Anclar al pasado la visión de futuro
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Anclar al pasado la visión de futuro

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Anclar al pasado la visión de futuro

28/03/2018
Actualización 28/03/2018 - 8:57

En materia de crecimiento económico, el presidente Enrique Peña Nieto quedará a deber.

Hemos publicado en este espacio que entre 2013 y 2017, que corresponden a lo que va de su administración, el PIB de México creció cerca de 2.5 por ciento anual en promedio.

La falta de dinamismo no es exclusiva de su gobierno, pues con Vicente Fox el crecimiento promedio de la economía mexicana fue de casi 2.0 por ciento anual y con Felipe Calderón de alrededor de 1.8 por ciento.

Pero, ¿será posible crecer 4.0 por ciento y alcanzar tasas de 6.0 por ciento anual, si se replica el modelo económico de ‘desarrollo estabilizador’, como lo propone Andrés Manuel López Obrador, de ganar la elección presidencial?

“Fue cuando mejor crecimiento económico hubo en el país, sin devaluaciones, sin fuga de capital, sin inflación; se mantuvieron equilibrios macroeconómicos y creció la economía. Ese es el modelo que vamos a aplicar ahora”, dijo la semana pasada el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia.

La etapa del ‘desarrollo estabilizador’ se extendió de mediados de los años cincuenta hasta 1970, en tiempos de Rodrigo Gómez en el Banco de México y de Antonio Ortiz Mena en la Secretaría de Hacienda.

De acuerdo con una semblanza histórica del Banxico, “durante el periodo 1954-1970 el producto real creció a un ritmo muy superior al de la población, lo cual hizo posible que también crecieran ininterrumpidamente tanto el ingreso per cápita como los salarios reales.

“Todo ello fue, en buena medida, resultado de la aplicación, por parte del Banco de México, de una política monetaria prudente, la cual coadyuvó a obtener una estabilidad de precios semejante a la de Estados Unidos durante el mismo periodo.

“De ahí que también pudiera conservarse un tipo de cambio fijo (12.50 pesos por dólar) dentro de un régimen de irrestricta libertad cambiaria y que la reserva monetaria mostrara una tendencia creciente a lo largo del periodo”.

Ciertamente, algunos de los efectos positivos del ‘desarrollo estabilizador’ fueron el crecimiento del PIB del orden de 6.0 por ciento anual en promedio, un aumento del producto per cápita por arriba de 3.0por ciento anual, así como la estabilidad cambiaria –apoyada en un régimen de tipo de cambio fijo– y la de precios, con una inflación menor a 3.0 por ciento anual.

Si bien fue un periodo de alto crecimiento con estabilidad de precios y tipo de cambio fijo, al culminar esa etapa, que se extendió por tres lustros, también hubo efectos negativos sobre la competitividad de la economía mexicana, pues mediante el proteccionismo comercial se pusieron en práctica políticas de sustitución de importaciones.

Además de las medidas proteccionistas, se utilizaron incentivos fiscales y el gasto público para promover la industrialización, lo que resultó en un crecimiento orientado hacia adentro y en una menor participación del sector externo en la economía.

El gobierno se convirtió en abastecedor de servicios y materias primas a precios subsidiados, como quiere hacerlo el candidato con su propuesta de “fijar precios de garantía para los productos del campo”.

AMLO ignora que las condiciones económicas de los años del ‘desarrollo estabilizador’ no se corresponden con las actuales.

Es ‘legítimo’ que proponga crecer entre 4.0 y 6.0 por ciento anual, pero hacerlo sobre la base de un modelo económico de hace casi 50 años sería tanto como anclar al pasado la visión de largo plazo del país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.