La mirada de John Oliver
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La mirada de John Oliver

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La mirada de John Oliver

26/06/2018
Actualización 26/06/2018 - 13:43

En noviembre pasado la revista Forbes le dedicó a John Oliver un extenso reportaje de cómo había resucitado los reportajes de televisión de largo aliento y había hecho que los estadounidenses se interesaran en ellos. En una época donde las noticias en menos de 140 caracteres son las más solicitadas y cuando la agenda es rebasada por lo que no ha sucedido, dedicarle una vez a la semana un programa de televisión a un par de temas parecía un suicidio anunciado… pero no, Oliver ha hecho que el círculo rojo y poco más de cuatro millones de estadounidenses vuelva a sintonizar un programa los domingos y que por lo menos 15 millones más lo busquen y vean el lunes siguiente, con estos números sobra decir la cantidad de premios que ha recibido desde su estreno en 2014, su nombre Last week tonight with John Oliver.

Sin cortes comerciales el formato del programa de HBO es hipnótico por lo ágil, el humor inteligente y por la sátira política que no se queda en la denuncia, sino que es el único que con hechos contundentes ha pasado a la acción, así lo señala el reportaje de la periodista Carey Purcell en Forbes: “Oliver fundó una iglesia llamada ‘Nuestra Señora de la Exención Perpetua’ como entidad legal en 2015 para demostrar cómo se puede establecer simplemente una organización religiosa exenta de impuestos. La ‘nueva iglesia’ aceptó donaciones para el ‘Evangelio de la prosperidad’, que se donarían a Médicos Sin Fronteras. Tras el episodio, se reveló que el IRS no realizó auditorías de iglesias entre 2009 y 2013, y sólo tres auditorías entre 2013 y 2014”. Oliver tiene la atención y desnuda lo absurdo del sistema y las injusticias del mismo, junto a su maestro Jon Stewart –un ícono del periodismo de sátira con el programa The Daily Show– se ha convertido en uno de los personajes con más credibilidad en la televisión estadounidense.

Antier Oliver le dedicó un segmento de 20 minutos ininterrumpidos a las elecciones del próximo 1 de julio en México, partiendo de la pregunta de por qué le debería de importar a los americanos lo que suceda en nuestro país, el presentador de televisión hizo una revisión extensa de la violencia, de la desaprobación al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto (con un clip de varias personas mentándole la madre al presidente sostiene ese 12 por ciento de aprobación al que llegó el Ejecutivo en febrero de 2017) y de cómo la gente en México está harta del statu quo. Pero no sólo el hartazgo lo expone a través del insulto, explica el porqué ha llegado a esos niveles, habla del Corruptour, de 14 exgobernadores perseguidos por la justicia, del caso más escandaloso –el de Javier Duarte- y de cómo Ayotzinapa se convirtió en una investigación fallida casi cuatro años después.

Tras este contexto revisa la figura de cada uno de los candidatos, con José Antonio Meade es demoledor: “él no tiene ninguna oportunidad así que no vamos a hablar de él” nada más que agregar. En Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, se detiene por sus “ocurrencias” por decir lo menos, expone el ridículo argumento de mochar las manos y la vez que frente a un auditorio dijo que no existía Santa Claus. De El Bronco en realidad no había argumentos para contrastar.

A la figura de Ricardo Anaya lo describe como un clásico nerd y resalta sus atributos musicales a través de memes. Y por último, de Andrés Manuel López Obrador, donde más se detiene, habla de sus promesas de campaña de recortes al presupuesto de la burocracia, de su parecido a Bernie Sanders, no sólo físico, y critica duramente la adhesión del Partido Encuentro Social, un partido de extrema derecha, a las filas de lo que parecería una izquierda conservadora.

Aunque parece una caricatura de nuestros candidatos, el resumen de John Oliver será, tal vez, el acercamiento a nuestra elección que llegará a más ojos estadounidenses y no dista en general de lo que fueron estas campañas. Imposible resumir nueve meses en 20 minutos, pero no hay ningún error garrafal o un dato inexacto, resumió el ánimo nacional a grandes rasgos y dibujó de manera nítida a los candidatos. Que México ocupe todo un programa de John Oliver habla de cómo hemos pasado de ser una nota en interiores a una que podrá ser vista por casi 20 millones de norteamericanos. Por último, Oliver apunta la violencia política en nuestro país, decenas de candidatos asesinados: “el punto es que México está en la antesala de la elección más grande de su historia, y con la oportunidad de combatir la corrupción endémica y yo sinceramente espero que cada candidato que elijan esté a la altura de las circunstancias porque se va a necesitar valentía y trabajo para llegar al cambio que ese país necesita”, con esto cierra Oliver un capítulo que se escribe el próximo domingo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.