Riesgos presupuestales
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Riesgos presupuestales

COMPARTIR

···

Riesgos presupuestales

27/09/2018
Actualización 27/09/2018 - 11:35

El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, CIEP, fundado y dirigido por Héctor Juan Villarreal, ha realizado un estudio del costo de la reducción de impuestos en la franja fronteriza norte. Como usted sabe, el presidente electo prometió reducir el IVA al 8 por ciento y el ISR al 20 por ciento en un territorio de 20 Km, poco más o poco menos, a partir de la frontera con Estados Unidos. Es una pésima idea, como el mismo Héctor J. Villarreal decidió comentar ayer mismo en su cuenta de Twitter. La razón es muy simple: bajar impuestos es mucho más grave que subir el gasto, porque el aumento del gasto puede eliminarse de un año a otro, pagando ciertos costos políticos, pero la reducción de impuestos es algo sumamente complicado de revertir. Ya lo habíamos platicado aquí mismo: el costo político de subir el IVA a 16 por ciento en la frontera, que ya se pagó, no tiene sentido desperdiciarlo.

El CIEP ofrece estimaciones detalladas del costo de esta decisión. Puede usted ver el documento completo en (http://ciep.mx/reduccion-del-iva-e-isr-en-la-frontera-impacto-en-recaudacion/). Sin considerar los esperables cambios de domicilio, por evasión y elusión, el CIEP estima que la reducción del IVA representará una caída en recaudación de entre 51 y 57 mil millones de pesos, dependiendo de cuánto de la reducción del IVA se refleje en el precio de los bienes. Dicho de otra forma, la peregrina idea de que bajar el IVA implica una reducción en precios de los bienes, y por lo tanto una mayor competitividad en el comercio al menudeo en la franja fronteriza, no tiene mucho sustento. Su impacto, en el mejor de los casos, será de seis mil millones de pesos, sobre 51 mil que se pierden. No hay ganancia social en la reducción del IVA.

En el caso del ISR, la pérdida esperada va de 31 a 42 mil millones de pesos, bajo el supuesto de que la mitad de las empresas de las entidades fronterizas está ubicada en la franja fronteriza. Si, como parece ser el caso, el porcentaje es mayor, entonces la pérdida recaudatoria también será mayor. Basta pensar en el caso de las dos costas, Baja California y Tamaulipas, para ver que cerca del 100 por ciento de las empresas están ubicadas en esos 20 o 25 kilómetros de la frontera.

Pero aun suponiendo que no fuese así, la pérdida en recaudación va de 82 a 108 mil millones de pesos. Es algo que no tiene ningún sentido. No hay ganancia en competitividad, ni en bienestar, como lo ha mostrado el desempeño de esa región en la última década. Me ha tocado defender en Tijuana, Juárez, Mexicali, Laredo y Matamoros el que la frontera debe pagar lo mismo que el resto del país, y sé que los habitantes de la región no gustan de esa idea. Pero tampoco el resto del territorio. En frontera, argumentan que pagan más que en Estados Unidos, pero jamás consideran en sus cuentas el impuesto predial, o los impuestos locales, que acaban siendo mucho más onerosos que los pagados en México.

Entiendo que se trata de una propuesta electorera, pero López Obrador no tiene que ganar ninguna elección. La más próxima, en Baja California, no creo que dependa de esta decisión, considerando el deplorable desempeño del actual gobernador de esa entidad.

Lo que debe considerar el presidente electo es que no tiene muchas fichas para jugar, y que no tiene que gastarlas todas en la primera mano. Modificar el gasto para dedicarlo a otras prioridades es algo perfectamente razonable. Reducir impuestos, en uno de los países con menor recaudación del mundo, no lo es. Bajar impuestos no es buena idea. Espero que el presidente electo considere estas opiniones para garantizar que sus objetivos se cumplan con el menor riesgo posible.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.