El COVID-19 agravará tres puntos débiles del sistema financiero global: FMI
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El COVID-19 agravará tres puntos débiles del sistema financiero global: FMI

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El COVID-19 agravará tres puntos débiles del sistema financiero global: FMI

bulletEl organismo detalló que la pandemia de COVID-19 empeoró las vulnerabilidades financieras que se han acumulado durante una década de tasas extremadamente bajas y volatilidad.

Leticia Hernández
22/05/2020
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El sistema financiero global tiene tres puntos débiles potenciales para exacerbarse con la crisis del COVID-19, advierte el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su reporte sobre la Estabilidad Financiera Global.

Esto, porque la pandemia de COVID-19 empeoró las vulnerabilidades financieras que se han acumulado durante una década de tasas extremadamente bajas y volatilidad.

En los capítulos del 2 al 4 del informe, el FMI detalla los tres puntos débiles potenciales: riesgos en mercados crediticios de instituciones no bancarias, el manejo de los flujos hacia los mercados emergentes y el desafío de la rentabilidad de los bancos.

“En caso de que la contracción económica en curso dure más tiempo o sea más profunda de lo esperado actualmente, el endurecimiento resultante de las condiciones financieras puede verse amplificado por estas vulnerabilidades, causando más inestabilidad o incluso una crisis financiera”, alertaron Tobias Adrian, director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital y FabioM. Natalucci, director adjunto del mismo departamento, en un artículo publicado en el blog del organismo.

Las posibles fragilidades incluyen una calidad crediticia más débil de los prestatarios, normas de suscripción más flexibles, riesgos de liquidez en los fondos de inversión y una mayor interconexión.

Sin embargo, el FMI identifica mayores riesgos en la estabilidad de las instituciones financieras no bancarias en donde las pérdidas podrían ser más significativas, más que en la banca, en donde no se percibe una gran exposición a préstamos apalancados y a bonos de alto rendimiento como en el pasado.

Las pérdidas en el segmento de instituciones financieras no bancarias podrían perjudicar la provisión de crédito y conducir a una recesión más larga y severa, por lo que una vez que la crisis haya terminado, se debe evaluar si está justificado incluir a los no bancarios en el perímetro regulatorio y de supervisión, dado su papel ampliado en los mercados crediticios riesgosos.

“Se debe desarrollar un marco para la regulación macroprudencial de las instituciones no bancarias, teniendo en cuenta la naturaleza global de estos mercados”, recomienda.

Otro de los grandes desafíos está en la gestión de los flujos de cartera volátiles y sus riesgos para la estabilidad financiera global. Desde el comienzo de la pandemia, los mercados emergentes vieron salidas de capital de más de 100 mil millones de dólares, casi el doble (en relación con el PIB) que los experimentados durante la crisis financiera mundial.

El prolongado período de bajas tasas de interés alentó tanto a los prestatarios como a los acreedores a asumir más riesgos. El aumento resultante de las entradas de cartera en los mercados de activos más riesgosos contribuyó a la acumulación de deuda y, en algunos casos, dio lugar a valoraciones estiradas en los mercados emergentes y fronterizos. Como resultado, se han vuelto más dependientes de los flujos de cartera extranjera desde la crisis financiera mundial.

Más allá de los desafíos inmediatos asociados con el brote de COVID-19, es probable que un período persistente de bajas tasas de interés ejerza más presión sobre la rentabilidad bancaria en los próximos años, advierte el FMI en el Capítulo 4 del reporte sobre Estabilidad Financiera Global.

“Cuando no pueden generar ganancias, es menos probable que los bancos otorguen préstamos y otros servicios financieros a hogares y empresas, privando a la economía del crédito que tanto necesitan”, señalan los especialistas.

También advierten que en un ejercicio de simulación para un grupo de nueve economías avanzadas, una gran fracción de sus bancos, por activos, puede no generar ganancias por encima de su costo de capital en 2025.