Prison Art, una empresa ‘tatuadora’ del penal de Puente Grande para el mundo
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Prison Art, una empresa ‘tatuadora’ del penal de Puente Grande para el mundo

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Prison Art, una empresa ‘tatuadora’ del penal de Puente Grande para el mundo

bulletLa compañía da trabajo y apoyo psicológico a presidiarios y a exconvictos, quienes tatúan a mano diseños en cuero.

Ana Luisa Gutiérrez
01/08/2019
Un artesano de Prision Art
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Prision Art, que comercializa diferentes artículos de lujo, cuenta con 14 tiendas, de las cuales 11 se ubican en México y tres en el extranjero en Barcelona, Ibiza y Austria, además de que pronto abrirá una nueva unidad en Alemania.

“Tenemos una gran clientela en México, pero la mayoría de nuestros consumidores son extranjeros especialmente americanos, alemanes, austriacos, canadienses, es un producto que tiene un discurso, que habla mucho de tradiciones mexicanas como la calavera, La Catrina, ciertos animales mexicanos, el día de muertos”, dijo Cueto-Felgueroso.

Prison Art emplea y da apoyo psicológico a presidiarios y a exconvictos, que tatúan diseños a mano en pedazos de cuero de vaca, mismos que son ensamblados en artículos de lujo como son bolsos, maletas, carteras, entre otros, con lo que cada pieza de lujo es única e irrepetible.

Sus productos tienen un costo de entre 5 mil y 8 mil pesos, ya que son artículos de lujo, lo que le da un valor agregado al producto.

El año pasado, Prison Art facturó en promedio cerca 30 millones de pesos y para este año prevén alcanzar los 40 millones de pesos.

La meta de Cueto-Felgueroso es que en un lustro pueda contratar a mil 500 presidiarios, lo que significaría contribuir a reducir casi un millón de delitos al año, pues actualmente con sus 200 colaboradores en el programa reinserción ha logrado evitar anualmente en promedio 140 delitos.

El potencial de reinserción laboral es enorme, si se toma en cuenta que al año 35 mil personas con antecedentes penales son liberadas.

La firma, más que una empresa de lujo, se define como un programa de capacitación y rehabilitación.

La empresa trabaja con 42 exconvictos y cuenta con alrededor de 160 colaboradores que aún están presos, a quienes capacita –cada 15 días o semanalmente, dependiendo del reclusorio– además de apoyarlos en su proceso de rehabilitación.

Sus colaboradores perciben mensualmente entre 6 mil y 8 mil pesos de pago, mientras que un maestro, encargado de coordinar a los chicos, gana al mes entre 10 mil y 14 mil pesos mensuales; adicionalmente explicó que su sueldo se les entrega de manera directa y el 50 por ciento de su ganancia se destina a un familiar.

Agregó que para llevar sus capacitaciones a las penitenciarías normalmente trabaja con las áreas de gobierno, pero en general cada una de las prisiones tiene sus propias reglas.

Prison Art lleva su programa de reinserción social al reclusorio norte de la CDMX, con presos en Pachuca y Tulancingo en Hidalgo, en Querétaro y en el penal de Puente Grande, Jalisco.

Los diseños que realizan los colaboradores de Prison Art tienen un aire lúgubre acompañado de personajes de la cultura mexicana, como es La Catrina del caricaturista Guadalupe Posadas –referente al día de muertos-, figuras de Frida Kahlo, El Santo, Emiliano Zapata y jaguares, animal sagrado para los mayas.

Sus imágenes tatuadas en cuero han llamado la atención no sólo de los consumidores mexicanos, también de los europeos, pues Prison Art ha logrado atraer a los consumidores del viejo continente.

Cueto-Felgueroso detalló que su emprendimiento tiene cerca de 300 modelos entre carteras, portafolios, maletas, chamarras, camisas, joyería, artículos para el hogar, juegos de mesa, muebles, de los cuales los favoritos de sus consumidores son las bolsas para dama.

El financiero