La marcha de la ciencia
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La marcha de la ciencia

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La marcha de la ciencia

16/04/2018
Actualización 16/04/2018 - 14:45

El doctor Benjamín Martínez López y el doctor Carlos Gay García, del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México, tienen información fundamental para la Ciudad de México. A ellos les preocupa el agua, la sequía y el siglo que viene. Desde hace varios meses preparan un artículo que marcará el futuro de esta ciudad; contrario a las promesas vacías de algunos candidatos y a los debates sin contexto, el trabajo de estos dos científicos marcará un antes y un después en la manera en la que vivimos no sólo los casi nueve millones de chilangos, sino los 25 millones de habitantes del área conurbada, porque justo el cielo no conoce el límite de los estados.

Ambos doctores han estudiado los patrones de clima. En entrevista radiofónica en febrero pasado esto nos decía el dr. Martínez López: “Tenemos un registro pluvial muy largo, la serie de precipitaciones del observatorio de Tacubaya. Ahí nos dimos cuenta que la lluvia en la Ciudad de México desde 1870 ha ido al alza; a la par, nos encontramos un artículo con análisis históricos, un trabajo que recopila el comportamiento pluvial en el valle en los últimos dos mil años y descubrimos que ha habido periodos húmedos, incluso hay uno que le llaman ‘el periodo pluvial azteca’ que duró más de 200 años, pero después de eso, según el comportamiento del agua vienen periodos secos que duran el mismo tiempo, casi un siglo; y en una visión terrorífica, tomando en cuenta que desde 1870 hay un comportamiento húmedo en la CDMX podría venir un periodo prolongado de sequía muy pronto. Es muy importante entender esto e imaginar qué pasaría con las condiciones actuales, con los millones de habitantes”.

¿Cómo imaginar esta ciudad en tiempos de sequía? ¿Cómo afectaría el cambio climático? ¿Agravaría la situación? ¿Estamos preparados para enfrentar cien años de escasez de agua en la CDMX? ¿Algún gobernante lo ha pensado? ¿Existe alguna asociación que se ponga este reto enfrente?

Actualmente el artículo está en etapa de revisión, pero pronto será publicado, y su difusión debe de ser masiva. Debemos tener en mente lo que puede llegar a ser esta ciudad, actuar y exigir a los que tomarán las decisiones que estén conscientes del problema.

¿Cuánto vale la información que nos están dando los doctores Martínez y Gay? ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por un estudio donde se advierte la posibilidad de vivir sin agua 100 años? Ayer, por segundo año consecutivo, cientos de investigadores mexicanos marcharon del Ángel de la Independencia al Zócalo para exigir que el gobierno destine 1.0 por ciento del Producto Interno Bruto a proyectos de ciencia y tecnología.

De acuerdo con declaraciones de Pedro Camilo Alcántara, vocero de la Marcha por la Ciencia, rescatadas por la periodista Dulce Soto: “el recorte presupuestal actual ha causado que el número de becas de posgrado se reduzca. De seguir esta tendencia, para 2028 podrían realizarse 50 por ciento menos estudios”, y es que el presupuesto al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología se ha reducido en 23 por ciento.

No se puede entender el progreso de un país sin sus científicos. Hasta dónde llega una nación que no es capaz de invertir en el desarrollo. Nos preocupa el TLCAN, el comportamiento del peso, la gasolina y la Selección, pero no somos capaces de voltear a nuestro alrededor y agradecer lo que miles de científicos han logrado o lo que están por lograr. Después del 19 de septiembre, hemos acudido a ellos más que nunca, buscamos una explicación, queremos anticiparnos, la exigencia debe estar de la mano de la inversión, ojalá los candidatos centren sus propuestas en la investigación, dejen atrás los debates vacíos y se sienten a leer en lo que miles están trabajando en el campo de la ciencia.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.