El despido de Ghosn como presidente de Nissan 'agarró' desprevenidos a Macron y Francia
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El despido de Ghosn como presidente de Nissan 'agarró' desprevenidos a Macron y Francia

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El despido de Ghosn como presidente de Nissan 'agarró' desprevenidos a Macron y Francia

bulletLos cuerpos de inteligencia franceses no tenían conocimiento de los planes de Nissan, que podrían afectar su alianza con Renault, empresa que cuenta con participación del Estado francés.

Bloomberg / Helene Fouquet y Francois de Beaupuy
23/11/2018
Actualización 23/11/2018 - 11:37
Emmanuel Macron, presidente de Francia
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Emmanuel Macron, presidente de Francia, no tenía ni idea de que Nissan se preparaba para destituir a Carlos Ghosn. Mientras el arresto de Ghosn el lunes en Tokio planteó dudas sobre la alianza de Nissan con el gigante automovilístico francés Renault, el jefe de Estado siguió la crisis a través de los titulares, al igual que su ministro de Economía y Finanzas y los funcionarios a cargo de la participación del Estado en Renault, según señalaron dos funcionarios con conocimiento del tema.

No recibieron ningún tipo de advertencia de que se avecinaban problemas para Ghosn, el poderoso ejecutivo franco-libanés de 64 años, y, lo que es más importante, que eso amenazaba con desestabilizar el pacto entre Nissan y Renault, dijeron los funcionarios.

"Este es el tipo de información que aquellos que hacen inteligencia económica quieren saber", señaló en una entrevista Alain Juillet, ex jefe de división del servicio secreto francés. "La inteligencia francesa no sabía cómo se movían las cosas dentro de Nissan".

Mientras el Gobierno no estaba informado, las preocupaciones crecían en otras partes de París.

Una persona familiarizada con el equipo directivo de Renault comentó que ellos sabían que Nissan estaba molesto desde hace mucho tiempo por el abuso de los recursos de la compañía por parte de Ghosn, como usar el jet de la compañía para viajes personales y dar a su hermana un trabajo ficticio.

El comportamiento, señala la persona, fue tolerado durante años porque el ejecutivo era considerado como una persona muy importante para la compañía.

Renault emplea a casi 50 mil personas en Francia y el Estado francés posee el 15 por ciento de la empresa, lo que la convierte en un elemento clave del objetivo de Macron de revitalizar a su país como potencia económica, al grado de que la Secretaría de Estado de Seguridad Nacional considera a Renault como una empresa de "vital importancia" para Francia.

Por otra parte, Renault posee el 43 por ciento de Nissan. El pacto de accionistas da más peso a París que a Tokio, una antigua fuente de frustración para los japoneses.

Es posible que Nissan se haya sentido motivada para mantener a los franceses fuera de la operación para despedir a Ghosn como presidente por los recuerdos de una dura lucha de poder en 2015 cuando Macron, en ese entonces ministro de Economía, incrementó la participación del Gobierno en Renault sin avisar a los japoneses.

Con ello, Francia frustró los esfuerzos de la compañía japonesa de aumentar su influencia en el fabricante de automóviles francés. Tras la salida de Ghosn, Nissan busca de nuevo revisar la estructura accionarial de la alianza y quiere crear una asociación más equilibrada.

Aunque Francia tiene tres unidades separadas que proporcionan inteligencia económica –en los ministerios de Finanzas, Interior y Defensa–, esta no es la primera vez que el Gobierno se ve sorprendido.

Cuando Alstom y General Electric elaboraron sus planes para fusionarse en 2014, Macron era parte del gabinete del presidente François Hollande y se enteró de la noticia al mismo tiempo que los operadores, cuando los titulares de los periódicos aparecieron en los telediarios.

Esta vez, la señal más clara de su ignorancia fue la visita de Macron a una fábrica de Renault en el norte de Francia, junto a Ghosn, hace menos de dos semanas. Eso nunca habría ocurrido si hubieran sabido que se avecinaban problemas, dijo un funcionario.

Francia no prevé que Nissan haga un movimiento agresivo, como una oferta pública de adquisición hostil, y el Gobierno no cree que Ghosn o los intereses franceses hayan sido 'víctimas' de un complot, comentaron dos funcionarios.

Una de las fuentes señaló que el Estado francés está abierto a las conversaciones, pero sobre todo, está tratando de ganar tiempo.

Este es el momento para abrir una discusión sobre la estructura de la alianza, dijo el jueves un funcionario francés. Francia ha intentado establecer que los japoneses siguen comprometidos con el pacto y está tratando de averiguar lo que viene a continuación.

Como exbanquero de fusiones y adquisiciones de Rothschild en París, este funcionario de 40 años conoce el valor de la información sobre las personas y las empresas cuando las estructuras corporativas están en juego, pero este viernes por la mañana, su oficina seguía esperando una actualización de Renault sobre los cargos contra Ghosn y la situación en Nissan.

Un funcionario dijo que el gobierno está lidiando con los eventos a medida que suceden, sin previo aviso.