La educación, botín político
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La educación, botín político

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La educación, botín político

16/05/2018

El Día del Maestro no sólo sirve para recordar la relevante tarea que hacen todos los días, construyendo patria en las aulas de todo el país, sino que necesariamente es obligado ponderar la reforma educativa, y en ese sentido hay que reconocer que esta ha sido un parteaguas en la evolución de la educación.

Los tres componentes de la transformación del modelo educativo se ciñen a la consolidación de la rectoría del Estado; en segundo lugar, la mejora de los niveles de calidad; y tercero, la construcción de un sistema profesional docente a partir del mérito, el esfuerzo y la capacitación de un millón 200 mil docentes.

El papel que juegan los mentores en la reforma educativa es medular en un sistema en donde hay derechos y obligaciones, y en el cual los maestros tienen ahora la certidumbre de que pueden ingresar a la carrera docente a partir de un concurso de oposición, y ascender básicamente por su propio esfuerzo, por su capacidad mostrada en los diferentes procesos de evaluación.

La implementación de la reforma política ha tenido formidables resistencias, particularmente de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de diversos actores políticos, como Andrés Manuel López Obrador, quienes han pretendido mantener como rehén a los millones de alumnos en aras de tener el control de los vastos recursos presupuestales que se destinan a la educación, así como de establecer un brazo de operación política e ideológica y de movilización corporativa.

La reforma educativa terminó con el criterio discrecional y de clientelismo político de asignar las plazas sin haber presentado un examen de evaluación de competencias. Otro cambio relevante es que los nuevos maestros no sólo vienen de las escuelas normales o pedagógicas, ahora ya pueden concursar estudiantes que egresan de universidades de cualquier naturaleza.

Por otro lado, la tasa de evaluación de desempeño de los educadores que ya están en activo, ha sido consistentemente alta en los últimos tres años, esto habla de que no sólo participan, sino que existe una autentica motivación que incide en el sueldo y en tener alumnos mejor preparados.

El nuevo modelo educativo considera otros planes y programas de estudio, con novedosos libros de texto que inclusive ya se editan en 22 lenguas indígenas; aunado a esto, está la modernización de la infraestructura de las escuelas y la ampliación de la oferta de planteles de tiempo completo, financiada con una emisión de papel en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Las tasas de abandono escolar se han abatido. En el caso de secundaria, bajó del 5.1 al 4.2. Igual sucede en la educación media superior, y en el caso de la educación superior pasó del 7.2 por ciento al 6.7 por ciento.

Esa mejora en todos los indicadores se aprecia también en el incremento de estudiantes en educación superior o avances en la alfabetización.

Desde luego la reforma educativa es perfectible y debe ser enriquecida en el futuro, lo que es intolerable es que la usen como un botín político, como una moneda de cambio.

De las trece reformas de gran calado llevadas a cabo en este sexenio, la más relevante, sin duda, fue la educativa. Ojalá que esa resistencia que se dio, por ejemplo, para defender la construcción del nuevo aeropuerto, ocurra con mayor vehemencia entre la sociedad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.