonistas no desean compartir con extraños. La directora y dramaturga Conchi León halló la manera de lograrlo. El año pasado se acercó a un grupo de reclusas en Mérida. Las escuchó sin juzgarlas.

Lo que obtuvo de aquellos encuentros fue una obra de teatro que tituló De coraza, por dos motivos: porque en la cárcel se dice así a quienes actúan “de corazón” -la lealtad es el valor más apreciado ahí dentro- y porque las reclusas también se protegen a través de otro tipo de “corazas” o “caparazones” -dice Conchi León- que les permiten sobrellevar la cotidianidad del encierro, entre acosos sexuales violencia, precariedad, soledad, traiciones y enfermedades.

En esta obra -en temporada sábados y domingos en el Teatro La Capilla- el espectador verá en escena un abanico de casos reales, desde una adolescente de 18 años que transportaba joyas robadas y fue condenada a 20 años de prisión, hasta una prostituta que fue relacionada injustamente con una red de trata de personas.

Fue un proceso complicado: la obra cuenta la historia de una homicida, de una tratante de menores, de una mujer que asaltaba a mano armada y de otra que está acusada por corrupción de menores
Conchi LeónDirectora escénica y dramaturga

León quiso que el teatro fungiera como catársis para las implicadas en el proyecto. Por eso primero impartió un taller literario, para que las internas escribieran sus biografías. Después, fueron ellas mismas quienes le pidieron montar una obra. Y aunque al principio se mostraron herméticas en compartir sus historias, gozaron representarse ellas mismas en el montaje que escenificaron dentro del penal.

“Fue un proceso complicado: la obra cuenta la historia de una homicida, de una tratante de menores, de una mujer que asaltaba a mano armada y de otra que está acusada por corrupción de menores. Varias de ellas estuvieron en arraigo. Me hablaron de los secretos a voces de la tortura. De los médicos que cuidan que ellas no se mueran de las golpizas que les dan”, refiere. Ahora ellas son interpretadas por actrices.

¿De verdad la cárcel puede liberar? Las mujeres dieron a Conchi León respuestas que nunca esperó oír: “Yo le pedía a Dios que me ayudara a dejar ese trabajo que sabía que en cualquier momento iba a terminar mal y ya ves, caí aquí, esa fue la respuesta de Dios; él sabía que de otra manera yo seguiría delinquiendo y en el vicio”, refiere la teatrera. “Lo que aprendí aquí no lo cambio por nada. Caí a los 19 años. Todos me decían que había perdido los mejores años de mi vida, pero yo no lo veo así, porque mi aprendizaje ha sido grande e intensivo”, le dijo otra de las reclusas. Y otra más le compartió: “Aquí aprendí a perdonar a los que me hicieron tanto daño allá afuera; tienes tiempo de pensar en lo que hiciste”.

Otra mujer, agrega la dramaturga, encontró en la cárcel su libertad sexual. Hoy es abiertamente lesbiana y se viste como hombre, aunque esa decisión implique el rechazo de su familia.

También hay deseos de empezar de cero. La “mula” que robó joyas de un establecimiento en Mérida sólo desea una cosa cuando cumpla su condena: nadar en una alberca. Eso fue lo último que hizo antes de ser capturada por la policía. “Quiero nadar en reversa como una manera de volver el tiempo atrás o de limpiarme”, le dijo a la directora escé

De coraza es una obra emergida del inframundo. Y una forma de demostrar que, como decía Chaplin, la vida es una obra de teatro que no permite ensayos.