Para tener seguridad energética, primeramente, seguirá siendo estratégico importar y poder almacenar gas natural, aunque lo más relevante sería producir y ser autosuficientes en el control de este energético y una buena opción para hacerlo es mediante la técnica del “fracking” o fracturación hidráulica, dijo César Cadena Cadena, presidente del Clúster Energético de Nuevo León.
“Esta técnica le permitió a Estados Unidos (EU) ubicarse desde 2018 como el mayor productor global de crudo y su nivel de reservas de petróleo crudo (3P) garantizan 100 años de producción”, señaló el empresario regiomontano, también presidente de Grupo Energéticos (Energex).
La contribución del llamado shale (petróleo y gas atrapado en las formaciones rocas de lutitas) a la economía estadounidense se estimó en alrededor del 10 por ciento del Producto Interno Bruto de Estados Unidos entre 2010-2015, refirió.
“El vecino país del norte está produciendo alrededor de 9.5 millones de barriles de crudo al día (más el gas), que a un precio de 70 dólares diarios, le representa ingresos diarios por ¡665millones de dólares!”, detalló Cadena Cadena.
“Por ello no es de sorprender que el propio Presidente Trump busque aumentar la producción petrolera”.
En México hay reservas que, de aprovecharse, darían riqueza y seguridad en el suministro de hidrocarburos, abundó el presidente del Clúster Energético de NL.
“En el marco de la larga transición política, el debate en torno al gas natural ha adquirido relevancia y esto obedece a que la expansión del consumo no ha sido acompañada por una mayor producción nacional, especialmente en los últimos años, lo que ha resultado en crecientes importaciones para satisfacer la demanda”, dijo un analista del sector energético.
Otros expertos explican que la importancia del gas radica en que 72 por ciento de la generación eléctrica depende del este hidrocarburo producido en Texas, principalmente.
“Con las reformas al sector eléctrico en 1992 y del gas natural en 1995, que dieron pie a un proceso en el cual gracias también a una política orientada a generar electricidad vía fuentes más amigables con el medio ambiente, el gas se convirtió en el combustible fósil más importante en México.
“En gran medida, las medidas regulatorias iniciadas desde hace más de dos décadas y los cambios constitucionales en 2013-2014 ayudaron a entender el origen y evolución de la gasificación que México hoy experimenta”, detalló un especialista.
La Comisión Nacional de Hidrocarburos reveló que las reservas de México de gas Shale se ubican en 141.5 billones de pies cúbicos de gas, que equivalen a unos 23 años de producción de gas natural, sin contar otro tipo de reservas.
En este sentido, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) coincidió en que México requiere invertir de forma acelerada en toda la cadena de valor del gas natural para incrementar sus posibilidades de generar, atraer y retener inversiones, así como fortalecer la seguridad energética nacional.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y la Asociación Mexicana de Gas Natural (AMGN) desarrollaron un estudio con el objetivo de ofrecer un panorama sobre las oportunidades que existen para que el gas natural funja como un aliado estratégico para el desarrollo económico y social en el territorio nacional.
Para México, el gas natural es un insumo indispensable para el desarrollo económico de todas las regiones del país.
“En términos de competitividad, eficiencia, costos, seguridad energética, transición energética y bienestar general, la abundancia de este combustible en América del Norte abre la puerta a múltiples oportunidades de inversiones y diversificación económica”, señaló el IMCO recientemente en un reporte.