En honor a Tomás y Alejandro… El deber de ser policía
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En honor a Tomás y Alejandro… El deber de ser policía

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Opinión

En honor a Tomás y Alejandro… El deber de ser policía

13/02/2018
Actualización 12/02/2018 - 23:31

En la semana que concluyó, la Secretaría de Seguridad Pública sufrió la pérdida de dos de sus elementos policíacos, quienes fallecieron realizando su actividad y defendiendo los intereses de la ciudadanía. Uno de ellos al hacer su rondín en un establecimiento comercial, y otro en la zona de la Merced al impedir el asalto de una persona; a ambos policías los criminales, sin miramientos, les dispararon arteramente.

La trágica muerte de dos de nuestros elementos policíacos en el cumplimiento de su deber, da muestra del honor, el valor, la honestidad y el ejemplo de servicio público en la misión de ser policías. Hoy sus familias y la dependencia lamentan su pérdida, sobretodo porque a ambos, a mansalva con violencia, les dispararon.

Esto se contrasta con los recientes cuestionamientos sobre la actividad de cuatro elementos policíacos, los cuales se encuentran en proceso de deliberación sobre sus acciones ante las instancias legales competentes, pero sobretodo hoy se habla en exceso sobre sus actos, por la inobservancia de protocolos, mas no por atentar contra la libertad o la persona misma.

No obstante, es de resaltar que hay dos extremos, en un caso el linchamiento mediático de los cuatro elementos policíacos y por otro lado, la falta de importancia y desinterés de aquellos policías que ofrendaron su vida por defender lo legal y a la ciudadanía. ¿Será acaso éste un reflejo de nuestra sociedad?, porque en uno de los casos es evidente la inversión económica que se ha hecho para transmitir en los medios de comunicación y crear una noticia, con el propósito de transgredir la imagen institucional de la dependencia y del gobierno. Este caso muestra de forma evidente la existencia de intereses que hay detrás, los cuales pretenden generar condiciones de crisis, porque como dicen “a río revuelto ganancia de pescadores”.

Los factores políticos, hoy sin duda, juegan un papel preponderante en los juicios y concepciones mediáticas; sin embargo, la realidad es una y la gente necesita confiar en sus autoridades, claro ejemplo se muestra en el caso en que un denunciante en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, específicamente en el barrio de la Merced, confió en el Policía Segundo Tomás Hernández Aguilar para pedirle auxilio al ser asaltado por dos delincuentes. Tomás ofrendó su vida para detener el asalto e impidió que al ciudadano le quitaran su cartera y algunos pesos. Tomás entendió que a pesar del riesgo debía cumplir con su deber y así lo hizo, a un precio muy alto permitió que se impusiera lo legal, lo que debe ser; para ello Tomás, con 39 años, perdió la vida.

Ojalá se hubiera dado el mismo nivel de atención y difusión a la pérdida de la vida de dos policías varones, que en el cumplimiento de su deber a favor de la sociedad perecieron. Como ellos, la Secretaría de Seguridad Pública tiene a más de 87 mil elementos en toda su estructura: bancarios, auxiliares, sectoriales, metropolitanos, zorros, cóndores, de seguridad escolar, de tránsito, de contacto y de supervisión como lo son los de asuntos internos, en cada uno de ellos está latente el riesgo al contender a la delincuencia, que hoy por hoy es más violenta y con capacidades de uso de armas de fuego. Pero en ellos prevalece el honor de ser policía, de portar su placa y uniforme con orgullo; en ellos está la solución, en ellos se debe invertir en capacitación y equipo para mejorar y dignificar su función.

Ojalá algunos precandidatos, que hoy hablan del tema de la seguridad, puedan entender un poco más del problema y se fijen en lo que dicen, porque el modelo de política pública de la Nueva Gestión Policial ha funcionado y ha generado 9,106 detenciones de alto impacto, 33,692 de bajo impacto y 300,764 remisiones ante el Juez Cívico; se han visitado 4,695 escuelas, beneficiando a 335,899 alumnos; se han tenido 2,212 reuniones vecinales con la asistencia de 15,017 personas; se han realizado 117 ferias de la seguridad con 46,347 asistentes; asimismo han disminuido en -9.2% muertes por hechos de tránsito; además se ha brindado seguridad a 21.5 millones de asistentes a 21,654 espectáculos públicos. Este modelo de seguridad atrae inversiones y permite que en la ciudad se realicen eventos de gran magnitud y talla internacional como son: El Gran Premio de México Fórmula Uno, partidos de la NFL, de la NBA, campeonatos de golf, equitación y 7,759 conciertos, así como la realización de 88 partidos de futbol.

Por eso la intriga y los argumentos falaces que pretenden lastimar a las instituciones, así como los comentarios de algunos precandidatos neófitos en el tema, no podrán hacer mella en el espíritu de la institución; lo importante es la realidad de una Ciudad que emerge en el orden internacional con gran reconocimiento, que es ejemplo de habitabilidad, en mucho basada en la seguridad que se provee a cerca de 20 millones de habitantes y visitantes. Esa es la verdad, la del niño que transita en la calle, los jóvenes que acuden a centros de esparcimiento y académicos, una ciudad donde sus habitantes pueden hacer lo que decidan, siempre con base en una policía que cuida de ellos, que cuida de sus derechos y de sus libertades, que lucha contra los delincuentes, que pretenden, en su actuar ilegal, hacer daño a la sociedad.

Que en paz descansen nuestros compañeros Alejandro y Tomás, que su sentido del deber sea un ejemplo del resto de la Policía y de la verdadera sociedad, la que está alejada de intereses abyectos y politiquerías.

La Policía, en defensa de la sociedad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.