AMLO, prueba de fuego
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AMLO, prueba de fuego

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Opinión

AMLO, prueba de fuego

13/02/2018
Actualización 13/02/2018 - 11:31

1. AMLO cerró su precampaña a tambor batiente. No sólo se mantiene puntero, por una diferencia que ronda los 10 puntos, además sus negativos se han reducido.

2. Y eso sin contar la ola de conversiones que se ha transformado en epidemia. Hay conversos de oportunidad (Cuevas, la más conspicua) o de convicción (Tatiana Clouthier), pero conversos al fin. Sola, el asesor de Calderón en 2006, es emblemático: AMLO ya no es un peligro para México.

3. El candidato de Morena ha salido indemne de los ataques de sus adversarios, sea por la etapa de precampañas, sea porque no lo atacaron eficazmente, dado que PAN y PRI están enfrentados ferozmente por el segundo lugar.

4. El hecho es que la contienda por la presidencia muy probablemente arrancará, el 30 de marzo, con números similares al cierre de precampaña, porque durante mes y medio, gracias a la legislación electoral Macondo, los candidatos estarán impedidos de hacer proselitismo.

5. La posibilidad de que AMLO gane la presidencia de la República no sólo es real, ahora es más probable que hace unos meses. Aunque eso no significa que la contienda esté definida.

6. El mayor problema del candidato de Morena, durante las precampañas, fue él mismo. Allí están tres tropiezos: la descalificación de Silva Herzog y Krauze; la calificación de los ministros de justicia como “alcahuetes” y los señalamientos contra el secretario de la Defensa. Se puede agregar su oferta de amnistía al narcotráfico y la condenación tajante de las reformas estructurales.

7. Pero la verdad es que todo eso no le ha hecho mella y, dentro de mes y medio, cuando inicien las campañas, habrá sido olvidado.

8. Los resbalones reabrieron, por razones evidentes, el debate: ¿AMLO es, o no, el mismo de 2006? Entre los conversos se da por hecho que ha cambiado. El propio artículo de Silva Herzog, siendo particularmente crítico, así lo reconoce. El listado se puede ampliar. Va de un conocido novelista al dueño de un portal de noticias, ambos muy favorables al nuevo AMLO.

9. Pero, más allá de si hay o no un cambio radical, las razones de López Obrador para adoptar lenguaje y estilo diferentes están a la vista. En 2006 perdió por apenas 0.56 por ciento. Si entonces hubiera hecho alianza con el partido de Patricia Mercado, que obtuvo 2.7 por ciento, habría ganado la contienda.

10. Añado lo obvio. Esta será la tercera y última vez que compita por la presidencia; obtener la victoria ha sido el principal y único objetivo de López Obrador –si no fuera así, habría cumplido su palabra, en 2012, de irse a su rancho 'La Chingada', si perdía la elección.

11. Del otro lado de la barrera, la esencia inmutable de AMLO se convierte en wishfull thinking: repetirá los errores que cometió en otras campañas y él mismo será quien descarrile su candidatura.

12. Pero para medir si AMLO permanece fiel a su esencia, hay que plantearse una cuestión sencilla: ¿Está dispuesto, sí o no, a reconocer su derrota en caso que la votación no lo favorezca el 1 de julio? Respuesta: No.

13. Segunda cuestión: ¿Emprenderá acciones de denuncia y protesta contra el supuesto fraude electoral? Sin duda alguna. Su discurso está galvanizando a sus seguidores, quienes lo dan por seguro ganador y sólo se explicarán su derrota por un fraude electoral.

14. Corolario: Las protestas contra el fraude electoral serán inmediatas y estarán alimentadas por una doble rabia: la convicción de que por tercera vez se le arrebató la victoria a la mala, y la conciencia de que es ahora o nunca.

15. No hay, pues, que darle muchas vueltas al asunto. AMLO nunca ha pasado ni pasará la prueba de fuego de un demócrata: reconocer la derrota y acatar la ley.

16. Esto tiene una dimensión adicional. Se puede cavilar cómo y qué hay que hacer para que AMLO se muestre tal cual es. Pero la verdadera clave está en el mismo proceso electoral. Si su ventaja se mantiene holgada del 30 de marzo al 27 de junio, el personaje campechano, de buen humor y generoso con los conversos se placeará por todo el país. Pero si se cierran los números reaparecerá ya sabes quién y se convertirá en el mejor aliado de sus adversarios.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.