Amazon pone el 'mal ejemplo' a las tecnológicas: quiere controlar todo
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Amazon pone el 'mal ejemplo' a las tecnológicas: quiere controlar todo

COMPARTIR

···
menu-trigger

Amazon pone el 'mal ejemplo' a las tecnológicas: quiere controlar todo

bulletLa integración vertical a través de los medios y entrega de alimentos muestra que su poder está bajo amenaza.

Financial Times
24/05/2019
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.
Ilustración: Ismael Angeles.

Todo lo que Amazon hace conlleva un efecto y al liderar una ronda de financiamiento de 575 millones de dólares por la empresa británica de entrega de alimentos Deliveroo, perjudicó a las acciones de los rivales de éste último. El acuerdo le otorga a Amazon una participación tanto en la entrega como en la preparación a través de las “dark kitchens” o cocinas fantasma — negocios de servicios de alimentos que brindan servicios a los clientes exclusivamente a través de pedidos de alimentos en línea — en las que se preparan algunas de las comidas de Deliveroo.

Es un impresionante plan; ¿quién hubiera dicho que una compañía que comenzó vendiendo libros en línea terminaría siendo copropietaria de cocinas? Pero es característico del instinto itinerante de Amazon. La compañía ha pasado de la venta minorista en línea a la administración de almacenes, a la publicación de libros y a la creación de películas y programas de televisión para Prime, su servicio de transmisión por Internet.

Más sorprendente es el grado en que otros grupos tecnológicos están siguiendo los pasos de Amazon en volverse verticalmente integrados. En lugar de apegarse al negocio de administrar plataformas, están creando su propio contenido y comprando activos para reforzarse.

Netflix está cerca de firmar un contrato de 10 años con Pinewood para arrendar instalaciones de estudios en el Reino Unido, mientras que WeWork está recaudando 2.9 mil millones para un fondo inmobiliario con el fin de comprar oficinas que arrendará. Apple está gastando cientos de millones en el desarrollo de videojuegos para su servicio Arcade, lo cual ha obligado a Microsoft y a Sony a formar una tentativa alianza para defender sus franquicias de juegos.

La integración también se está desarrollando en la otra dirección, con ciertas marcas intentando encontrar un camino para venderles directamente a los consumidores, en lugar de minoristas. Edgewell Personal Care, propietaria de las marcas de rasuradoras para hombres Wilkinson Sword y Schick, este mes adquirió a Harry’s, el negocio de suscripción de rasuradoras, 1.4 mil millones. Los inversionistas se asustaron y las acciones de Edgewell cayeron a un mínimo de 10 años.

Un movimiento repentino hacia la integración mediante la compra de un proveedor o distribuidor indica vulnerabilidad; de lo contrario, ¿por qué correr el riesgo de hacerlo a menos de que se tenga miedo de ser excluido? El control de la cadena de suministro — desde las piezas hasta la producción, comercialización y distribución — asegura la autonomía. Pero también requiere inversión de capital, y representa un reto difícil de manejar para cualquier compañía.

Hasta ahora, las compañías tecnológicas no han sido castigadas por los accionistas por buscar la integración. A Amazon se le tiene confianza en el manejo de las adquisiciones, como la de Whole Foods, la cadena de supermercados estadounidense, y la enorme inversión de Netflix en producciones originales no ha alienado a los inversionistas. Sus críticos más bien se preguntan si están adquiriendo demasiado poder sobre los mercados.

Lina Khan, una investigadora de la Facultad de Derecho de Columbia, ha atacado a Amazon por explotar las brechas en la ley de competencia estadounidense, argumentando que ha “marchado hacia el monopolio cantando la melodía antimonopolística contemporánea”. Khan señala específicamente su integración vertical, la cual es tratada permisivamente por las autoridades estadounidenses.

El cambio de las compañías tecnológicas a la integración requiere un minucioso escrutinio por parte de las autoridades encargadas de los asuntos de competencia, como lo sugiere Khan. Pero también es una expresión de debilidad; las plataformas que solían ser capaces de dictarles las condiciones a los proveedores de contenido y de servicios actualmente sienten la necesidad de adquirir activos, en lugar de arriesgarse a que otros las excluyan.

Si es así, puede que los inversionistas estén tratando con demasiada indiferencia la ‘apropiación’ en las industrias minoristas, de medios de comunicación y otras. Ellos están acostumbrados a que Amazon y otras compañías sean capaces de dominar, pero esta explosión de acuerdos cuenta una historia de plataformas tecnológicas que están perdiendo el control.