¿Tienes estas 9 cualidades? Puedes ser un superlíder
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¿Tienes estas 9 cualidades? Puedes ser un superlíder

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¿Tienes estas 9 cualidades? Puedes ser un superlíder

Honestidad, confianza, simpatía son algunas de las cualidades de los mejores líderes. Descubre si tú tienes algunas o todas.

Redacción
18/06/2018
Los líderes extraordinarios piensan en los múltiples escenarios de sus decisiones y los posibles impactos que éstas podrían tener.

Seguramente en tu trabajo ves a varios jefes con distintos estilos para dirigir a sus equipos, pero te has preguntado si son realmente grandes líderes o cómo los califican sus empleados.

De acuerdo con un artículo publicado por Peter Economy, autor de libros como ‘Ser Jefes para Dummies’ y editor asociado de Leader to Leader durante más de 12 años, éstas son las 9 cualidades esenciales de los verdaderamente líderes.

Mira si tú tienes algunas o todas.

Los mejores líderes no sólo son confiables, sino que su confianza es contagiosa. Los empleados se sienten atraídos naturalmente hacia ellos, buscan su consejo y como resultado se sienten más seguros. Cuando se les desafía, no ceden con demasiada facilidad porque saben que sus ideas, opiniones y estrategias están bien informadas y son el resultado de un trabajo arduo, pero cuando les demuestras que están equivocados, asumen la responsabilidad y actúan rápidamente para mejorar la situación.

Los mejores líderes son una fuente de energía positiva. Se comunican fácilmente. Son intrínsecamente útiles y genuinamente preocupados por el bienestar de otras personas. Siempre parecen tener una solución, y siempre saben qué decir para inspirar y tranquilizar a los otros. Evitan la crítica personal y el pensamiento pesimista, y buscan formas de ganar consenso y hacer que las personas trabajen juntas de manera eficiente y efectiva como equipo.

Los líderes fuertes tratan a las personas de la misma forma en la que ellos desean ser tratados. Son extremadamente éticos y creen que la honestidad, el esfuerzo y la fiabilidad son la base del éxito. Personifican estos valores tan abiertamente que ningún empleado duda de su integridad por un minuto. Comparten información abiertamente y evitan el control en exceso.

Los líderes extraordinarios piensan en los múltiples escenarios de sus decisiones y los posibles impactos que éstas podrían tener, así como algunas alternativas viables, además hacen planes y estrategias. Todo esto enfocado hacia el éxito.

Establecen estrategias, procesos y rutinas para que el alto rendimiento sea tangible, fácil de definir y monitoreado.

Comunican sus planes a los jugadores clave y tienen planes de contingencia en el caso de que los cambios de último minuto requieran una nueva dirección (que a menudo pasa).

Los líderes se comportan de una manera distinta a sus empleados, no de una manera que sugiere que son mejores que otros, sino de una forma que les permite mantener una perspectiva objetiva de todo lo que sucede en su organización.

Los líderes entienden que en ciertas situaciones deben tomar decisiones difíciles, pero oportunas que ayudan a toda la organización, aunque algunas de ellas requieran firmeza, autoridad y no satisfagan a todos. Los líderes extraordinarios no vacilan en tales situaciones y fomentan la toma de decisiones en colaboración.

Los líderes extraordinarios elogian en público, pero abordan los problemas en privado y con una preocupación genuina. Los mejores líderes guían a los empleados a través de desafíos, siempre buscando soluciones para lograr el éxito a largo plazo de la organización. Cuando tienen problemas, en lugar de hacer las cosas personales o culpar a las personas, los líderes buscan soluciones constructivas y se enfocan en seguir adelante.

Los líderes extraordinarios asumen la responsabilidad del desempeño de todo su equipo, incluso el suyo. Realizan un seguimiento de todos los problemas pendientes, llevan un control sobre sus empleados y monitorean la efectividad de las políticas y procedimientos de la compañía. Cuando las cosas van bien, alaban. Cuando surgen problemas, los identifican rápidamente, buscan soluciones y vuelven a encarrilar a su equipo.

Si juntas todo lo anterior, verás que lo que emerge es la imagen del líder verdaderamente inspirador: alguien que se comunica de manera clara, concisa y, a menudo, motiva a todos a dar lo mejor de sí mismos todo el tiempo.

Desafían a su gente estableciendo estándares y expectativas altos, pero alcanzables, y luego les brindan el apoyo, las herramientas, la capacitación y la flexibilidad necesarias para que alcancen sus objetivos y se conviertan en los mejores empleados que puedan ser.