Los mercados ya descontaron la llegada de AMLO
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Los mercados ya descontaron la llegada de AMLO

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Los mercados ya descontaron la llegada de AMLO

Si los mercados toman sus precauciones con anticipación y no pronostican un cambio radical en nuestro rumbo económico, salga a votar.

Opinión MTY tecnológico de monterrey Eduardo Carbajal
11/06/2018
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Eduardo Carbajal Fuente: Cortesía

En estos tiempos tan turbulentos políticamente y a tres semanas de elegir presidente en México, hay todavía personas que no están seguras de si votar por un determinado candidato a la Presidencia, será una buena decisión.

Si bien es cierto que las encuestas dan una amplia ventaja a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), los defensores de este y sus detractores siguen peleándose encarnizadamente en las redes sociales y en los medios de comunicación, tratando de convencer al otro de que es el mejor candidato o de que es el peor. Lo cierto es que, si para el 1 de julio no hay un cambio radical en la tendencia de las intenciones de voto, tendremos alternancia.

La preocupación general que existe en las personas que no simpatizan con el candidato de Morena, radica en el posible escenario de caos económico y financiero que enfrentará el país con su llegada al gobierno. La mejor manera de responder a estas dudas es revisando cómo han evaluado esta posibilidad los mercados financieros y cómo se han pronosticado los fundamentales de la economía.

De acuerdo con Robert Lucas, autor de la teoría de Expectativas Racionales, los inversionistas y los empresarios que hacen mover la economía (productores de bienes y servicios), toman la información disponible que pueden y tratan de formar expectativas sobre el comportamiento de las variables económicas y financieras futuras, que podrían afectarles. Con estas expectativas, toman decisiones el día de hoy que afectan los precios, ya sea de bienes, servicios, tipos de cambio y el precio del dinero (tasa de interés).

En mi opinión, los mercados y sus participantes ya están respondiendo con expectativas racionales a la llegada de AMLO a la Presidencia y en estos momentos están tomando sus propias decisiones. Pongamos un ejemplo: el 30 de marzo, fecha de inicio de las campañas presidenciales, pagábamos en promedio 18.28 pesos por cada dólar de Estados Unidos. El viernes pasado, pagábamos en promedio 20.45 pesos por el mismo dólar, lo que representa una depreciación de 10.61 por ciento del peso en tan solo 71 días. Los mercados de divisas están respondiendo, entre otros factores, a la posibilidad real de que AMLO sea nuestro próximo Presidente. Algunos analistas de diversas instituciones financieras, pronostican un precio cercano a 23 pesos para el lunes 2 de julio.

Otra manera de ver si los mercados han recogido desde antes la información y elaborado sus expectativas racionales, es revisando las encuestas que realiza el Banco de México entre diversas instituciones privadas, sobre las expectativas de las principales variables macroeconómicas. De acuerdo con la encuesta elaborada el 2 de mayo, la expectativa de crecimiento económico para 2018 es de 2.21 por ciento. Si bien es menor a lo esperado hace seis meses, esa misma encuesta es optimista para 2019 (2.29 por ciento) y para 2020 (2.43 por ciento). En esa misma encuesta, se espera que la inflación a 2018 sea de 3.98 por ciento y que baje en 2019 y 2020 (3.68 y 3.65 por ciento respectivamente). La tasa de interés interbancaria de equilibrio (tasa de referencia de diversos créditos al sector productivo), se espera que cierre a finales de este año en 7.47 por ciento y que baje en 2019 a 6.69 por ciento. Por último, se espera que el desempleo abierto oscile alrededor de 3.5 por ciento en los próximos dos años.

En mi salón de clases, les pido a los alumnos elaborar una prueba sencilla sobre expectativas, dibujando la curva de rendimiento de los bonos gubernamentales y todas salen con pendiente positiva, lo que significa que los inversionistas esperan que las tasas de interés de corto plazo (tipo Cetes) suban en el futuro. Si las curvas hubieran salido con pendiente negativa, se cree que eso podría pronosticar una recesión. No hay indicios de ello, al menos en los próximos años.

De acuerdo con esto, los tomadores de decisiones económicas y financieras están descontando la posible llegada de AMLO a la Presidencia y no tienen expectativas de que la economía o el país se derrumben con su llegada. Yo estoy de acuerdo con esto, sin demostrar simpatía o animadversión por AMLO, sino solamente con las expectativas racionales que hay de los fundamentales de la economía y los mercados financieros.

Si los mercados toman sus precauciones con anticipación y no pronostican un cambio radical en nuestro rumbo económico y financiero, salga a votar sin miedo este 1 de julio.

El autor es economista y profesor de Finanzas y Economía de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey.

Opine usted: edcarbaj@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.