Los antibióticos ya no son rentables y las farmacéuticas tomaron nota
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Los antibióticos ya no son rentables y las farmacéuticas tomaron nota

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Los antibióticos ya no son rentables y las farmacéuticas tomaron nota

Se requieren nuevos incentivos para premiar a empresas por sacar al mercado medicamentos contra cepas resistentes.

Bloomberg / Robert Langreth
05/06/2019
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Achaogen pasó 15 años en la carrera por desarrollar antibióticos contra superbacterias resistentes. Tenía en la mira a la más temida superbacteria: la enterobacteria resistente a los carbapenemes, o ERC, una cepa que puede matar a la mitad de las personas a las que ataca. En junio, su primer medicamento, Zembri, que mata a la bacteria ERC en el tubo de ensayo fue aprobado en Estados Unidos. Desde el punto de vista de salud pública, Achaogen es un éxito. Sin embargo, como negocio es una fracaso. Las ventas de Zembri en el primer semestre en el mercado fueron por menos de un millón de dólares. Achaogen se declaró en bancarrota en abril.

Ilustración: Amina Bouajila

El fracaso puso en alerta a los especialistas en salud pública.

Las grandes farmacéuticas llevan años dejando la investigación de antibióticos, provocando que el gobierno de EU y las beneficencias participen con financiamiento. Ahora, los expertos entienden que el financiamiento no importa si no hay a quien venderle. “Tenemos un mercado para antibióticos roto y este es un ejemplo impactante de lo roto que está”, señala Helen Boucher, del Centro Médico Tufts y tesorera de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América (IDSA). “La sociedad está muy preocupada de que otra biotecnológica con antibióticos prometedores colapse si no se hace algo”.

El precio de las acciones de las pequeñas biotecnológicas enfocadas en antibióticos ha caído en el último año. Las ventas de la mayoría de los antibióticos nuevos “han sido muy frustrantes y por eso los inversores se han alejado de este espacio”, dice Alan Carr, un analista de la industria en Needham. Solo 5 de 16 antibióticos introducidos entre 2000 y 2015 alcanzaron ventas anuales en EU por 100 millones de dólares o más, según un estudio de 2017 del Centro de Políticas de Salud Margolis de la Universidad Duke. La mayoría de los antibióticos introducidos han tenido arranques lentos.

Los nuevos antibióticos, que compiten con los genéricos baratos, no cuestan más de mil dólares al día, o como 10 mil dólares por un tratamiento. Eso se compara con medicamentos contra el cáncer con un precio de 100 mil dólares al año o más, así que las farmacéuticas se enfocan en medicinas más lucrativas.

Y los infectólogos, cautelosos de promover la resistencia, se niegan a usar nuevos antibióticos. Cuando sale un antibiótico mejor, “la comunidad especializada que se relaciona con ese producto se levanta y dice, ‘No lo usen. Manténgalo en reserva’”, dice William Schaffner, infectólogo en la Universidad Vanderbilt. Eso “no es un buen plan comercial”.

Las grandes compañías siguen abandonando el mercado. Sanofi entregó su unidad de antibióticos en junio a Evotec, una biotecnológica alemana. En 2018, Novartis abandonó la investigación antibiótica y vendió tres startups experimentales de antibióticos a Boston Pharmaceuticals Inc. Durante el último año, Allergan ha intentado eliminar su unidad de enfermedades infecciosas. De las 42 pruebas de antibióticos en humanos, solo cuatro son de las farmacéuticas más grandes, según Pew Charitable Trusts. La capacidad de desarrollar nuevos antibióticos “está muriendo”, dice Kevin Outterson, un profesor de leyes de la Universidad de Boston que ha estudiado fracasos comerciales en el área de antibióticos. “Las pequeñas biotecnológicas, con 50 o 100 personas trabajando en ellas, no pueden darse el lujo de esperar una década o dos” para que suban las ventas.

Expertos piden incentivos para premiar a las compañías por lanzar al mercado medicamentos que sean efectivos contra cepas resistentes. En 2018, Scott Gottlieb, un excomisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), sugirió que los hospitales paguen una cuota por nuevos antibióticos.

Otras ideas incluyen recompensar a compañías que desarrollen un medicamento efectivo contra cepas resistentes o darles más años de exclusividad para patentes de otro medicamento lucrativo.

Merck & Co, una de las grandes que hace investigación para antibióticos, apoya incentivos para estabilizar el mercado para antibióticos de último recurso. “Son hechos para usarse lo menos posible, así que las empresas no están generando ingresos”, dice Joan Butterton, de Merck. “Que algunos de estos jalen incentivos en donde los inversores puedan garantizar ganancias lo haría mucho más atractivo”.

Por ahora, las compañías intentan vender antibióticos por su cuenta. A lo largo de los años, “se ha vuelto mucho más complicado” que los nuevos antibióticos se agreguen a la lista de medicamentos cubiertos en los hospitales, dice John Johnson, director ejecutivo del fabricante de antibióticos Melinta Therapeutic.

Varios comités de hospitales con frecuencia deben autorizarlos y deben incorporarse a los sistemas de solicitud de medicinas y equipo de pruebas de laboratorio en hospitales. Todo esto puede demorar un año o más, dice, al mismo tiempo la compañía gasta mucho para lanzar su medicina.

Las acciones de Melinta han caído 94 por ciento desde principios de 2018 en pleno descenso general de vendedores de pequeños antibióticos. Achagoen tiene mucho a su favor. A lo largo de los años, obtuvo 250 millones en subvenciones y contratos de agencias gubernamentales y beneficencias médicas, incluso 124 millones de un programa federal para combatir las emergentes amenazas biológicas.

La compañía empezó a cotizar en la bolsa en 2014 y comenzó un juicio que dejó con el fin de demostrar que Zemdri era superior a medicamentos genéricos que ya tenían décadas para atender las infecciones ERC en el flujo sanguíneo.

En 2018, la FDA lo aprobó para infecciones del tracto urinario, no para uso contra ERC. Achaogen se declaró en bancarrota el 15 de abril y en junio se subastarán sus bienes. “Es muy frustrante”, dice el director general Blake Wise. “Hemos desarrollado medicamentos muy importantes y pasamos por todo lo necesario para desarrollar un medicamento, pero la dinámica del mercado es tal que no pudimos aplicar la parte comercial de la ecuación”.