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México se juega mucho en EU

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México se juega mucho en EU

bulletUna elección caótica y disputada en los tribunales, e incluso una victoria de Joe Biden, podrían agravar en el corto plazo la delicada situación económica en México.

Enrique Quintana
15/10/2020
Actualización 15/10/2020 - 3:32
En el corto plazo, el juego electoral que hizo el gobierno mexicano para congraciarse con el presidente Trump nos puede costar.
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Bloomberg Businessweek

Estamos a unas cuantas semanas de que se realicen las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

¿Cuál es la perspectiva para México considerando tanto los escenarios del proceso electoral como su resultado?

Lo primero que hay que decir es que las elecciones en EU son las más importantes del mundo, pues debido a la relevancia que tiene nuestro vecino del norte, lo que suceda allá tendrá repercusiones en todas partes.

El triunfo de Donald Trump y las secuelas que trajo consigo son la mejor evidencia de ello.

En buena medida, la agenda del mundo entero se modificó radicalmente a partir del resultado de hace cuatro años.

Si es importante para el orbe completo, tanto el resultado como los escenarios a su alrededor, son trascendentes para México.

Primero veamos los posibles escenarios.

Si el sistema electoral de Estados Unidos se pareciera a otros en los que el ganador resulta de obtener el mayor número de votos de la gente, las perspectivas serían hoy mucho más claras, pues la ventaja que tiene el candidato demócrata, Joe Biden, es suficientemente amplia como para imaginar que difícilmente va a cambiar en las próximas semanas.

Sin embargo, el sistema norteamericano no da el triunfo a quien más votos haya obtenido sino al candidato que consiga más ‘votos electorales’.

En realidad, la elección presidencial en Estados Unidos es una suma de 51 elecciones, en las cuales se definen esos llamados votos electorales.

Por esa razón no ha sido extraño ver en este siglo dos presidentes que llegaron al gobierno en Estados Unidos a pesar de perder la votación popular. Donald Trump estuvo 3 millones de votos por abajo de Hillary Clinton y George W. Bush estuvo 500 mil por votos abajo del candidato demócrata, Al Gore.

Por esa razón es que las cosas hoy no son claras. Tradicionalmente, es un puñado de estados el que define el resultado de la elección. Se trata de los llamados “estados columpio”, por cambiar su inclinación partidista según la coyuntura. Algunos de los más importantes son Florida, Michigan, Ohio, Wisconsin y Pennsylvania.

La ventaja de Biden en esos estados está por debajo de 5 puntos en promedio cuando en el conjunto del país las encuestas le dan al menos el doble.

Pero hay otra variable que hace que esta elección sea única: la pandemia de Covid-19.

Aunque muchos estados tienen desde hace años la posibilidad del voto por correo, este procedimiento nunca había sido tan importante como en esta ocasión en la que muchos votantes no van a querer salir a la calle a emitir su sufragio el 3 de noviembre.

Cabe la posibilidad de que el resultado que puede derivarse de la votación en las urnas sea diferente al que suma la votación completa, incluyendo los votos por correo.

El escenario que algunos perciben como catastrófico sería aquel en el que Donald Trump gana la elección del 3 de noviembre en las urnas pero la pierde cuando se suma el voto postal.

Como es probable que el resultado completo no se conozca en la noche de la elección, también cabe la posibilidad de que Trump se declare triunfador en esa fecha y no reconozca un resultado que no le es favorable luego de sumar los votos por correo.

Algunos perciben la posibilidad de una crisis constitucional y un periodo de incertidumbre el resto del año y quizás en el arranque de 2021.

Otros no descartan que la violencia que ha hecho su aparición en diversas ciudades de Estados Unidos a lo largo de este año pudiera acentuarse y crear un clima de polarización que acreciente la incertidumbre. En una condición de crisis económica y del resurgimiento de la pandemia, este cuadro puede ser sumamente complicado y agravaría los problemas que tiene México.

A diferencia de otros países, el gobierno mexicano, de acuerdo con cifras de el FMI, ha canalizado solo el 0.7 por ciento de su PIB para apoyar a la economía tras la pandemia.

La apuesta del gobierno es que los apoyos, mucho más generosos, del gobierno norteamericano y de la Reserva Federal, al final de cuentas beneficien a México a través del crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios, así como de las remesas.

Si este esquema ya no funcionara porque la economía norteamericana no tuviera ese respaldo, derivado de la polarización política y la incertidumbre en Estados Unidos, entonces es probable que las perspectivas económicas de México se deterioren.

Otro escenario que también se antoja complejo para México en el corto plazo es el propio triunfo de Biden.

En la visita que realizó el presidente López Obrador a Estados Unidos, en el único viaje internacional realizado en su mandato, de manera implícita tomó partido por Trump en la contienda electoral.

La dualidad del presidente en funciones, que era también candidato republicano, motivó este hecho. Y, además, como no se estableció una estrategia de control de daños, como tener un saludo rápido con Biden, se gestó una antipatía hacia México entre los demócratas.

Algunos de los llamados ‘estados columpio’ se encuentran en el llamado ‘cinturón del óxido’, en donde hay importantes plantas industriales.

Uno de los ingredientes de la campaña de Biden ha sido buscar el respaldo de los electores que le dieron la espalda a Hilarry Clinton hace cuatro años.

Por eso propuso un esquema fiscal para castigar las inversiones norteamericanas en el exterior y premiar las que se realicen en territorio estadounidense.

Además, los demócratas presionaron para que en el TMEC hubiera una serie de reglas laborales que pueden ser utilizadas como estrategia proteccionista.

Con objeto de ganar el respaldo de los electores en esos estados críticos, Biden puede comprometerse a presionar a México y sancionar el incumplimiento de la legislación laboral, lo cual es relativamente sencillo.

Es cierto que en una perspectiva más amplia, al mundo le conviene el triunfo de un político como el candidato demócrata, que vuelva a darle a EU un rol más relevante en la escena internacional y que sea un ejemplo de que los populismos y nacionalismos pueden ser desplazados por gobiernos orientados a la globalización y a la modernidad.

En ese contexto, conviene a México el triunfo de Biden, igual que le conviene a la mayor parte del mundo.

Pero, en el corto plazo, el juego electoral que hizo el gobierno mexicano para congraciarse con el presidente Trump nos puede costar, pues los demócratas no van a olvidar el respaldo que recibió su rival con la visita presidencial de julio a la Casa Blanca.

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