Perpetuar el sistema
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Perpetuar el sistema

01/10/2018
Actualización 01/10/2018 - 12:46

Si algo hemos aprendido de los errores del pasado, es que ahora, esté quien esté en el poder, la obligación de los ciudadanos y de los periodistas es vigilarlos de cerca, a cada movimiento, sin importar si votamos o no por ellos. Porque es nuestro derecho pero, sobre todo, porque en el mínimo descuido intentan siempre sacar ventaja.

La corrupción está asociada con cualquier abuso en el poder, no se traduce siempre en un negocio económico. Y es de esa corrupción, la que implica que quienes ejercen el poder quieran pasarse de la raya, la que exigiremos a los nuevos gobiernos, federal y locales, que cumplan con erradicar. Como ciudadanos debemos tener una política de tolerancia cero.

¿A qué me refiero en concreto? En días pasados fuimos testigos de cómo se intentaron poner a personajes controvertidos o partidos de dudosa credibilidad, en la presidencia de comisiones clave en el Congreso federal. Apenas se supo que la titularidad de algunas como la de Salud estaría en manos de personajes como los legisladores ‘provida’ del PES, la sociedad ejerció presión y logró un revés.

Sobre ese tema le pregunté en entrevista al próximo titular del IMSS, Germán Martínez, hace unos días y él respondía que Morena intentaría hacer valer su mayoría en cada comisión, aunque la presidiera alguien más, porque este puesto ‘es para el reparto de las cargas de trabajo parlamentarias’. ¿De verdad la presidencia de una comisión es de papel? ¿Sólo se trata de un cargo administrativo sin el menor poder de decisión?

No, por definición son órganos especializados constituidos por el Pleno, que gozan de privilegios y en la que se pueden citar, decidir, vetar o retrasar decisiones políticas, pero también se puede impactar en el sistema político y no sólo a la Legislatura misma. Son rebanadas de un pastel que desde el inicio de las legislaturas se vuelven el centro de las negociaciones. Nadie quiere rebanadas chicas.

Y aunque el ámbito federal es algo que debe preocuparnos y ocuparnos en constante observación, los congresos locales son de los primeros entes en corromperse. Es ahí donde se gestan los grandes negocios que después se replican a nivel nacional.

Por ello, lo que hoy está ocurriendo en el famoso Primer Congreso de la Ciudad de México, avasallado con una mayoría morenista del 62 por ciento –junto con aliados– y presidido por Ernestina Godoy, debe encender focos rojos y atenderse antes de que el gobierno de Claudia Sheinbaum comience con el pie izquierdo y sean un botón de muestra de lo rápido que se apagan las promesas de cambio.

Si usted no se ha enterado de cómo se pretende que se conformen las comisiones del Congreso local, ponga atención porque así como la CDMX padeció la triada de Leonel Luna, Mauricio Toledo y Jorge Romero, esta nueva Legislatura trae sus propias (malas) sorpresas.

¿Le suena el nombre de Fernando Aboitiz? Le refresco la memoria: exdelegado de Miguel Hidalgo y exsecretario de Obras en el último trienio de Marcelo Ebrard, que encabezó la construcción de la Supervía Poniente, enfrentándolo a vecinos de La Magdalena Contreras y cuya negligencia en el proceso le valió la recomendación 01/2011 de la CDHDF por violaciones de derechos humanos, políticos y de participación ciudadana de los capitalinos.

Este personaje que favoreció a distintos constructores como José María Riobóo, a quien ya conocía durante su gestión como delegado de Miguel Hidalgo, cuando le asignó la construcción del paso a desnivel en Palmas y Paseo de la Reforma, sólo por citar un ejemplo de irregularidades en contrataciones que, aunque terminaron en denuncias ante el Tribunal de Justicia Administrativa, fueron archivadas cuando la titular de este Tribunal era, precisamente, la esposa de Riobóo, Yasmín Esquivel. Pues este personaje presidiría nada más y nada menos que la Comisión de Infraestructura y Desarrollo Urbano.

Otra joya: el exdelegado Christian Von Roehrich, el panista que tantas explicaciones debe sobre los 13 colapsos en Benito Juárez durante el sismo, ese que autorizó que se ocupara el edificio de Zapata 56 y que a nueve meses de estrenarse se derrumbó matando a Karla y Matilde. Ese que ‘convenció’ –para decirlo de forma amable– a los vecinos para aceptar la redensificación de hasta el 35 por ciento de sus edificios colapsados o dañados, ese será el vicepresidente de la Comisión de Reconstrucción.

¿Una más? Sandra Vaca, la priista señalada por ser la reclutadora de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre y la red de prostitución al interior del tricolor capitalino, que quedó en la impunidad, la misma que se ocultó siendo suplente pero que a los 3 días tomó protesta en el Congreso, quiere presidir la Comisión de Atención al Desarrollo de la Niñez. Real.

Me podría seguir señalando la intención de que Jorge Gaviño, cercano a Miguel Ángel Mancera, presida la comisión especial del Aeropuerto para asegurar los terrenos del –viejo– aeropuerto; o el panista Federico Döring, que retiró el derecho de las audiencias a que se distinga entre información y opinión, estaría al frente de la Comisión de Planeación del Desarrollo, desde donde se decidirán usos de suelo de los próximos 15 años.

Ese no es el cambio, eso es perpetuar el sistema al que los ciudadanos dijeron basta el 1 de julio. ¿Aún no lo entienden en el nuevo gobierno?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.