El ocaso de Iker Casillas
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El ocaso de Iker Casillas

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El ocaso de Iker Casillas

El jugador con más partidos disputados en la Champions League vive relegado en la banca del Porto desde el año pasado.

La baja en su nivel de juego comenzó hace poco más de tres años

Alain Arenas
14/02/2018
Actualización 13/02/2018 - 22:10
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Ilustración: Alejandro Gómez

La pérdida de su rapidez en las salidas en el uno contra uno y la falta de intensidad en los entrenamientos hicieron que Iker Casillas perdiera la titularidad en la portería del Porto, según Gonzalo Cabeza, autor de la biografía Iker Casillas. Manos de Santo. El español fue relegado al banquillo hace cuatro meses, cuando el técnico, Sérgio Conceiçao, lo sustituyó con José Sá, quien había sido su suplente desde la temporada pasada.

La baja en el nivel de juego del español comenzó hace poco más de tres años. En mayo de 2014 ganó su tercera Champions League como capitán del Real Madrid y en octubre de 2017 perdió la titularidad en el cuadro portugués, en el que registra 100 juegos disputados y es el segundo español con más encuentros en la historia del club, sólo por debajo de Iván Marcano (142).

“Nunca ha sido un portero sobrio, pero su principal fortaleza era que siempre llegaba más rápido que los rivales a los balones. Con 36 años sus reflejos se mermaron y eso provocó que se convirtiera en suplente con el Porto. Sin embargo, siempre se le recordará como un ídolo en el Madrid”, señala Cabeza.

Casillas siempre estuvo ligado al cuadro blanco de la capital española en la que nació, y a los 8 años –edad mínima para entrar al equipo – se integró a sus divisiones infantiles. Formó parte de todos los planteles con límite de edad, hasta que a los 16 años –en la temporada 1997-98– surgió la oportunidad de integrar el primer equipo.

Bodo Illgner y Santiago Cañizares –los dos porteros del Madrid –estaban lesionados y orillaron a que Jupp Heynckes –entonces entrenador de la escuadra– le concediera su primera convocatoria a la Liga de Campeones ante el Rosenborg de Noruega. Aunque no tuvo participación en ese encuentro, su llamado fue suficiente para que Vicente del Bosque –futuro estratega de los merengues– lo siguiera de cerca.

Del Bosque lo debutó en el cuadro mayor en la 1999-2000, en la que ambos ganaron su primera Liga de Campeones ante el Valencia. Casillas tuvo un desempeño irregular las dos campañas siguientes, lo que le costó la titularidad al final de la 2001-02, incluido el partido por el título del certamen europeo ante el Bayer Leverkusen. César Sánchez arrancó el partido en la portería, pero a falta de 22 minutos se lesionó. Casillas entró al campo y le hizo una atajada con los pies a un tiro en el área chica de Dimitar Berbatov, que le permitió al Madrid ganar su novena Orejona y que lo encaminó a convertirse en el jugador con más partidos disputados en la historia del certamen (166).

“Ese partido y el de la final del Mundial de Sudáfrica 2010 son el ejemplo de lo que fue su carrera. Nunca fue el portero con mejores condiciones físicas ni técnicas, pero sí el que siempre respondió en los momentos más importantes. Esa atajada lo marcó y le permitió convertirse en una leyenda viva”, añade Cabeza.

Casillas lo ganó todo con el Madrid y después de 14 temporadas con los merengues fichó con el Porto. Cabeza cree que la baja de nivel que mostró en su última temporada en España –colaboró en el gol de Diego Godín en la final de Champions League de la temporada 2013-14 ante el Atlético de Madrid– y la campaña de desprestigio que le hizo José Mourinho, mientras fue entrenador del equipo español, fueron claves para que saliera del club.

El portero –que hoy estará con el Porto ante el Liverpool en el juego de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones– no recibió ningún homenaje por parte de la dirigencia que encabeza Florentino Pérez, a diferencia de otros jugadores como Xabi Alonso, cuando firmó por el Bayern Munich. Cabeza opina que por la personalidad de Casillas fue una situación tan dolorosa como la que sufrió cuando un sector de los aficionados madridistas lo abuchearon en la época de Mourinho en el banquillo.

“Es un hecho que su estancia en el Porto fue mejor en el aspecto personal, que en el profesional. Seguramente será su último año en Portugal y buscará volver al Madrid para recuperar la etiqueta de ídolo como directivo o entrenador”, asegura el autor.