Pabellón de la Gastronomía, un mundo de sabores en un solo sitio
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Pabellón de la Gastronomía, un mundo de sabores en un solo sitio

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Pabellón de la Gastronomía, un mundo de sabores en un solo sitio

Así se respira la undécima edición de la Feria de las Culturas Amigas, la cual por primera vez tiene su sede en el Bosque de Chapultepec.

Ximena Peinado
17/06/2019
Actualización 18/06/2019 - 16:26
Completar los sellos de nuestros pasaportes internos en cuestión de unos cuantos metros.
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Olores combinados que hacen pensar a cualquiera que así es como huele el mundo si fuese un restaurante: así se respira la undécima edición de la Feria de las Culturas Amigas, la cual por primera vez tiene sede en el Bosque de Chapultepec.

El Pabellón de la Gastronomía, uno de los tres que componen el evento, se encuentra repleto de personas con hambre que buscan descubrir los países extranjeros a través de sus papilas gustativas.

Sentir la brisa de las cascadas de Victoria en Zimbabue por medio del Kalewele, un platillo típico de la región hecho con plátano frito; satisfacer la sed del Sahara en Argelia con una limonada con yerbabuena; degustar de un café calentado en las arenas de los desiertos de Jordania; deleitarse con un pan de queso recién horneado que convierten a uno en transeúnte en las calles de Sao Paulo; brochetas de carne que hacen que uno se imagine cómo se sentiría estar en la cima del Monte Camerún.

Completar los sellos de nuestros pasaportes internos en cuestión de unos cuantos metros.

Conocer el mundo entero es un sueño que muchos tienen en la cabeza. En alguna parte los planes de algunos figuran los viajes a tierras desconocidas que podrían cambiar por completo la perspectiva de sus vidas. Sin embargo, realizar esto no es algo tan fácil.

Los altos costos de los vuelos, la carencia del tiempo libre y la rutina de todos los días nos podrían impedir conocer los países alrededor del globo.

Pero sí hay una solución a este problema, esta se encuentra en el Pabellón de la Diversidad, ubicado en las profundidades de la primera sección del parque más representativo de la capital de nuestro país.

Aquí no es necesario volar más de 20 horas para disfrutar de un verdadero masaje tailandés, ni tener que pasar por el tedioso proceso de visado para tomarse una fotografía con una cabina de teléfono inglesa.

La Feria Internacional de las Culturas Amigas abre la posibilidad de conocer el mundo por medio de la exposición que cada nación, de las 94 participantes, realiza sobre sus artesanías e historia, pero principalmente a través de su gente.

Al hablar con personas cuya realidad fue y es muy diferente a la de uno es una vía para poder decir con orgullo que uno sabe sobre las peculiaridades y tesoros escondidos de las diversas culturas.

Por medio de la plática, la música tradicional de fondo y la presencia de tanto los trajes típicos como de sus artesanías, uno puede descubrir más de lo que a simple vista podría parecer.

Es así como uno aprende que en Suiza los ciudadanos comen 12 kilos de chocolate al año, lo cual resulta sorpresivo cuando comparándolo con nuestro país, los mexicanos apenas comemos 600 gramos; o el hecho de que República Checa es el mayor consumidor de cerveza en el mundo, lo cual rompe nuestros estereotipos sobre los alemanes o incluso sobre nosotros mismos; incluso impacta el hecho de saber la fuerza con la que se ha levantado Polonia, un país que desapareció por 123 años del mapa mundial y se recuperó después de dos guerras mundiales y un sistema de gobierno socialista.

Contar con la posibilidad de descansar del recorrido bajo la sombra de un árbol de Chapultepec, teniendo a dos pasos la posibilidad de comprar ámbar de Lituania o un típico 'sari' de la India.

Descubrir que en Sri Lanka los elefantes son sagrados y que en Siria se originaron varios de los platillos árabes que uno puede encontrar en algún restaurante por Polanco o La Condesa.

Aprender a saludar juntando las palmas de las manos y diciendo ‘Namasté’ como lo hacen en India o en Nepal; sorprenderse ante el hecho de que en Chile mueven casas enteras con bueyes o que en Mozambique las bodas duran seis días.

Cambiar nuestra forma de pensar y aprender a decir ‘No problem’ (no hay problema) ante cualquier adversidad como en Jamaica y antojarse de asistir al Carnaval de la Vega en República Dominicana.

Por las siguientes dos semanas el mundo estará abierto de forma gratuita a quienes buscan explorarlo. Contando con conciertos y espectáculos de danza para todo aquel que se apasiona por la expresión a través de las melodías. Durante los siguientes días la feria tendrá representaciones que no se pueden encontrar de manera tan fácil fuera del país de origen.

Danzas de la India, música de Cuba y cantos libaneses.

Y en cuanto a nuestro propio país, también se puede aprender mucho, por lo cual en el Pabellón de La Ciudad de México se llevarán a cabo pláticas sobre los problemas que enfrentamos hoy en día, como la violencia de género, la migración y explicaciones sobre el mundo globalizado.

Es verdad que el futuro es incierto y que los planes de viajar por el mundo no se le están asegurados a uno.

Pero si hay algo que sí se puede asegurar, es que Chapultepec te puede dar una oportunidad que ni Julio Verne se imaginó que fuera posible: darle la vuelta al mundo en un solo día.