Justicia para Ochoa
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Justicia para Ochoa

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Justicia para Ochoa

08/08/2018

Llegó la hora y quizá la última oportunidad.

Cuando terminó el Mundial de Brasil, pensamos que su nombre circularía por varios clubes de jerarquía en Europa, pero la realidad fue distinta más allá de lo que implica no tener pasaporte europeo en un puesto como el de él.

Hoy podríamos decir que el futbol le ha hecho justicia a Memo Ochoa, uno de los mejores porteros que ha dado el futbol mexicano.

Casi siempre subvalorado, cuestionado y casi casi sacrificado por el más hueco y falso análisis que se puede hacer sobre la actuación de un portero, ese que indica su potencial dependiendo la cantidad de goles que recibe.

Así eran siempre las cosas con Ochoa durante su muy trabajada estancia en Europa con equipos de reducidos alcances: Ajaccio, Málaga, Granada y el mismo Standrad Lieja. Lo curioso del asunto es que, incluso ratificando su enorme potencial en la Selección Mexicana, las dudas nunca desaparecieron.

Después de una Copa del Mundo extraordinaria, encuentra otra posibilidad para su carrera con un equipo de otra categoría que lo hace competir a otro nivel. Jugar para el Nápoles representa, de inicio, dejar de ser un tiro al blanco, segundo, la oportunidad de buscar otras cosas a nivel colectivo. Aún no hay acuerdo definitivo al tiempo que se escribe esta columna, pero, de concretarse, estaríamos hablando de justicia deportiva, de la mejor oportunidad de crecimiento que ha recibido en su carrera.

Cambiando de tema. Cuando uno piensa que ya lo vio todo, Chivas se ofrece como el nuevo destino de Oswaldo Alanís: después de congelarlo, de maltratarlo, exhibirlo y castigarlo, lo quieren de regreso. Cada uno elige lo que cree es mejor para su vida y carrera profesional, pero regresar a Chivas no debería ser en lo absoluto, una posibilidad para el defensa mexicano.

Los sueños pueden o no hacerse realidad, lo malo es cuando uno renuncia a la búsqueda.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.