Monterrey

El pensar y el hacer

La diferencia entre lo que hacemos y somos capaces de hacer, se refiere a la importancia de la ética.

"La diferencia entre lo que hacemos y somos capaces de hacer, bastaría para solucionar la mayoría de los problemas del mundo".- Bernardo Kliksberg

Con este espléndido pensamiento del conocido experto y profesor en el tema de responsabilidad social, quiero comenzar en esta ocasión mi colaboración.

Para mi gusto, esta reflexión que abarca menos de dos renglones completos, dice mucho de lo que es capaz el ser humano, y nos muestra también desafortunadamente, que en sus milenios de existencia, el género humano no ha sabido o podido actuar de una manera adecuada con sus semejantes, llevar una sociabilidad que le permita estar mejor en su convivencia diaria.

Es innegable que la raza humana ha podido sobrevivir en al menos los últimos tres milenios, pero la pérdida de vidas humanas ha sido y es todavía enorme, en guerras y conflictos de todo tipo que se pudieron haber evitado, si hubieran puesto en práctica el pensamiento inicial.

Ese desgaste innecesario para lograr tal o cual victoria militar o política, que a lo largo de los años se ha convertido en efímera y hasta banal, por querer lograr algo que tiene un valor relativo.

Esto antes mencionado encierra el comportamiento ético, un valor que, si bien siempre ha estado presente, no se le otorga la importancia que tiene.

Ese dilema que implica "La diferencia entre lo que hacemos y somos capaces de hacer", se refiere a la importancia que le damos a la ética en el comportamiento diario, ya sea en casa con la familia o con los compañeros de trabajo, e inclusive en la convivencia que se tenga en cualquier lugar público.

Por otro lado: ¿sabemos a conciencia lo que somos capaces de hacer? Y no solamente en el aspecto físico, sino en el aspecto sentimental o moral; por ejemplo: ¿sabemos hasta dónde somos capaces de engañar a nuestra pareja, o bien a nuestro compañero de trabajo?

Muchas cosas, desafortunadamente, las hacemos porque otros las hacen, otros que admiramos o que al menos queremos ser como ellos, pero que no hemos reflexionado lo que implica eso que estamos haciendo.

Tal vez esa diferencia entre lo que hacemos y somos capaces de hacer, la podamos reducir cuando hagamos cosas positivas en por lo menos en el ambiente social en el que nos movemos; poniendo todas nuestras fuerzas y capacidades, sean físicas y/o mentales, para lograr todo lo que somos capaces de hacer.

Termino esta columna con otro pensamiento de Bernardo Kliksberg que dice: "Es necesario recuperar la capacidad del ser humano para rebelarse contra las injusticias. Y eso es la pobreza: una injusticia éticamente inadmisible".

Uniendo ambas ideas, como seres humanos necesitamos que toda nuestra capacidad sirva para terminar con la que se considera la principal injusticia; la pobreza.

Tenemos un planeta que tiene todos los recursos necesarios para que se elimine la pobreza en forma total y absoluta; tenemos que encontrar las formas a nuestro alcance para que la pobreza se vaya reduciendo; no debe haber pobres, dicho esto sin ánimo político deformado.

Seguiremos platicando …

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.

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