Los mismos diputados de siempre
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Los mismos diputados de siempre

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Los mismos diputados de siempre

06/12/2018
Actualización 06/12/2018 - 10:09

No pasó mucho tiempo desde el inicio de esta Legislatura, 90 días apenas, para que los señores y señoras legisladoras en la Cámara de Diputados demostraran su auténtica naturaleza.

Con el cinismo característico de los diputados de siempre, se despacharon con el bono y la dieta navideña, sólo que votaron por eliminar el ISR de sus pagos; es decir, cargar el impuesto a la Cámara y exentar sus ingresos del obligado pago fiscal. ¡Ejemplares!

La retórica insistente del gobierno de la austeridad fue “echa a un lado” –discretamente– por los diputados, quienes cobrarán este diciembre 233 mil pesos. Este monto se integra por el aguinaldo, “atención ciudadana” –una belleza de concepto que significa el todo y la nada, sólo una cantidad adicional para la bolsa del legislador–, a eso agregue su dieta mensual –es decir, su salario nominal–, más atención legislativa y otra atención ciudadana. Todo eso en diciembre suma 233 mil pesos para cada uno de los 500 distinguidos y comprometidos mexicanos con la austeridad decretada por el nuevo gobierno. Por si fuera poco, el cinismo de estos patriotas se traduce en eliminar el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) –obligatorio por ley– a su paquete navideño, y que sea la Cámara la que pague los impuestos correspondientes a cada legislador. ¿No es un escándalo? ¿Por qué vamos a pagar los mexicanos los impuestos particulares del nada despreciable sueldo de los diputados?

Más aún, con las modificaciones a la Ley de Ingresos de los Servidores Públicos, que establece como tope los 108 mil pesos mensuales que ganará el presidente de la República, los y las diputadas están abierta y vulgarmente violando la ley. Sé que dirán que la bolsa se engrosa por el pago del aguinaldo y los pagos especiales de fin de año, pero ¿qué no se trataba de una Cámara austera?

¿Dónde quedó el ahorro? ¿Dónde quedó la ejemplar y transparente conducta anunciada por el coordinador de Morena, Mario Delgado?

“Un Congreso que dignifique el papel del legislador, que termine con fueros y privilegios, que abra las puertas a los ciudadanos, que vuelva a ser la casa del pueblo. Una Cámara austera y transparente”, pronunció el ilustre diputado Mario Delgado al inicio de la Legislatura.

Se comportaron como siempre, como los de antes y después, los que se autorizaban pagos extraordinarios, dietas ampliadas, bonificaciones especiales por su abnegado servicio a la patria.

Ninguna austeridad, ninguna ética republicana ni ejemplar conducta: cinismo bandolero cargarle sus impuestos a la Cámara de Diputados, que pagamos todos los mexicanos.

En años y sexenios anteriores, sabíamos siempre que los diputados se despachaban con la cuchara presupuestal al final de año. Dueños del Presupuesto, se autorizaban pagos adicionales y bonos espectaculares. Estos diputados son nuevos, acaban de llegar, tienen tres meses, portan –la mayoría– el discurso morenista de terminar con los privilegios y las canonjías, y a la primera oportunidad traicionan ese compromiso suscrito con los electores y los ciudadanos; se autorizan bonos completos, aguinaldos enteros, y como es mucho de impuestos, pues esos que los pague “el pueblo de México”, ese con el que ahora se le llena la boca a más de uno.

En contraste, en la Cámara de Senadores, donde más de algún vivales pretendió replicar el ejemplo de la Cámara baja, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, dijo que de ninguna manera. Los senadores recibirán lo que corresponda por ley, pero cada quien –también bajo mandato de ley– se hará cargo de cubrir su cuota fiscal.

Monreal les hizo el favor a sus colegas senadores de evitar el vergonzoso escándalo por el que atraviesan los diputados.

Y rescató del descrédito inmediato las continuas afirmaciones de la austeridad republicana y la transparencia ejemplar.

Le ganó Ricardo a Mario tal vez por control, tal vez por adelantarse al ridículo legislativo, del que no están exentos ni diputados ni senadores.

Quiero escuchar al presidente López Obrador, que le defiende a Taibo II el derecho de ser director del FCE –designación llena de contradicciones– qué opina de sus diputados éticos, transparentes, austeros y republicanos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.