Blockchain debe su origen a... la confianza
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Blockchain debe su origen a... la confianza

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Blockchain debe su origen a... la confianza

16/05/2018

Se puede abordar la confianza como una virtud, pero olvidamos cómo se construye. En las relaciones humanas, la confianza es básicamente un intangible. Cuando se necesita materializar la confianza, es cuando se da origen, por ejemplo, a los contratos. Y entonces esa virtud comienza a tener un precio, y depende de lo que esté en juego entre las partes que se involucran en dicho contrato es el valor que toma esa confianza. Las entidades que respaldan dicha materialización, en el mundo financiero, son los sistemas contables; y en el legal, los abogados que vigilan o atestiguan ante las autoridades el cumplimiento de la ley que los regula.

La tecnología siempre va más rápido que la ley y por lo mismo es que dentro de las tantas reformas e iniciativas de los últimos años tenemos la denominada Ley Fintech: hay que crear y poner en orden las reglas para ofrecer un sistema regulatorio moderno en la economía digital. De otra forma, la transformación digital queda comprometida y la brecha digital se ahondará.

Gracias a esa iniciativa podremos hablar de una evolución en, por ejemplo, los contratos: podremos hablar ahora de “contratos inteligentes”, los cuales no son solamente las tradicionales transacciones digitales (como domiciliación de pagos), sino procesos que no requerirán intervención humana, pero sí la implementación de algoritmos que gestionan la implementación de protocolos de consenso inviolable en todas las computadoras que soportan la topología en la que se llevan a cabo las transacciones.

La confianza es obtenida gracias a la “inteligencia” de replicación, la inviolabilidad y, sobre todo, sin la intervención humana. Esa inteligencia a la nos referimos es de la misma naturaleza de los algoritmos usados para otras aplicaciones de la inteligencia artificial: es la ejecución de algoritmos programados por los humanos para hacer cálculos a partir del conocimiento inicial de lo buscado.

La gran ventaja de los algoritmos detrás del blockchain es que son públicos. Estamos hablando de una nueva revolución en la informática, donde la trazabilidad se extiende no solo a activos sino incluso a transacciones, lo que ha generado una voraz atracción al dinero “programable”.

Por ahora, el Blockchain es más que un modelo teórico: es básicamente una estructura para almacenar datos en bloques que agrupan, son validados y organizados de forma cronológica y cuyo encadenamiento está asegurado por criptografía. La empresa Qualcomm va incluso más lejos y asegura que el Blockchain es más una estructura matemática para almacenar datos de una manera casi inviolable y que puede ser usada en todos los casos donde los datos tienen valor.

Yo agregaría que la nueva economía aunada con el Big Data nos lleva a considerar información como datos mismos. Nadie sabe qué estará pensando Satoshi Nakamoto, invisible y anónimo creador del primer Blockchain, y que arrancó una revolución con la creación del primer Bitcoin, por lo efectiva que fue su iniciativa la cual hoy está replicada en miles de sistemas cómputo y soportada por decenas de años de investigación en las ciencias computacionales y cuya efectividad radica en la tecnología actual.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.