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¿Cómo va el Aeropuerto de Santa Lucía? Hicimos un recorrido y aquí te contamos todo

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¿Cómo va el Aeropuerto de Santa Lucía? Hicimos un recorrido y aquí te contamos todo

bulletA 11 meses de arrancar la obra, hay progresos en la torre de control, la terminal de pasajeros y las pistas civiles y militares.

Aldo Munguía
09/09/2020
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A 11 meses de haber iniciado la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) ubicado en Santa Lucía, el avance de la obra es de 31.3 por ciento y el de la inversión de 19.5 por ciento, en línea con las estimaciones del gobierno.

El avance de la obra conforme al tiempo estipulado era de vital importancia para cumplir con la promesa presidencial: construir un aeropuerto eficiente, austero y moderno para aliviar la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y hacer frente a la demanda aérea que se tenía hasta antes de la pandemia.

Durante un recorrido por las obras del proyecto, El Financiero pudo constatar el avance de los elementos del aeropuerto: la torre de control, el edificio terminal de pasajeros, las pistas civiles y militares, así como otras obras menores en magnitud que forman parte del aeropuerto que espera concentrar 18 millones de pasajeros en su primera etapa de funcionamiento.

En Santa Lucía, cuyo costo total será de 79 mil 695 millones de pesos, no paran los trabajos. El arribo de camiones es constante, el movimiento de los 910 militares y más de 22 mil civiles divididos en más de una veintena de frentes no tiene un momento de silencio, pues el tiempo es el principal obstáculo a vencer para los ingenieros de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA).

El AIFA surgió de los restos del aeropuerto en Texcoco. El acero, tezontle y otras instalaciones siguen llegando al nuevo proyecto aeroportuario, explicó Benito Pavón Varela, teniente coronel ingeniero constructor encargado del frente 5.

“Hay mucho material de acero y perfiles que sí se pudieron rescatar y aprovechar. Todo el tezontle viene de allá, toda la varilla también se trajo para acá, la tubería hidráulica y sanitaria también se vino para acá, los equipamientos, pero hay otros materiales sobredimensionados que no tienen uso en este aeropuerto”, relató el encargado de la construcción de la Torre de Control.

La Torre de 88 metros es una de las obras que ha podido aprovechar los materiales del aeropuerto cancelado, con un costo cero, es decir, solo considerando las erogaciones por la transportación de los insumos.

Paradójicamente, el que sería un ‘barril sin fondo’ en una superficie inestable como fue calificado el NAIM en Texcoco, está ayudando a reducir el costo del proyecto prioritario del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Las pistas –un par civiles y otra militar– estarán listas para el día de la inauguración, sostiene Pavón Varela, quien además indica que para en febrero se podrán realizar maniobras castrenses.

Las pistas también tienen el rastro material de Texcoco, pero las de Santa Lucía costarán 22 mil 500 millones menos que las tres proyectadas en el puerto aéreo en la zona del lago.

“Estamos haciendo lo mismo, allá eran tres pistas y acá estamos haciendo tres pistas, plataforma, edificio terminal, pero los diferentes procedimientos constructivos que hay que seguir en Santa Lucía son los que hacen que construir aquí sea mucho más económico que construir en Texcoco”, señaló José Juan Marín Solís, mayor ingeniero constructor.

Marín Solís destacó que el terreno en el AIFA es más estable que el del puerto aéreo cancelado y esto no solo permitirá un menor costo de construcción, sino aminorar la inversión del mantenimiento.

Según el mayor ingeniero constructor, en 20 años solo se realizarán mantenimientos menores en las pistas que contemplan el retiro de caucho proveniente de las llantas de las aeronaves que aterricen y despeguen, así como retoques de pintura.

“Por la naturaleza del terreno allá iba a ser constante el mantenimiento, es un cambio muy grande el tener terrenos diferentes”, insistió.

Durante la pandemia ocasionada por el COVID-19 las obras en Santa Lucía no se han detenido, aunque se han vuelto más complicadas por la propia dinámica de la construcción: portar un cubrebocas durante un turno de 12 horas se ha vuelto complicado y mantener la sana distancia a veces es imposible.

Pese a ello, no se han registrado en la obra brotes graves de casos del nuevo coronavirus. Según la SEDENA, para los trabajadores que presenten síntomas se les permite hacer la cuarentena e integrarse después de ello e, incluso, hay trabajadores que piden permiso para visitar a sus familiares en las diferentes entidades de origen.

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