Tregua sobre hielo
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Tregua sobre hielo

El acercamiento entre las dos Coreas no es señal de una posible unificación pero sí de una relación más cordial, señalan especialistas.

La delegación norcoreana que asistirá a los Juegos Olímpicos de Pyeongchang estará conformada por 238 miembros.

Alain Arenas
09/02/2018
Actualización 12/02/2018 - 17:39
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El acercamiento entre Corea del Sur y el Norte en la víspera de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018 -que se inauguraron hoy- fue el inicio para que ambas naciones mejoraran sus relaciones diplomáticas, opina Genaro Beristain, maestro en relaciones internacionales por la UNAM con especialidad en Asia y Pacífico.

“El diálogo de ambas naciones no significa que busquen que Corea se unifique, más bien que haya una relación cordial. A ninguno de los dos gobiernos les conviene una unificación. A Corea del Sur porque habría un fenómeno de migración desmedida de norcoreanos que desestabilizaría su economía, y a Kim Jong-Un –presidente norcoreano– porque seguramente terminaría su régimen”, señala.

Manuel Portilla –doctor en relaciones internacionales con especialidad en Asia por la FES Acatlán de la UNAM– sostiene que el acercamiento no fue bien visto por el gobierno de Estados Unidos, debido a que éste se sintió excluido de las negociaciones. Sin embargo, Donald Trump –presidente estadounidense- dio a entender que las conversaciones se habían dado gracias a su firmeza contra Norcorea.

La delegación norcoreana que asistirá a Pyeongchang estará conformada por 238 miembros, de los cuales únicamente 18 son atletas. El resto son entrenadores, asistentes, médicos, pero también altos mandatarios del gobierno, como Kim Yong-Nam –presidente de la Asamblea Suprema del Pueblo– y Kim Yo-Jong –hermana del líder norcoreano–.

Moon Jae-In –presidente de Corea del Sur– emitió un comunicado ayer en el que anunció que se reunirá mañana con la delegación norcoreana –un día después de la ceremonia de apertura de las Magnas Justas. El gobierno norcoreano anunció la semana pasada que Yo-Jong le entregaría una carta firmada por su hermano al presidente surcoreano y descartó una reunión con Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, que estará presente en el estadio olímpico.

Portilla dice que cuando Trump asumió la presidencia creó un sentimiento de inestabilidad con el gobierno japonés y surcoreano. Por lo anterior, ambos países se sintieron desprotegidos y decidieron negociar individualmente su situación diplomática con el régimen de Kim Jong-Un.

“La asistencia de la delegación norcoreana es para proyectar una imagen de víctima al resto del mundo”, señala Beristain. “Ellos quieren hacerle creer a la comunidad internacional que no son tan malos y que sólo responden a los ataques de Washington. Con lo anterior quieren que las sanciones económicas se reduzcan, porque su pueblo no se puede sostener con los alimentos que producen. Internamente lo utilizarán como propaganda política. Si ganan una medalla la usarían como una muestra para su pueblo de que el régimen va por buen camino”.

Los Juegos Olímpicos de Invierno llegan nueve meses después de que Jae-In fue electo presidente en Corea del Sur. Su llegada se dio a raíz de que la antigua mandataria, Park Geun-Hye, fue destituida por un escándalo de corrupción en el que benefició con contratos millonarios a una de sus amigas. En cambio, Jae-In fue señalado de tener buenas relaciones con Corea del Norte. Esto le repercutió para que ganara la elección –en mayo de 2017– con sólo el 41 por ciento de los votos.

Los académicos entrevistados coinciden en que la estrategia de Jae-In se debe a un cambio de estrategia para su pueblo. Portilla menciona que la mayoría de la población no vivió la Guerra de la Península de Corea (1950-1953), por lo que era necesario una nueva política del gobierno surcoreano. Las dos Coreas marcharán conjuntamente en el desfile inaugural de Pyeongchang 2018, como lo marca la Carta Olímpica. Será la cuarta ocasión que lo hacen. Anteriormente lo hicieron en Sídney 2000 y Atenas 2004, ediciones de verano, y Turín 2006, de invierno. Beristaín cree que si los acercamientos llegan a buen término podría ser el inicio de la mejor relación entre ambos países en las últimas décadas.

“La coyuntura es propicia para que esto se dé. Los recuerdos de la Guerra ya no están tan frescos para que renazcan las rencillas del pasado que tenían ambos gobiernos”, sentencia Portilla.