El libro de Mary Tere
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El libro de Mary Tere

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El libro de Mary Tere

09/03/2018
Actualización 09/03/2018 - 14:32

Me topé con un libro extraordinario. Lo escribió una niña de nueve años llamada Mary Tere Argüelles Vara, se titula Hablar por los que no hablan. Manual para saber cómo tratar a una persona con discapacidad que no puede hablar ni moverse adecuadamente. Antes de hablar de su contenido les cuento de Mary Tere desde sus palabras: “¿Qué tengo? Nací con una falla eléctrica en mi cerebro, y eso me provocó crisis epilépticas que dañaron mi sistema motor, pero no mi inteligencia.

“En 8 años no logré poder hablar. Aprendí a darme a entender con mi cuerpo, pero no todos lo entendían. La única que sabía que podía entender más de los que todos creían era mi mamá. Y obtuve el mayor regalo cuando a ella se le ocurrió poner unas letras en la pared de mi casa. Caminando con ayuda pude escribir de letra en letra por fin todo lo que rondó por mi cabeza durante 8 años. Mi vida cambió por completo: pude superar mi propia discapacidad, empezar a aprender sobre temas que realmente me interesaban, practicar los idiomas que me llamaban la atención y hasta escribir este pequeño manual”.

Así Mary Tere ha logrado en menos de un año escribir un libro y aprender otro idioma. Su manual es un documento invaluable para crear conciencia, con diez consejos que, de aplicarse, se podría avanzar de manera sustancial en la equidad y el trato digno:

1. Siempre, siempre, siempre, saluda a una persona con discapacidad.

2. Pregunta si puedes saludar de beso.

3. No sientan pena por la persona con discapacidad. A veces la curiosidad les gana y no pueden dejar de mirarnos. ¿Les gustaría que al llegar a algún lugar todos los voltearan a ver con extrañeza y siguieran viéndolos por el resto del tiempo? Pues a nosotros tampoco nos gusta.

4. Da siempre una sonrisa amable.

5. No hables con nosotros como si fuéramos niños que no entendemos nada.

6. No menciones tus emociones respecto a lo difícil que debe ser mi vida.

7. Gestionen su vocabulario.

8. No me límites y permite que en la medida de mis posibilidades yo haga las cosas.

9. “Aquel que esté libre de pecado que tire la primera piedra’’.

10. Ya pónganse las pilas y convivamos todos como lo que somos: personas.

Diez preceptos sencillos, pero indispensables. Sin embargo, me preocupa su futuro. En menos de una década estará interesada en entrar al mercado laboral y hoy no existe una inclusión real para las personas con discapacidad a pesar de que es una garantía protegida desde la Constitución federal hasta en múltiples leyes locales que, como en otros temas, violencia de género por ejemplo, no hay certeza de que al estar en papel se cumpla.

Esta semana la organización Impunidad Cero presentó un informe sobre la situación de acceso al mercado laboral de las personas con discapacidad. Si per se el panorama de trabajo en México está lleno de profundas desigualdades, aquellas personas con discapacidad padecen una doble discriminación.

“Uno de los mayores obstáculos que enfrentan las personas con discapacidad para ejercer su derecho al trabajo es la existencia de prejuicios y estereotipos que no les permiten demostrar sus potencialidades al ser segregados por las creencias que erróneamente se tienen sobre ellos”, señala el informe.

De acuerdo con esta investigación, cuatro de cada 10 personas con discapacidad están en el mercado laboral; el resto vive de 'la ayuda' del gobierno.

Y a aquellos que trabajan se les paga menos por el mismo trabajo que hace alguien sin discapacidad; una tercera parte menos del salario sólo por una condición que no es limitante para que cumplan sus funciones. Y claro, incluso entre quienes tiene una discapacidad y trabajan, también las mujeres son discriminadas: ganan la mitad que sus pares varones.

En el México de desigualdades que nos empeñamos en mantener, es urgente que aquello que ya se consiguió en leyes se lleve a cabo en la práctica. Hasta hoy, no he visto un solo candidato hablar de estos temas que son, por mucho, más urgentes y que nos mostrarían una verdadera intención de cambiar y avanzar.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.