Refinación, el gran negocio en EU
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Refinación, el gran negocio en EU

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Refinación, el gran negocio en EU

06/06/2018

Mientras en México la refinación desaparece día con día, en Estados Unidos ha sido un provechoso negocio que crece como este calor preveraniego.

Un reporte de McKinsey da cuenta de que en el primer trimestre de este año las principales refinadoras de Estados Unidos reportaron mejorar en sus ganancias de entre dos y hasta 45 por ciento, motivados por diferentes factores, principalmente por ajustes administrativos, una mayor producción de refinados más valiosos, y en el caso específico de Andeavor, por la incorporación de nuevos activos.

Aquí la situación es crítica, el abandono de las refinerías es irrefutable. Apenas la semana pasada Pemex asignó un contrato a SAIPEM y SAIMEXICANA para rehabilitar una planta en la refinería de Tula con miras a producir gasolina de ultra bajo azufre, un contrato que se suma a la larga lista de gastos opacos e ineficientes que se han realizado en las infructuosas reconfiguraciones que comenzaron desde el sexenio pasado y que nunca terminaron en éste.

En seguimiento a la gloria estadounidense, el primer trimestre del año es el menos fuerte para las refinadoras en Estados Unidos, así que con los buenos resultados reportados, la proyección de McKinsey para el resto del convulso 2018 es que les irá mejor, por supuesto que con esos clientes que somos los mexicanos, cualquiera. Pues la mejora en la producción nacional, principalmente de gasolinas y diésel, no se ve que vaya a mejorar en la segunda mitad de este año, y menos cuando ya van de salida en la Torre Ejecutiva, donde están más preocupados por sacudir huellas que por recuperar los indicadores de operación de Pemex.

Pero también está el otro lado, el del México incesante proveedor de petróleo a EU, y en este contexto, Mckinsey mira con preocupación la próxima recuperación del sistema nacional de refinación de la mano de López Obrador, lo que advierte, causaría problemas en las refinerías de la costa del Golfo, “incluso un retorno parcial de la capacidad mexicana perdida podría causar cientos de miles de barriles por día de producto para encontrar un nuevo hogar en mercados más distantes”, señaló.

Lo que no dice es que esos barriles quizá no se irían a un destino más lejano, sino que se quedarían en México, toda vez que se cumpla la promesa de rescatar las seis refinerías y poner dos más, pues el tiempo se agota y la necesidad de combustibles de mejor precio y calidad, apremian.

Oro Negro mordió la mano

Además del concurso mercantil que la tiene a un paso de la quiebra, Oro Negro tiene un juicio cantado a derrota con Pemex, por alrededor de 700 millones de dólares por la rescisión de los contratos que tenía con su único cliente.

El problema, según fuentes, radica en que en la era de Lozoya consiguieron jugosos contratos con precios de hasta 160 mil dólares por día y por cada una de las plataformas que arrendaban, pero con la llegada de González Anaya y su política de austeridad, que por cierto dejó en la miseria a los estados petroleros, les pidió bajar sus contratos en alrededor 110 mil dólares por día, condición que aceptaron la mayoría de los proveedores, pero no así Oro Negro, estrangulándose en una terrible falta de recursos.

La empresa ayer recibió la notificación de que perdió un primer juicio por 120 millones de dólares con Pemex sobre algunos de estos contratos; aún quedan otros procesos pero al parecer tendrán el mismo destino.

Aún no se sabe el peso que tendrá la demanda en el acuerdo concursal, pero lo cierto es que la empresa que se creó ex profeso para la Reforma Energética por familiares de Francisco Gil Díaz y coacheados por el exdirector de Pemex, Luis Ramírez Corzo, tiene en vilo a muchos, pues hay que recordar que ahí hay varios miles de millones de pesos de las afores de CitiBanamex, XXI Banorte y Sura.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.