La responsabilidad del PAN
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La responsabilidad del PAN

14/09/2018
Actualización 14/09/2018 - 14:19

El PAN continúa precipitándose hacia un abismo que les presagia su extinción, aseveración nada temeraria si contemplamos que, el próximo año, irrumpirán nuevos partidos políticos que ocuparán los espacios que han perdido ese instituto y otros más como el PRI y PRD.

Mientras que Ricardo Anaya se aferra al partido a través de sus testaferros Damián Zepeda y Marko Cortés, otros liderazgos buscan capitalizar el desorden, ganando posiciones de poder y de allí, eventualmente, saltar a una candidatura presidencial. Hablamos de Rafael Moreno Valle.

Así es, en ese remolino de desencuentros ya está pactado entre Anaya y los gobernadores panistas que se conforme una planilla única por la dirigencia nacional, encabezada por Cortés y Héctor Larios y, por supuesto, entraría al Senado, a comandar la fracción de los azules, el exgobernador de Puebla.

El objetivo, por supuesto, no es consolidar una oposición responsable al nuevo gobierno y a Morena, sino mantener la continuidad, al tiempo de bloquear el regreso de otros liderazgos panistas, como Gustavo Madero o Felipe Calderón, entre otros.

En otra pista y casi sin apoyos cupulares, Manuel Gómez Morín y Mirelle Montes también se alistan a competir, en el entendido que ellos representan la línea más ortodoxa del PAN, que defiende a ultranza la plataforma ideológica y sus principios doctrinales que tanto lustre le dieron en el pasado.

La elección de la nueva dirigencia no depende de un proceso abierto y democrático, sino que se circunscribe a los consejeros panistas y a un grupo que está cooptado y que, sin lugar a duda, votará por la planilla de la continuidad.

Decimos que lo que suceda en la sucesión panista repercutirá no sólo en el futuro de esa institución política, pues también tiene serias implicaciones en el porvenir del propio país, ya que Acción Nacional tiene la responsabilidad, como segunda fuerza política, de consolidarse como el contrapeso del Ejecutivo, y para ello requiere legisladores acuerpados por su partido y por la cohesión interna.

Ante las ominosas primeras señales de un gobierno hegemónico y autoritario que ya se pronunció por cancelar la reforma educativa, urge el contrapeso necesario para frenar esa intención que pretende quitar, entre otros avances, la evaluación a los maestros.

Con el anuncio de que será la vox populi quien decidirá sobre el nuevo aeropuerto, se requiere que el PAN asuma su responsabilidad en el Congreso.

De igual manera ya se impulsa el proyecto del Tren Maya, que devastará la selva lacandona, a la vez que privará al sector turístico del fondeo de recursos para la promoción, ya que éstos se ocuparán en su construcción.

Ante las múltiples acciones que está cocinado Andrés Manuel López Obrador, como el desmantelamiento de la burocracia y la reducción del pacto federal, al desconocer a los gobernadores de los estados con nombramientos de delegados plenipotenciarios, se necesita que la sociedad y los partidos políticos, particularmente Acción Nacional, frenen los excesos del gobierno.

Decíamos que el próximo año se avizoran nuevos partidos, y uno de ellos será de derecha y traerá consigo el ADN azul que se diluyó con Ricardo Anaya.

Tal vez para algún panista se le haga conocidas las siguientes frases: dignidad de la persona humana; bien común; solidaridad y subsidiariedad. Seguramente así es y en estos conceptos se concibe la plataforma ideológica y la declaración de principios de, por ejemplo, el partido político en ciernes que impulsa Margarita Zavala.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.