Efeméride de impunidad
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Efeméride de impunidad

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Efeméride de impunidad

08/05/2018
Actualización 08/05/2018 - 13:07

Nosotros y nuestro maldito olvido. Ellos y su bendita impunidad.

Los acusados, seguro festejan el aniversario del reportaje con una copa de champagne en mano. ¿Cuántos escándalos acumulamos en el baúl de los recuerdos? ¿Cuánto nos indignó y nada pasó?

Hace un año se publicó el reportaje 'Contratos a la carta. Capufeleaks'. El periodista Raúl Olmos, de la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, dio a conocer una cadena de correos electrónicos que revelaban la filtración de información confidencial en Caminos y Puentes Federales para dar ventaja a un grupo de empresas interesadas en ganar licitaciones de obra. Esta filtración les había permitido ganar contratos que superaban los 770 millones de pesos.

Así lo explicaba Olmos en el reportaje publicado en https://contralacorrupcion.mx/web/capufeleaks/: “El tráfico de información ha emanado desde la oficina del número dos del organismo público encargado de administrar y modernizar las carreteras en el país, entre otras tareas. Mauricio Sánchez Woodworth, director de Infraestructura en Capufe, filtró datos que por ley están reservados, a un conjunto de compañías para que pudieran ‘competir’ con ventaja en las licitaciones. Lo hizo por medio de su cuñada, Estela Vega Montaño.

“Las empresas involucradas recibieron con semanas de anticipación los montos máximos que puede pagar Capufe por obras, así como detalles técnicos. Estos datos, a la postre, han permitido a esas firmas tomar ventaja sobre sus competidores cuando se abren los concursos”.

El reportero de MCCI tuvo acceso a más de 80 correos electrónicos que muestran el modus operandi de la triangulación de información a unos cuántos empresarios; uno de los correos filtrados pertenecía al número dos de Capufe.

Si usted hace una revisión rápida a través de cualquier buscador puede encontrar notas como “Pide Capufe a PGR investigar caso Capufeleaks”; “Capufe presenta denuncia para que se indague el caso de filtraciones”; “Piden panistas a Capufe explicar casos de corrupción”, todas fechadas antes del 4 de mayo de hace un año. La indignación nos dura una semana, si bien nos va.

Las investigaciones, en voz del reportero Raúl Olmos, “fueron una vacilada, la Procuraduría General de la República abrió una averiguación previa, pero ni siquiera nos solicitó la base de correos filtrados, la cuál era la materia de investigación”, simplemente, como casi todos los expedientes abiertos, simularon que investigaban. Mauricio Sánchez Woodworth, acusado directamente de filtrar información para beneficiar a empresas por más 770 millones de pesos, sigue en el cargo. No hubo sanción a nadie.

La investigación de Olmos es un rastreo detallado y corroborado de un conflicto de interés que nuevamente se conecta de forma directa con el gobierno mexiquense de Enrique Peña Nieto, que exportó no sólo a los funcionarios más cercanos a él cuando pasó de gobernador a presidente, sino también a los beneficiarios de contratos irregulares que han representado el robo sistemático de millones de pesos.

“En el actual sexenio, esa constructora multiplicó 4.6 veces sus contratos con Capufe; de 152 millones de pesos que obtuvo entre 2009 y 2012, pasó a casi 700 millones entre 2013 y 2016, según información extraída de las bases de datos oficiales en Compranet. No todas las obras adjudicadas son mencionadas en los intercambios de correos”, documentó hace 12 meses Olmos. Y no, no pasó nada.

¿Cuántos casos más se van a quedar en la bolsa de las efemérides de la impunidad? ¿Cuántas denuncias en el olvido van a quedar con el fin de este sexenio? Desde ese lejano y casi resignado tercer lugar, al PRI le queda la tranquilidad de saber que, a pesar de la enorme posibilidad que existe de dejar Los Pinos, ninguno de los abusos cometidos en el poder serán castigados. Total… ya una vez se fueron y, sin castigo, regresaron. ¿Hasta cuándo?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.