Bimbo vende estos camiones y Sheinbaum podría hacerlos 'volar'
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Bimbo vende estos camiones y Sheinbaum podría hacerlos 'volar'

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Bimbo vende estos camiones y Sheinbaum podría hacerlos 'volar'

19/02/2018
Actualización 19/02/2018 - 14:58

No son bonitos. Tan no lo son que para mejorar su diseño trabajan con otras automotrices. La experiencia podría quizás ayudarles a cambiar los taxis en la Ciudad de México.

Lo curioso es que hablemos de firmas del sector cuando se trata de Bimbo como fabricante de pequeños camiones, hechos por la empresa de Daniel Servitje, y capaces de cargar media o una tonelada de productos por unidad.

La idea nació en 2012 en un taller de apenas tres por cinco metros que tuvo como propósito inicial reducir costos de venta bajando los referentes al transporte de su pan. Cambiando el funcionamiento de una camioneta de motor de combustión interna a un sistema totalmente eléctrico surgió el Departamento de Vehículos Eléctricos y Desarrollos Tecnológicos que dio paso a Vedetec, la marca de Bimbo que hoy los hace para su panificadora y para clientes externos y que está contenida en Moldex, la compañía creada también por Bimbo para hacer, entre otras cosas, los exhibidores en los que uno ve las mantecadas o el panqué con nueces en la tienda.

La dirige un hombre 'casado' con los Servitje, Jesús María Aguilar, un ingeniero graduado por el Instituto Politécnico Nacional en 1984, quien un año después de terminar la carrera ya se había integrado a Bimbo.

Hoy, él y un equipo encabezado por Carlos Nava, producen ocho camionetas de reparto diarias. Eso es más de 200 al mes.

Los vehículos son lentos, no van más allá de los 50 kilómetros por hora, pero su camión más grande puede recorrer 100 kilómetros de distancia con una sola carga, luego, cambiar la batería y seguir andando. La 'pila' se carga en menos de 12 horas.

¿Quién podría comprar los camiones eléctricos de Bimbo? ¿Qué tal El Diablo? José Antonio Fernández Carbajal que dirige la mayor distribuidora de Coca Cola en Latinoamérica, Coca Cola FEMSA, encargada entre otras cosas de llenar con mercancía los Oxxo, también propiedad de FEMSA.

Pero los vehículos de Servitje estarían a punto de atravesar otra frontera mayor.

El año pasado, a través de Moldex firmó una sociedad con Carlos Slim, dueño de la mitad de Giant Motors, que en México vende la marca de autos JAC.

Juntos, Slim y Servitje trabajan en la receta de este pan: el diseño de una propuesta de nuevos taxis eléctricos para la Ciudad de México, diseñados por ingenieros nacionales.

El resultado lo entregarán seguramente después de las elecciones de este año, cuando quede definido el nombre de quien se sacará la 'rifa del tigre' que es la jefatura de gobierno de la Ciudad de México (CDMX).

Una fuerte opción es Claudia Sheinbaum, candidata de Morena, quien se bañará en las porras que recibe en esta metrópolis Andrés Manuel López Obrador.

En su calidad de investigadora de la UNAM, ella publicó en 2014 un artículo en la revista Energy en el que sostuvo que la proliferación los vehículos eléctricos pueden ayudar a mejorar la calidad del aire en la CDMX, pues si bien siguen cargándose con electricidad producida con la quema de combustibles, las plantas generadoras de esa energía están afuera de la urbe. Sería de otros el problema, vaya. La posibilidad de que las intenciones de Servitje, Slim y Sheinbaum confluyan, es sumamente alta.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.