'Copo de nieve', oda a la bravura
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'Copo de nieve', oda a la bravura

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Opinión

'Copo de nieve', oda a la bravura

13/02/2018
Actualización 12/02/2018 - 23:02

La emoción que transmite la embestida de un toro bravo es inigualable, de cuando en cuando la sabia naturaleza brava nos recuerda los fundamentos básicos del toreo. La bravura, sin ella el toreo pierde emoción, aunque se piense que se puede ganar en estética y despaciosidad en la embestida. No existe nada más intenso en el toreo que una embestida brava, con absoluta entrega, recorrido, ritmo en la coordinación del tranco, fijeza y celo por el engaño, además de ser capaz el toro (si es templado) de reducir su velocidad, ya sea a un capote y muleta, o en el caso del rejoneo, a los caballos, que desde la revolución en la lidia por parte del maestro Pablo Hermoso de Mendoza, se han convertido los estos en avíos vivos, llenos de expresión y arte.

Cierre de Temporada Grande en la Plaza México, el enrarecido ambiente por la falta de juego en la mayoría de las corridas nos tenía hasta cierto punto preocupados. No bastan las buenas intenciones empresariales, la inmensa inversión en publicidad, estructura y carteles, a la tauromaquia la defiende la bravura, y con ella el valor y el arte de los toreros. Si el toro es toro y se mueve, la fiesta vive, y para esto hasta la suerte juega un papel trascendental.

José María Arturo Huerta es un gran ganadero, ha sido fiel a la bravura, a la movilidad y a la codicia de sus toros, décadas de una estricta selección genética lo han convertido en un lujo del campo bravo mexicano. La bravura no es fácil para el torero, porque, como es lógico, no todos los toros reúnen en su bravura las cualidades óptimas que la enaltezcan para embestir como todos los ganaderos sueñan y que describo en líneas anteriores. La bravura también cuenta con la manifestación del genio y agresividad, que no es otra cosa más que bravura sin nobleza, y eso los toreros no lo quieren ver, porque a decir verdad genera emoción al tendido, pero imposibilita muchas veces el toreo que a la gran mayoría de aficionados y al público gusta y que el torero lleva por dentro.

“Copo de nieve”, número 250, de la ganadería de José María Arturo Huerta, nos volvió a la vida, desde su salida se hizo presente la emoción, en primera, por la vía de la belleza en su trapío, un precioso toro cárdeno, reunido, fuerte, enmorrillado, bajo de manos y de bella proporción física, la exacta definición de trapío y fenotipo del toro mexicano; y en segunda, por su forma de embestir, siempre por derecho, con poder, metiendo los riñones antes de iniciar la acometida, humillando un metro antes de llegar al embroque, ya fuese al caballo de Andy Cartagena (que estuvo muy bien con el toro), o a los capotes, tanto del banderillero como del sobresaliente (que hizo un gran quite) Jorge López Zotoluco, que aprovechó la nobleza y transmisión del toro para lucir su concepto —espero que ese quite le abra puertas—.

“Copo de nieve” siempre fue a más, galopando con celo y temple, con entrega y verdad. Cartagena se dio cuenta inmediatamente de que algo grande pasaría, hizo las cosas muy de verdad, luciendo él y luciendo el toro; para su fortuna, el primer rejón de castigo fue de impecable ejecución, tras estar unos minutos en el lomo del toro, cayó a la arena, con buen criterio pasó a las banderillas y el toro quedó en condiciones soñadas para embestir, con poder y nobleza, ritmo y temple, siempre a más; incluso cuando el caballero se destempló, el toro no cambió su forma de acometer, no cejó el celo al embestir pese a haber alcanzado al caballo en algún encuentro; permitió serenarse al rejoneador y volver a entrar en ritmo y sincronía con la maravillosa forma de embestir del toro.

De forma espontánea algún sector del público sacó los pañuelos pidiendo el indulto antes incluso de que Cartagena tomara el rejón de muerte. “Copo de nieve” siguió embistiendo con poder, franco, humillando y siempre serio, muy serio con la fijeza en la mirada, que impone y enamora.

Histórico toro que regresa al campo bravo a vivir como rey y a regar con bravura su descendencia. Histórico triunfo de Andy Cartagena e histórico lote de cuatro toros de José María Arturo Huerta en la Temporada Grande. La cereza fue un “Copo de nieve” que nos tiene ya ansiosos por volver a la Plaza México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.