Infraestructura: el futuro se construye hoy
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Infraestructura: el futuro se construye hoy

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Infraestructura: el futuro se construye hoy

KPMG México analiza las oportunidades y los retos de las tendencias globales en infraestructura.

KPMG MÉXICO
10/05/2018
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A través del trabajo diario con actores del sector público y privado, los especialistas de KPMG cuentan con información de primera mano sobre las oportunidades en el sector y los retos más relevantes que presentan año con año en el informe Tendencias globales en infraestructura (Emerging Trends in Infrastructure).

“Son nueve tendencias globales y, siendo México uno de los países que más participan en el mercado global, no puede abstraerse de ellas”, destaca Ignacio García de Presno, Socio Líder de Asesoría en Infraestructura de KPMG en México.

“Es importante notar que aunque son nueve tendencias delineadas, la realidad es que todas se entrelazan y deben ser tomadas en cuenta durante el proceso de planeación y mantenimiento de los proyectos de infraestructura”.

Aunque los gobiernos de todo el mundo reconocen que la infraestructura detona el desarrollo e impacta positivamente en el bienestar de la población, las prioridades sobre los proyectos y quiénes son los principales beneficiados pueden diferir entre la izquierda y la derecha.

Con la gran cantidad de datos disponibles, prácticamente en tiempo real se puede optimizar el uso de la infraestructura actual y pronosticar las necesidades de mediano y largo plazo
Ignacio García de PresnoSocio Líder de Asesoría en Infraestructura de Kpmg México

KPMG denomina a esta tendencia el choque de fuerzas en conflicto y recomienda buscar tender puentes para llegar a soluciones, además de incluir en las decisiones la consideración no sólo las necesidades presentes, sino también las futuras.

“No puedes, por ejemplo, planear una red eléctrica sin tener en cuenta que en 20 años el número de autos eléctricos se elevará considerablemente”, subraya García de Presno.

Además, debe incluirse la consideración de la sustentabilidad de los proyectos, pero como un concepto más amplio que sólo el ambiental, sino también la sostenibilidad social, financiera y operativa.

“Y todo se entrelaza con la necesidad de hacer un mayor uso de la gran cantidad de datos disponibles, con los que prácticamente en tiempo real se puede optimizar el uso de la infraestructura actual y pronosticar las necesidades de mediano y largo plazo”, señala el especialista.

Además, esta información puede emplearse para aplicar esquemas de precios con flexibilidad de tarifas, como un esfuerzo adicional para regular la demanda de la infraestructura actual, como es el caso de cobros por el uso de vialidades o las tarifas eléctricas diferenciadas por horarios.

Y todo esto se relaciona además con las decisiones sobre el tipo de financiamiento empleado para el desarrollo de los proyectos y quién asume el costo, tanto financiero como político, de construir infraestructura cuyos beneficios son innegables, pero no son inmediatos