Cerrando el segundo tercio
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Cerrando el segundo tercio

12/03/2018
Actualización 12/03/2018 - 9:26

Estamos ya en el cierre del segundo tercio. En el primero, las precampañas, López Obrador se mantuvo en primer lugar, mientras que Ricardo Anaya logró afianzar el segundo, relegando a Meade al tercero. En lo que va de éste, el PRI se ha dedicado a destruir a Anaya, para tratar de empezar el último tercio en segundo lugar, convertir la elección en el referéndum de 2006 y confiar en el voto útil. Para ello, hace un par de semanas han difundido un presunto lavado de dinero realizado por una compañía que compró a Anaya un predio industrial. Aunque no hay denuncia formal en contra del candidato del Frente, los golpes mediáticos se quedan, y las mediciones de opinión pública lo registran: la mitad cree en este ataque, aunque buena parte de ellos lo perciben como instrumento de un PRI desesperado.

De acuerdo con trascendidos (firmados y no), en esta semana darían un golpe adicional, ignoro si ahora sería con sustento jurídico o solamente se continuará con la destrucción de la reputación. Tampoco puedo saber si ahora sí el golpe redundará en beneficio de Meade, porque, hasta el momento, eso no parece ocurrir. En prácticamente todas las encuestas, el segundo lugar lo sigue ocupando Anaya y la distancia entre él y Meade no se reduce. Lo que sí parece estar ocurriendo es que el tránsito del PRI hacia Morena, del que ya hablamos, estaría creciendo.

En las mediciones que realiza Massive Caller, que son las únicas que puedo utilizar para tener una idea del voto en entidades federativas, el fenómeno se repite. Mientras que en febrero avanzaban los dos seguidores a costa del líder, en la primera semana del mes, ya con el escándalo, el líder se recupera y pierden los dos seguidores. De hecho, pierden lo mismo, un punto cada uno.

La Convención Bancaria puede ser buena referencia de la mitad de este tercio. Ahí los banqueros celebraron a Meade, aplaudieron a Anaya y fueron amenazados por AMLO. Nada inesperado, por cierto. Meade ha sido candidato del sector financiero desde siempre, con justa razón. Anaya no les sería inaceptable y AMLO regresa al estilo de siempre, a pesar de tantos colegas que lo quieren ver moderado. Insistió en cancelar el nuevo aeropuerto, en revisar reformas como la energética y educativa, y recalcó que, si hay fraude, despertarán al tigre y él no va a controlar a la gente, porque se irá a su rancho.

Es curiosa la fijación de AMLO con el fraude. Todas las elecciones que ha perdido, es decir, todas en las que ha participado, menos una, ha argumentado fraude. Nunca lo ha podido probar, aunque sí demostró exceso de gasto en la elección de Tabasco de 1994. La única elección que ganó, por cierto, no fue nada clara, y el PAN cometió el error de no pelearla, porque en esos mismos comicios habían ganado la presidencia. Los que tanto se quejan de que Fox no enfrentó al corporativismo, deben empezar reclamándole que no haya defendido el triunfo en el Distrito Federal.

Creo que nadie recuerda esa elección, que ganó AMLO por poco más de 45 mil votos. Tuvo poco más de millón y medio, por un millón 461 mil de Santiago Creel. Sin embargo, todas las demás elecciones de ese día fueron perdidas por el PRD y ganadas por la alianza PAN-PVEM de entonces. En diputados locales, la diferencia fue de 180 mil votos a favor de la alianza; en delegados, apenas de seis mil. El voto por AMLO, comparado con los delegacionales, creció en 72 mil, por sólo 21 mil para Creel. Mucho más dudoso, dadas las prácticas de Rosario Robles como jefa de Gobierno de entonces, que cualquier otra elección reciente. Pero de ésa no se acuerdan.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.