Colombia busca calmar a Trump ante el boom de cocaína... y así 'salvar' préstamos
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Colombia busca calmar a Trump ante el boom de cocaína... y así 'salvar' préstamos

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Colombia busca calmar a Trump ante el boom de cocaína... y así 'salvar' préstamos

bulletUn aliado de EU en la guerra contra las drogas está en riesgo de perder el apoyo económico, justo cuando los cárteles se reafirman.

Bloomberg / Matthew Bristow
14/07/2019
Actualización 14/07/2019 - 20:33
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Tara, una perra que olfatea bombas con la policía antinarcótica de Colombia, no detectó la mina y la explosión lanzó a José Carvajal al aire. Cuando intentó pararse, Carvajal se dio cuenta que sus piernas ya no le respondían. “Cuando voltee para abajo, mi pie derecho no estaba ahí”, dijo. “La mina me arrancó la pierna debajo de la rodilla”.

El policía, de entonces 23 años, era parte de un grupo de agentes protegiendo a trabajadores que erradicaban coca, la materia cruda para hacer cocaína, cerca de un pueblo dominado por el cartel de Tarazá, en el norte de los Andes. El presidente Donald Trump ha efectivamente amenazado con cortar los préstamos y otras formas de ayuda a Colombia si no contiene la producción de cocaína que, desde el 2013, se ha más que triplicado.

El gobierno del presidente Iván Duque ha aumentado los programas de erradicación, pero los grupos armados que se benefician del tráfico ilegal contraatacan al plantar minas caseras en los caminos y entre las plantas de coca para proteger su inversión. Este año, al menos 11 personas han muerto y 84 han resultado lesionadas en operativos para erradicar la coca.

Los sacrificios que Carvajal y sus colegas hicieron podrían no bastar para tranquilizar a Trump, quien dijo en marzo que Duque no “ha hecho nada por nosotros”.

La Oficina de la Política Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos está por publicar su informe anual en los próximos días. Si la producción de cocaína sigue a niveles récord, Trump podría cumplir con sus amenazas de “descertificar” a Colombia como socio en la guerra contra las drogas. Esto colocaría al aliado más cercano de Estados Unidos en Latinoamérica en la misma categoría que la Venezuela de Nicolás Maduro.

Bajo la Ley de Asistencia Extranjera, también significa que Estados Unidos acabaría con casi todo el apoyo económico y automáticamente votaría en contra de que Colombia obtenga préstamos de organismos como el Banco Mundial.

Entre 2000 y 2012, la producción de coca de Colombia cayó como 70 por ciento y Perú brevemente ocupó el puesto como el principal productor del mundo. Pero desde entonces, la producción se ha disparado, según cifras de Naciones Unidas. El problema aumentó en 2015 cuando la Organización Mundial para la Salud (OMS) publicó un reporte que decía que el glifosato era cancerígeno, por lo que el gobierno suspendió el rocío aéreo sobre los cultivos de coca. El presidente Duque quiere retomar eventualmente la práctica, pero se enfrenta a varios desafíos políticos y legales en su país. Mientras tanto, Colombia cultiva suficiente coca para producir casi mil 400 toneladas de cocaína al año, más que Perú y Bolivia juntos.

La descertificación “este año es más una posibilidad real que en cualquier otro año”, asegura Adam Isacson de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, que investiga derechos humanos en la región. Si la producción de coca aumenta, aunque únicamente sea en 5 por ciento, dice, Trump probablemente ignorará el consejo de los expertos en Latinoamérica del Departamento de Estado de Estados Unidos que han argumentado contra descertificar al país.

No sería la primera vez que los ignora.

En marzo, Trump mencionó que reduciría cientos de millones de dólares en apoyo a Centroamérica, por su fracaso para reducir la migración a su país. En mayo, dijo que impondría aranceles a todos los bienes de México si no hacía más por detener el flujo migratorio. Un acuerdo que tardó 11 horas evitó que entraran en vigor los aranceles. “El presidente ha estado frustrado con el aumento en la producción de coca, producción de cocaína y el tráfico desde que llegó al puesto, y ha buscado formas para mostrar su frustración”, afirma Tom Shannon, quien hasta junio de 2018 fue secretario de Estado para asuntos políticos bajo Trump. “La frustración se siente no solo en la Casa Blanca, también en nuestro Congreso”. Los representantes de la Cámara de Representantes no respondieron la petición de comentario.

El mes pasado, la Cámara de Representantes de Estados Unidos recomendó que Colombia recibiera 457 millones de dólares en ayuda el próximo año, luego de recibir 418 millones de dólares en 2019. En su plan de financiamiento de 2020, el gobierno colombiano dice que planea tomar prestados mil 600 millones de dólares de organismos multilaterales. Si le quitan los préstamos multilaterales, el gobierno tendrá que depender de la emisión de más bonos, lo que resultaría en mayores costos de préstamos, dice Camilo Pérez, director de economía en el Banco de Bogotá. Shannon dice que la descertificación sería un error, sobre todo porque Colombia ha sido un aliado clave en la crisis de Venezuela. Convertiría a Colombia en un “socio muy reacio” en algunos temas, dice.

Los colombianos eran tratados como “parias” por las drogas, dice el expresidente colombiano Andrés Pastrana. A mediados de los 1990, no solo fue descertificado el país, sino que al presidente de entonces, Ernesto Samper, le revocaron su visa de Estados Unidos después de saberse que los narcotraficantes financiaron su campaña.

Pastrana supervisó el inicio de un plan antinarcótico conocido como Plan Colombia con el presidente Bill Clinton. Estados Unidos le ha dado a Colombia más de 10 mil millones de dólares en ayuda desde que comenzó el programa, más que a cualquier otro país que se ubique fuera del Medio Oriente y Asia. Pero Colombia ahora produce más cocaína que cuando comenzó el plan.

Carvajal y sus colegas están al frente de la batalla para revertir esa tendencia. Su unidad no tenía morfina, así que tuvo que esperar agonizando para que un helicóptero lo sacara de la montaña. Los médicos en el hospital en Montería le amputaron su otra pierna. Tara salió ilesa, pero fue su segunda metida de pata y la policía la puso en adopción.

Ahora Carvajal pasa casi todos los días en fisioterapia y aprendiendo a caminar con piernas prostéticas. “Es frustrante haber perdido mis piernas tan joven”, dice. “Las drogas traen muchas consecuencias negativas y no solo para las personas que las consumen”.