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17/05/2018
Actualización 17/05/2018 - 10:56

¿Qué pasa cuando los candidatos a un puesto de elección popular no se toman su papel en serio? ¿Qué se hace cuando la ciudad más grande del país y una de las más grandes de América Latina tiene entre las opciones a gobernar a candidatos que no están dispuestos a debatir con propuestas, sino a mentir de la forma más ridícula?

Ayer por la noche se llevó a cabo el segundo debate de los siete aspirantes a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, con un formato que se prestó mucho a desviarse de los temas y donde el desempeño de quienes creen que pueden dirigir las políticas públicas para nueve millones de personas los puso en evidencia.

Si usted no sintonizó Canal Once se ahorró de 120 minutos de un intercambio de descalificaciones, agresiones, amenazas, mentiras y ocurrencias. Todos los colores cayeron, a pesar de que se trataba de abordar dos temas fundamentales: economía y desarrollo social. Los candidatos a la jefatura de Gobierno nuevamente dejaron pasar la oportunidad de explicarnos los cómo y desdeñaron temas fundamentales para el avance en el desarrollo económico de la capital.

Pongamos algunos ejemplos de aquellas cosas que mostraron los candidatos y que significan una burla para el ciudadano que tiene que elegir entre alguno de los siete:

Durante dos intervenciones, los representantes del PRI y del Frente, Mikel Arriola y Alejandra Barrales, intercambiaron este ¿diálogo?:

MA: Este es el departamento de Alejandra Barrales en Miami, tiene otra casa en las Lomas, de 40 millones de pesos, y hoy yo le pregunto ¿qué nos dice de este edificio, Rubén Darío 225?, para que ojalá nos conteste.

AB: Evidentemente es falso lo que dice el candidato priista, porque yo, a diferencia tuya, no tengo un suegro que me mantenga ni ando buscando un cónyuge para endosarle mi patrimonio y esconderlo. Y es muy importante, y te lo digo de una vez: yo te reto a que tú demuestres que yo tengo una propiedad en Polanco. Si tú lo demuestras, yo renuncio a mi candidatura; pero si tú no lo demuestras, yo te exijo que tú renuncies a tu candidatura por mentiroso, porque a los capitalinos no les puedes mentir aunque seas priista.

Pero a Alejandra no le tocó sólo responder ataques, también hizo lo propio contra la morenista Claudia Sheinbaum -a quien agradeció haberse llevado a Morena a personajes que antes militaban en el PRD, como René Bejarano, Francisco Chiguil, Marcelo Ebrard-, con polémicas como la de la Línea 12, la muerte de 12 personas en el News Divine, en 2008, la construcción de segundos pisos o las irregularidades en la remodelación del Colegio Rébsamen, que desembocaron en la muerte de 26 personas durante el sismo del 19 de septiembre, e incluso hasta le recordó los escándalos de su expareja, Carlos Ímaz.

Lo que Barrales no dijo fue, por ejemplo, que en el escándalo de Bejarano ella lo apoyó, pues era su compañero de bancada en la ALDF. Y la morenista, en lugar de dar una respuesta que aclarara estos que sí son escándalos de personajes que la acompañan en su contienda, sólo atinó a aclararle a Barrales que Ímaz es su exesposo.

Sheinbaum tampoco respondió con claridad sobre las irregularidades en el Colegio Rébsamen, que han sido el mayor cuestionamiento de su campaña. Pero los tres punteros no fueron los únicos incongruentes del debate:

La abanderada de Nueva Alianza, Purificación Carpinteyro, mencionó a los ‘cinco jinetes del Apocalipsis’, como llamó a los cinco problemas que considera los más graves para atender: desigualdad, inseguridad, falta de agua, problemas de movilidad y corrupción. ¿Cómo lo hará? ¿Cuál es su diagnóstico de cada uno? De eso nada. ¿Se vale por generar polémica y conversación banalizar así problemáticas tan graves como esas cinco que señala Carpinteyro?

La única candidata ‘independiente’ en la ciudad, además de poner en evidencia otra vez su falta de destreza en la oratoria y su poco conocimiento sobre los temas, se atrevió a hacer propuestas para mejorar el empleo formal en la capital, durante el segmento que tocaba a la economía. ¿Propuestas sobre empleo formal, ella que pertenece a una familia que lidera el comercio informal de la zona centro en la ciudad? ¿En serio?

Mikel Arriola usó también la tragedia del Rébsamen para atacar a Sheinbaum, aunque no sabe ni siquiera el número exacto de víctimas: dijo 25, pero fueron 26. Marco Rascón habló de incrementar el costo de la tenencia y subir impuestos como el predial, que haciendo a un lado lo impopular de la medida, no es una facultad de la jefatura de Gobierno, sino que tendría que ser aprobado desde el Congreso. Barrales habló sobre el uso de damnificados del sismo, pero de la polémica por un uso indebido del fondo de reconstrucción por parte de tres diputados (la tristemente célebre triada Luna-Romero-Toledo) ni pío. Y aunque la candidata del PVEM, Mariana Boy, es quizá quien más se dedicó a responder con propuestas, ni siquiera sobresalió.

¿Y sobre el incremento de adicciones en jóvenes capitalinos? ¿Sobre la ampliación de derechos para la comunidad LGBTTTI? ¿Respecto al tema de los periodistas agredidos? ¿Cómo atender la inclusión de las personas con discapacidad? ¿Educación para los niños de los pueblos originarios? Etcétera, etcétera, etcétera. ¿Sobre el desarrollo social de la ciudad y su crecimiento económico? No, de eso no nos interesa hablar, porque para estos candidatos el voto se gana como se gana una pelea de box y no como si fueran capaces de transformar realmente a esta ciudad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.