El círculo virtuoso de la vigilancia social
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El círculo virtuoso de la vigilancia social

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El círculo virtuoso de la vigilancia social

13/03/2018
Actualización 12/03/2018 - 23:59
logo Ximena Puente de la Mora
Comisionada del INAI

El Banco Mundial tiene claro que la vulnerabilidad, los conflictos y la violencia representan un reto a vencer que requiere la suma del trabajo de todos. De lograrlo depende en gran parte el crecimiento de las economías en desarrollo, pero también de aquellas ya desarrolladas; de no atenderlo, los números de extrema pobreza continuarán al alza y el poder adquisitivo a la baja, lo cual mantiene viva la espiral de inequidad que lleva a nuevas crisis de vulnerabilidad.

El brinco de lo anterior a la corrupción sistémica es corto, como el mismo Banco Mundial y otras instancias como Transparencia Internacional lo han mostrado. Si a ello se suma la impunidad, las consecuencias son devastadoras en lo económico y en lo social. Por esa razón, en nuestro país se han reforzado las capacidades del INAI, promulgado nuevas leyes, creado dos sistemas fundamentales para impactar en mejoras —el Nacional de Transparencia y el Nacional Anticorrupción—, lanzado una plataforma electrónica para facilitar la rendición de cuentas y el acceso a la información e impulsado diversos ejercicios de gobierno abierto, particularmente desde lo local. Y todo este andamiaje abona, entre otros temas, a que la sociedad civil tenga instrumentos que le permitan fiscalizar los presupuestos y corroborar las funciones de las autoridades de manera permanente y puntual.

Recientemente, el INAI, participó en un foro organizado por la Alianza Global por la Auditoría Social (GPSA por sus siglas en inglés), coalición internacional creada precisamente por el Banco Mundial para impulsar la articulación de la voz ciudadana en los procesos gubernamentales para así reducir la distancia entre lo que la sociedad quiere y las autoridades hacen. Para lograr lo anterior, la GPSA apoya distintos proyectos presentados por las ONG alrededor del mundo, los cuales, desde la perspectiva global, tienen potencial de atender necesidades regionales o locales.

Sólo por ejemplificar, a partir de 2016, la GPSA, gracias a sus donadores, apoya un proyecto en Moldavia para implementar un sistema de participación social con miras a mejorar el sistema de salud; en Nigeria, un programa que busca hacer más efectiva la rendición de cuentas en el sector del agua; y una iniciativa en Mauritania para mejorar la transparencia del presupuesto educativo. El factor común de los 33 proyectos en 25 países que la GPSA apoya es el impulsar a la ciudadanía a tener mayor injerencia en las decisiones gubernamentales.

El tema eje del foro en esta ocasión fue la rendición de cuentas en la educación, y el papel de los ciudadanos en su aceleración. En tal sentido, fue una buena oportunidad para hablar del Plan de acción 2016-2018 de la Alianza para el Gobierno Abierto (disponible en http://gobabiertomx.org), el tercero desde que México se unió y punto de referencia obligado para observar y dar seguimiento a acciones e iniciativas impulsadas por los estados y la federación, en conjunto con la sociedad, para combatir la opacidad y el silencio en la rendición de cuentas.

En materia del tema del foro, dado que el acceso a la educación es clave para mejorar las democracias, la rendición de cuentas se convierte automáticamente en un componente esencial para revelar las asimetrías existentes, permitiendo así la mejor creación, implementación y evaluación de las políticas públicas en la materia. En paralelo, es un catalizador para que la sociedad pueda vigilar de cerca el manejo de los recursos en las estructuras educativas mismas y en las sindicales, y así exigir acciones a las autoridades, que al ser atendidas, acercan a las partes y generan confianza.

Con lo anterior, queda claro que cuando el Banco Mundial habla de la suma del trabajo de todos para mejorar, incluye el suyo propio. En ese sentido, aprovecho para reconocer de manera particular la labor de Jorge Familiar, mexicano que ocupa la vicepresidencia para América Latina y el Caribe y de Debbie Wetzel, directora Principal para la Práctica Global de Gobernanza del organismo, quienes activamente impulsan acciones de transparencia y apertura ciudadana desde sus respectivas posiciones.

El tema educativo, como tantos más, no se resolverá sólo con políticas públicas, se deben escuchar las voces de la ciudadanía y ésta debe involucrarse más para dar seguimiento a las labores que sus autoridades realizan. En otras palabras, cada uno de nosotros tiene que asumirse como corresponsable de la operación del sistema, del éxito de ello depende la reconfiguración de nuestra realidad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.