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Septiembre, mes récord en emisión de bonos verdes

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Septiembre, mes récord en emisión de bonos verdes

bulletMás empresas y gobiernos están recurriendo a los valores verdes para financiar proyectos para un crecimiento más limpio y recibirán un impulso adicional en la medida que están aumentando los gastos para recuperarse del Coronavirus.

Bloomberg / Jill Ward y Lyubov Pronina
06/10/2020
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El mercado mundial de bonos verdes superó el billón de dólares en emisiones después de un aumento récord de ventas en septiembre.

El total histórico de ventas de valores respetuosos con el medio ambiente ha aumentado rápidamente en los últimos años, incluidos más de 200 mil millones en 2020, un aumento de 12 por ciento frente a los primeros nueve meses de 2019, según datos de BloombergNEF. Eso ocurre a medida que más empresas y gobiernos están recurriendo por primera vez a valores verdes para financiar proyectos para un crecimiento más limpio.

“La integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza nunca ha sido más importante para los inversionistas que en 2020”, dijo Maia Godemer, asociada de finanzas sostenibles de BNEF. “No solo es probable que estas variedades de financiamiento crezcan en volúmenes en los próximos años, sino que veremos más innovación”.

Los bonos verdes, definidos por las ganancias que se destinan a proyectos ambientales, están experimentando un aumento de la demanda a medida que crece la preocupación por la necesidad de mitigar el cambio climático. Solo en septiembre se emitieron más de 50 mil millones de dólares, incluido el debut de empresas alemanas, un trío de fabricantes de automóviles como Volkswagen, y JPMorgan Chase, el mayor banco estadounidense en términos de activos.

“Hemos visto más nuevos emisores y más emisores repetidos”, dijo Matteo Merlín, que administra conjuntamente el Absolute Green Bonds Fund en Eurizon Capital. “La mayor parte son la energía, el transporte y la construcción ecológica, pero hay muchos sectores que están subfinanciados como el agua y los residuos, y hay otros sectores totalmente ausentes del mercado, las empresas altamente contaminantes”.

Las emisiones de empresas energéticas como Repsol y Saudi Electricity se encuentran entre las que han atraído controversia, y se pidió a los inversionistas que comprometieran fondos para proyectos en áreas que normalmente no se consideran respetuosas con el medio ambiente. Un informe del mes pasado del Banco de Pagos Internacionales encontró que los prestatarios de bonos verdes no necesariamente están reduciendo sus emisiones de carbono, y sugirió que las empresas deberían tener una calificación ambiental.

Si bien es importante protegerse contra el “lavado verde”, Merlin dijo que las empresas que regresaron al mercado verde mostraron un compromiso con una estrategia de finanzas sostenibles. JPMorgan es el mayor suscriptor de estos acuerdos de bonos verdes, que surgieron por primera vez en 2007.

Más de la mitad de las ventas de este año procedieron de Europa, Oriente Medio y África. El crecimiento ahora ha llevado al mercado de deuda sostenible más amplio a más de dos billones de dólares, dijo BNEF. Eso incluye bonos para financiar proyectos sociales, que se han triplicado este año a raíz del Covid-19.

Por el lado de la demanda, la cantidad de fondos mutuos indexados sostenibles y fondos cotizados en bolsa, y sus activos de 250 mil millones de dólares, se han duplicado en los últimos tres años, según Morningstar.

El interés de los clientes está impulsando a Deutsche Bank a una meta de una cartera verde de 200 mil millones de euros para 2025, y a Pacific Investment Management a lanzar un fondo climático.

Dado que los gobiernos también están aumentando sus gastos para recuperarse del virus, se espera que el mercado de bonos verdes reciba otro impulso el próximo año de un debut de la Unión Europea. El bloque planea vender un total de 225 mil millones de euros (265 mil millones de dólares) para su fondo pandémico, lo que lo convertirá en el mayor emisor.

Si bien el mercado está creciendo, aún le queda camino por recorrer antes de que se pueda calificar como su propia clase de activos, según Juuso Rantala, gestor de carteras de Aktia Asset Management en Helsinki, que supervisa más de nueve mil millones de euros.

“Supongo que en uno o dos años podremos hablar de una clase de activos”, dijo Rantala. “Las cosas se están moviendo más rápido de lo que pensaba. El incentivo financiero ya es bastante fuerte, debido a que los precios son más ajustados y la comunidad de compradores es más grande”.