Yo tengo mis números
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Yo tengo mis números

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Yo tengo mis números

02/10/2018

Morena ha iniciado la elaboración de un padrón de beneficiarios de programas sociales que pretende utilizar el próximo gobierno federal.

En la anterior frase está implícita una contradicción democrática: integrantes de un partido político no tienen por qué andar recabando, en plena transición, datos poblacionales que luego utilizará el gobierno surgido de esa misma organización.

Pero eso es lo que está ocurriendo. Morena está en la calle de nuevo, movilizado por miles, en un ejercicio de acopio de información que podría estar violentando (hay que repetirlo) desde normas sobre uso de datos personales hasta de la administración pública.

El llamado Censo del Bienestar ha iniciado su marcha y ni más ni menos que ha sido un futuro secretario de Estado el que ha dado el banderazo de salida.

El 26 de septiembre pasado, Román Meyer Falcón, promovido como próximo titular de la Sedatu, retuiteó una nota del portal Mexico.com con el siguiente mensaje:

“Está por iniciar el censo de la próxima Secretaría del Bienestar–casa x casa para recabar datos sobre programas sociales y sus beneficiarios. Sólo así podremos asegurarnos que los apoyos lleguen directo a la gente, sin moches ni intermediarios”.

La nota de Mexico.com anunciaba que “AMLO prepara un ejército de ‘siervos’ de la nación para censo de programas sociales”.

Al parecer el nombre actualizado de empadronadores de Morena no es siervos, sino “servidores de la nación”. Los integrantes de ese “ejército” llevarán gafete, chaleco y gorra (ésta –según Mexico.com– con retratos de héroes patrios) y recabarán, según un documento al que tuve acceso, “información para validar los padrones de personas beneficiarias de los programas actuales de Sedesol y Sagarpa, y registrar a posibles beneficiarios de programas como: jóvenes construyendo el futuro, pensión para el bienestar de los adultos mayores, de personas con discapacidad de escasos recursos, crédito ganadero a la palabra, plan de reconstrucción para damnificados de los sismos de 2017, desarrollo urbano en colonias marginadas y microcréditos para el bienestar.

En una entrega anterior de La Feria expuse que Morena pretendía sacar la calle a 20 mil personas que, con tablet en mano, llevarían a cabo este acopio de información. No se ha informado sobre quién sufragará los gastos que este ejercicio implica, aunque algún futuro superdelegado del gobierno federal ha dicho que se pagará con los recursos de la transición.

Pero, sobre todo, hay que reiterar lo terrible que suena que desde una estructura partidaria se elabore un padrón de beneficiarios de programas gubernamentales. De un plumazo se borra toda institucionalidad.

Si lo que se pretende es dotar de un padrón actualizado al próximo gobierno, deberían esperar, precisamente, a tomar posesión y lanzar un ejercicio que dé garantías de observación y participación de estados y municipios y expertos en política social.

Pero no, desde Tlaxcala a Jalisco, de Baja California a Zacatecas, en la prensa se ha venido reportando cómo los futuros superdelegados anuncian el arranque del “censo”.

Sin entrar a debatir la calidad de los datos que serán recabados, a ver cómo le hace el próximo gobierno para volver legal la información obtenida por una estructura que camina como Morena, hace como Morena y recuerda a Morena.

¿Será que uno de los primeros decretos presidenciales de AMLO será para quitarle a este censo el pecado original de haber sido construido sin fundamento legal?

¿El Coneval, encargado de medir los programas sociales, no va a decir nada? ¿Los empresarios, tranquilos con este ejercicio?

Luego no se quejen si en futuros debates el próximo gobierno los descalifica con el garlito de que ellos tienen sus números.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.