Así quieren explotar los candidatos el ‘ingenio’ del mexicano
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Así quieren explotar los candidatos el ‘ingenio’ del mexicano

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Así quieren explotar los candidatos el ‘ingenio’ del mexicano

02/04/2018
Actualización 02/04/2018 - 11:28

Para Juan, gracias por el libro

Somos más de 100 millones en este país en donde retiembla en sus centros la tierra al sonoro rugir del spot.

Si por alguna razón improbable Google repartiese sus ingresos anuales a todos los mexicanos, tocaría de a mil dólares por cabeza. Unos 18 mil pesos para cada niño, adulto o anciano.

No lo hace en México, pero sí, de algún modo, en Estados Unidos. Allá reportó ingresos por 110 mil millones de dólares en 2017 que llegaron de todas partes del mundo, incluso de esta mexicana nación intensiva en el uso de YouTube.

Soy responsable, lo somos todos, de que esa repartición ocurra allá y no acá. En 1995 comencé mis años universitarios en un país de calidad educativa cuestionable, que además se levantaba de su peor crisis económica en esa década.

También en esos días en la Universidad de Stanford, Larry Page se planteaba estudiar allí en donde coincidió con Sergey Brin.

Juntos construyeron un motor de búsqueda llamado Backrub que utilizaba enlaces para determinar la importancia de cada página en la Web. Backrub se convirtió en Google en 1998 y desde entonces cobra por publicidad en el sitio al que casi todos acuden para salir de dudas. Yo no creé Google y estuve bien lejos de hacerlo.

Tampoco creé Facebook que cobró 40 mil millones de dólares, ni Amazon que facturó 178 mil millones. Todo ese dinero va a California por la vía de empresas que nacieron en mi generación.

En México las más grandes compañías dependen del permiso del gobierno para explotar algún recurso o de revender la tecnología que compran a alguien más. Acá se crea poco.

Revisé la plataforma electoral de los candidatos presidenciales con más posibilidades. Sorpresivamente encontré que al menos tienen el plan de revertir esta triste circunstancia nacional.

En el Proyecto de Nación de Andrés Manuel López Obrador, de Morena, hay un diagnóstico: “México ha carecido durante 30 años de una estrategia y política industrial y tecnológica, lo cual representa una gran omisión para una economía emergente en un mundo global de intensa competencia.

“Esto trajo como consecuencia que se convirtiera en un país maquilador, sin tecnología propia, poco valor agregado, y trabajadores con bajos ingresos”. A propósito, la mención de un compromiso:

“Se promoverá la inserción de México en esquemas de cooperación en ciencia y tecnología de punta, en consulta estrecha con la comunidad científica nacional, de manera que se pueda cumplir con el objetivo de alcanzar un nivel de inversión nacional de 1.0 por ciento del PIB en este rubro”. Con tres campañas, AMLO tuvo más tiempo de perfilar sus ideas.

El panista Ricardo Anaya es escueto, aunque contundente en la propuesta de su plataforma electoral:

“Crear un Sistema Nacional de Innovación que permita transformar los conocimientos en bienes y servicios socialmente útiles y económicamente rentables. Impulsar el tránsito hacia una economía digital y del conocimiento”, menciona en sus sintéticas ideas públicas.

En el sitio del priista José Antonio Meade no pude encontrar detalles sobre el tema, pero como candidato de la continuidad, queda obligado a avanzar en proyectos como el que encabeza México para crear materiales ligeros compatibles con la inteligencia artificial. Alberto Muñoz, de Canieti, está involucrado en el tema.

¿En verdad son ingeniosos los mexicanos? Resulta incómodo el orgullo nacional por el atinado uso de un alambre o por gritar un albur improvisado. Hasta ahora el ingenio local de poco sirvió para generar la riqueza que acabe ya con la pobreza. Si somos más que chistes, hay que probarlo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.