¿Cuál es el lado económico de enamorarse?
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¿Cuál es el lado económico de enamorarse?

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¿Cuál es el lado económico de enamorarse?

13/02/2018
Actualización 13/02/2018 - 10:19

¿Crees que la racionalidad financiera ha intervenido en la toma de decisiones sentimentales? Es un hecho irrefutable, la tendencia en los millennials es a vivir en pareja sin casarse; hay una elevación de divorcios; la edad para contraer nupcias se ha elevado y el número de hijos ha bajado.

Bajo un contexto económico, habiendo amor, un factor relevante para formar una familia está relacionado con las expectativas y su postergación es posible en la medida en que se estime una mayor solvencia en el futuro. Por el contrario, si la perspectiva es que la situación continuará igual podría inclinarse al casamiento o vivir en pareja. La lógica sería: '¿para qué esperar?'.

Independientemente del contrato legal, la familia es el núcleo social, económico y político que le da sustento a una nación; sin embargo, es conveniente hacerla con responsabilidad, pues las separaciones son cada vez más frecuentes y el conflicto por el dinero puede ser una de las causas.

Al ser una resolución emocional, la vorágine de gastos derivados de los preparativos pueden ser excesivos y la hora de la verdad llega después de la luna de miel, cuando se sabe cuánto quedó para empezar toda una vida juntos.

Reza el dicho “con dos que se quieran, con uno que coma basta”; en la realidad esta idea es falsa y la problemática dispara otro tipo de comportamientos en la pareja que terminan en amargas discusiones.

Considero que antes de tomar la decisión es importante entrar al terreno de una visión de largo plazo y además de disfrutar la emoción del momento, pensar en las grandes preguntas que son inherentes a cualquier matrimonio de inicio.

Es fundamental que se tenga claridad de las erogaciones de la casa y de la disponibilidad de los ingresos, como por ejemplo si los dos aportarán y cómo se administrarán los recursos.

Intercambiar sus sueños es muy sano porque conduce a realizar un ejercicio de planeación, como podría ser la futura compra de una vivienda; cuántos hijos quieren; o qué educación desean darles, entre otras cosas. Ello obliga a contemplar los requerimientos de ahorro para lograr las metas.

Preguntarse sobre la holgura o aprietos que tendrán al organizar el hogar. Así, la pareja sabrá su capacidad para iniciar esta apasionante aventura.

El tema da para más y hablaremos de los enojos económicos en la próxima entrega.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.