La criptomoneda mexicana que permite producir salsa de habanero
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La criptomoneda mexicana que permite producir salsa de habanero

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La criptomoneda mexicana que permite producir salsa de habanero

Amar Hidroponia es una empresa mexicana que lanzó el ‘agrocoin’, primera criptomoneda agrícola en el mundo y que funciona para financiar la producción de chiles habaneros.

Isaid Mera / Enviado
Actualización 11/02/2018 - 23:03

No te será difícil imaginarte en Cancún. Tampoco imaginarte comiendo cochinita pibil, uno de los alimentos típicos de la Riviera Maya. Donde viene la sorpresa es en la salsa de habanero que usas para acompañar tus tacos. Ésta fue producida gracias a criptomonedas.

Amar Hidroponia, firma mexicana dirigida por Rodrigo Domenzain, lanzó a finales de 2017 el ‘agrocoin’, la primera criptomoneda agrícola en el mundo, que funciona como vehículo de inversión para financiar la producción de chiles habaneros mediante la técnica de la hidroponía.

Actualmente operan 5 hectáreas financiadas por agrocoins, y la primera cosecha de este modelo será en marzo. La meta es que a finales de año haya 100 hectáreas operando gracias a la criptomoneda.

Cualquier persona puede adquirir un agrocoin, que cuesta 500 pesos, y equivale a un metro cuadrado de tierra y producción. Por cada hectárea hay 10 mil agrocoins.

“La decisión de usar ese vehículo fue democratizar la inversión. Porque de esa forma nos permite que un pequeño inversionista se convierta en un gran productor”, dice Domenzain a El Financiero.

Si bien el agrocoin tiene detrás una tecnología blockchain (como el volátil bitcoin) desarrollada por la misma compañía, el empresario destaca que no es especulativa, y tiene la ventaja de estar respaldada por un activo productivo: la producción del chile habanero.

“No lo vería como dinero virtual, (...) porque en este caso estás vendiendo temas reales, hay hectáreas, hay producción, hay empleos”.

Una franquicia normal con la empresa tiene un valor de 3 millones 150 mil pesos, que incluye la compra de una hectárea de terreno en la población de Leona Vicario, en Puerto Morelos, Quintana Roo, la construcción de la instalación para las plantas, y el capital de trabajo para producir el primer ciclo.

Las ganancias para Rodrigo y su empresa son en un modelo estilo ‘Uber’: ellos no tienen hectáreas a su nombre y en lugar de eso se quedan con 20 por ciento de la producción de cada hectárea como regalía.

Al requerir una fuerte inversión para ser franquiciatario, la firma creó los agrocoins, y así permitir que inversionistas de todos los niveles pudieran participar.

Según la firma, cada metro cuadrado de tierra permite producir hasta 6 kilos de chile habanero. Cada uno tiene un precio de entre 50 y 70 pesos, por lo que se producen ventas de entre 300 y 420 pesos. A esto se descuentan 250 pesos de costos de operación, que incluyen insumos, mano de obra, y regalías, por lo que queda una ganancia anual de entre 50 y 170 pesos.

“Es un negocio y el negocio tendrá su portafolio balanceado, pero durante la época puede haber bajas en el precio, puede aumentar, o bajar, por eso los pagos se hacen cuatrimestrales”, explica Domenzain.

El precio del producto muchas veces depende de dónde se comercializa. Si es en Estados Unidos, a donde envían 80 por ciento de la producción, el precio suele ser más alto que en México, a donde se destina, fundamentalmente en Cancún, el otro 20 por ciento.

Respecto a la Ley Fintech, que regularía las criptomonedas, pero aún no es aprobada en México, Domenzain explica que para evitar problemas su firma pide a todos los inversionistas documentos como copia de identificación, fotografías, comprobantes de domicilio y documentos fiscales para evitar el anonimato que lleve incluso al lavado de dinero.

“No (me preocupa) absolutamente nada” lo que pueda ocurrir con la Ley Fintech, asevera el empresario al afirmar que toda su operación es apegada a la ley. Además, “el blockchain nos permite darle certeza a cualquier inversionista que es dueño de un folio y que no es repetible, y que en una serie solamente hay 10 mil unidades a la venta y permite conocer en qué hectárea invirtió”.

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Rodrigo Domenzain, director de Amar Hidroponia, la creadora del 'agrocoin'.Isaid Mera

En septiembre se levantará el ‘Lock up’, periodo en que los primeros inversionistas deben mantener sus agrocoins, por lo que se abrirá un mercado secundario donde se podrán comercializar los agrocoins.

La firma es optimista y cree que con los buenos rendimientos que tendrán los primeros inversionistas, en el mercado secundario los agrocoins superen los 500 pesos, incluso llegando a los mil pesos.

Y a futuro, una vez que se vendan el total de los agrocoins para financiar las 100 hectáreas meta, es decir un millón, la empresa prevé lanzar una segunda versión de la moneda y usarla para financiar a emprendedores del sector agrónomo.

“¿Por qué el agronegocio es tan importante? Está en la base de la sociedad, generando empleos en las zonas más recónditas (…) El país está lleno y lleno de áreas desaprovechadas que pueden ser maderables, hortalizas, legumbres, de granos, y el agrocoin es un vehículo de inversión”.