Querido (es un decir) Infinitum
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Querido (es un decir) Infinitum

COMPARTIR

···

Querido (es un decir) Infinitum

02/08/2018
Actualización 02/08/2018 - 9:41

Querido Infinitum:

Te escribo esta carta ante la imposibilidad de llegar a ti de otra forma. Ya te llamé (y nada), ya te visité (y nada), ya te esperé… y nada. Así que recurro al bonito y antiguo arte de la misiva para ver si logro algo. Algo, lo que sea, por ejemplo catarsis; o algo de solidaridad de quienes se encuentren en idéntica situación a la de tu servidor: en total incertidumbre de cuándo y cómo aparecerás en mi vida.

Ocurre que mañana se cumple un mes de que solicité tus servicios. No sé si los sabes, querido Infinitum, pero hablando del internet de las cosas, hoy en día agarras tu celular –esos cacharros que como pan caliente, pero mucho más caros, vende tu compadre Telcel– y en unos cuantos minutos, por ejemplo, ya estás abonado a Econduce.mx, un sistema de motitos de un color medio pitufo pero que funciona muy bien. Literal: picas la app, llenas un formato, respaldas con tarjeta bancaria, tomas un tutorial en videítos sobre cómo conducir una vespa y listo, cual chavorruco menudo te trepas a la moto. Bueno, en ese contexto de lo digital y del tiempo real, cuando uno llama para abonarse a tus servicios lo primero que contestan es que no saben cuándo irán a tu casa. Literal. Que esperes, te instruyen, de 7 a 10 días hábiles para recibir llamada de alguien que fijará fecha. Guau. No sé si has oído hablar de Amazon (en lo que toca a entrega de productos, como que algo les podrías aprender. No sé, métete a su página e igual te late copiarles algo www.amazon.com).

Sobra decir que pasaron los 10 días hábiles y yo sin saber de ti. Tampoco me extrañó, la verdad. Después de ese plazo por fin llamaste. Que en dos días pasabas. Arreglos para recibirte. Obvio tus enviados llegaron hora y media tarde porque era “su primer día en la ruta”. Revisaron la locación, sólo para concluir que necesitaban entrar a otro departamento para instalar (¿!). Modestia aparte el edificio es seminuevo y el departamento ya había tenido Internet (de Cablevisión, que me choca). Así que los ductos están habilitados y toda la cosa. Aun así, tus enviados dijeron que ese día no podrían hacerlo. Fijamos nueva fecha: volverían tres días después. A las 9 am. En esa nueva ocasión llamaron para indicar que aún no les daban el material del almacén (¿¡) y que no llegarían a tiempo. Nunca más contestaron el teléfono.

Fui a tus oficinas. Me dijeron –te lo juro– que por las lluvias tenían mucho trabajo que porque los ductos se inundaban. Que esperara. En otra llamada dijeron que iban a “escalar mi caso” para que en las siguientes 72 horas me contactaran. Pasadas éstas, nueva llamada (mía, de allá para acá qué esperanzas). Que no era cierto, que nadie había hecho ninguna “escalación” (sic), pero que ahora sí lo iban a escalar. Seguro están a punto de llegar al Pico de Orizaba.

Mis amigos ya me dijeron que ahí está Izzi o Cablevisión o Total… Qué quieres, Infinitum, uno es fiel al síndrome de Estocolmo: nada como seguir con quien te tiene capturado.

Si las redes están llenas de quejas de tu servicio, qué importa, yo fiel; si Netflix te balconea como el servicio más lento (http://www.elheraldodesaltillo.mx/2017/10/20/netflix-echa-de-cabeza-al-internet-mas-lento-de-mexico/), qué saben ellos de paciencia mexicana cultivada desde hace cuarenta años, cuando eras paraestatal y uno no atinaba a saber quién aparecería primero, el cometa Halley o tu operador; si has perdido hasta 16 puntos de participación en el negocio de Internet de banda ancha fija (http://www.elfinanciero.com.mx/empresas/telmex-es-el-rey-del-internet-fijo-pero-no-en-todo-el-pais,) no te preocupes, aquí está tu valedor, con mis 389 pesos ahorrados de lo que no quisiste que te pagara por julio, que se fue enterito antes de que yo pudiera volver a ser tu cliente, ese que he sido toda la vida, a pesar de que me trates como me trates.

Sin más por el momento, quedo de ti, tu eterno cliente, aunque me desdeñes (como siempre). SC

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.