Elecciones ponen al PRI 'entre la espada y la pared' con TLCAN
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Elecciones ponen al PRI 'entre la espada y la pared' con TLCAN

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Elecciones ponen al PRI 'entre la espada y la pared' con TLCAN

Analistas señalan los pros y los contras para el PRI de que el Gobierno mexicano llegue o no a un acuerdo en el TLCAN antes o después de las elecciones de julio.

Bloomberg Por Nacha Cattan
23/02/2018
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Pocos ven con alegría la perspectiva de tener varios meses más de negociaciones por el TLCAN. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) podría integrar ese pequeño grupo.

México se aboca a la campaña electoral justo cuando se prepara para organizar la nueva ronda de disputas comerciales la semana que viene. Esto significa que los negociadores mexicanos tienen una especie de doble orden. Deben tratar de conseguir lo mejor para el país pero también no desatender a sus jefes del PRI, el partido gobernante.

Además, los analistas dicen que llegar a un acuerdo por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) antes de las elecciones no será lo mejor para los intereses del partido.

La renegociación fue idea de Estados Unidos y su presidente, Donald Trump, formuló el proceso como un juego de suma cero. Cualquier cosa que él apruebe probablemente se presente como una derrota de los demás.

Por ese motivo, “lo mejor para el PRI es no firmar nada ahora”, dijo Jorge Chabat, politólogo del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de Ciudad de México. “Si el público ve el acuerdo como una concesión, esto podría costarle al partido”.

El candidato del PRI, José Antonio Meade, marcha tercero y lejos de los favoritos en las encuestas de opinión. Sin embargo, el partido gobernó México en unos 90 de los últimos 100 años. No se puede descartar a Meade, que fue secretario de Hacienda hasta hace poco.

Pero un fracaso de las negociaciones del TLCAN antes de las elecciones le daría otro golpe a sus perspectivas, según Chabat y otros analistas. Si Trump cumple sus amenazas de retirarse, esto probablemente sumiría en el caos a los mercados mexicanos. La reivindicación de la estabilidad económica del PRI —uno de los pocos temas de campaña atractivos de ese partido— quedaría manchada.

Estirar las conversaciones más allá de las elecciones "disminuiría el riesgo de pagar los costos de un fracaso en las negociaciones", dijo Javier Martín Reyes, otro analista del CIDE.

La campaña de Meade dijo que "respalda al equipo de negociación del TLCAN y espera una conclusión satisfactoria que sea beneficiosa para los intereses de México y sus ciudadanos, independientemente del momento y el proceso político".

Sin duda, la influencia de México sobre las conversaciones es limitada. Es la más pequeña de las tres economías del acuerdo comercial. Pero con muchos puntos de adherencia desde las partes del automóvil hasta la comida, las negociaciones podrían requerir más tiempo de todos modos.

En una entrevista reciente, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, lo insinuó. Y planteó otro problema del calendario que también hace que la segunda mitad de 2018 sea problemática.

Guajardo dijo que los negociadores de todos los lados están de acuerdo en que llegar a un buen acuerdo es más importante que el momento oportuno, y que no se debe permitir que las elecciones se interpongan en el camino. También dijo que el objetivo es "hacer algo dentro de esta administración mexicana".

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El Gobierno tiene mandato hasta diciembre, porque México pone cinco meses de distancia entre las elecciones y la asunción. Pero luego de la votación de julio, perderá el poder y el país tendrá otro Gobierno a la espera, con un mandato nuevo que podría ver de manera distinta el TLCAN. Especialmente si lo encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Para López Obrador y su principal contrincante, Ricardo Anaya del PAN, entrar en detalles específicos de las negociaciones del TLCAN es poco ventajoso. Lo que les rinde es destrozar al Gobierno del PRI por ser demasiado blando con Trump, una fórmula ganadora que se puede aplicar a todo, desde las negociaciones comerciales hasta la inmigración.

Y eso es lo que hacen los dos, a veces en términos idénticos. López Obrador detendría a Trump de tratar a México como un "felpudo", dijo su directora de campaña Tatiana Clouthier en una entrevista. Anaya usó la misma palabra en un mitin en la Ciudad de México el fin de semana pasado.

Anaya ha pedido una cooperación más estrecha entre México y Canadá en el diseño de una estrategia del TLCAN. Mostrando sus credenciales como el mejor hombre para ese trabajo, los anuncios de campaña lo han mostrado dirigiéndose a audiencias académicas en los otros países integrantes del acuerdo, hablando inglés y francés con fluidez.

Se debería dejar la aprobación de una reforma del TLCAN al que asuma la presidencia en diciembre, sostienen los de Anaya. En cuanto a AMLO, él dice que si llega a la presidencia y descubre que su antecesor sin poder firmó algo que no le conviene a México, lo descartará.