Fidencio Pérez: A río revuelto, ganancia de… el SAT
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Fidencio Pérez: A río revuelto, ganancia de… el SAT

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Fidencio Pérez: A río revuelto, ganancia de… el SAT

bulletAnte la duda se realizan retenciones, Hacienda gana y los contribuyentes quedan ante la incertidumbre de estar cumpliendo o no de manera correcta con sus obligaciones.

Opinión MTY 24/01/2020 Capitalizando Experiencia Fidencio Pérez
28/01/2020
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Fidencio Pérez Acosta
Fidencio Pérez AcostaFuente: Cortesía

En los primeros días se ha visto una verdadera controversia respecto de la aplicación de una norma fiscal, la referente a la retención del 6 por ciento del IVA por la prestación de servicios que reciban las personas morales o personas físicas con actividades empresariales, no es mi intención abordar este tema, más bien es tomarla de ejemplo sobre lo que sucede en nuestro maravilloso mundo fiscal, ya que, como este, existen casos muy similares.

Resulta que en principio, el tema fue abordado por los que quizás más interesados en que esta norma sea clara, los contadores a quienes se unieron los abogados especialistas en el tema, en diversos foros se debatió y, a la escritura del presente, se sigue debatiendo, de que se aplica a todo los servicios en donde intervengan personas o solo aquellos que estén bajo un esquema de subcontratación; posteriormente, hubo algunas consultas a la autoridad en su chat o consultas a través de “Mi Portal”, en el que el SAT en lugar de aclarar, parecía agitar las aguas, ya que indicaba que aplica a la “situación comúnmente denominada como outsourcing”, concepto que no está definido en legislación mexicana y donde aparentemente estaba dejando de fuera al denominado “insourcing”; para agregar más a la controversia, salió la PRODECON (Procuraduría de la Defensa del Contribuyente), la cual emitió un criterio y mismo que posteriormente lo modificó, en donde indica que “aplica solamente para aquellos servicios que deriven de una subcontratación laboral”; aunado a lo anterior han salido diversas notas periodísticas al respecto, que simplemente han creado más revoltura en el río. Dentro de este galimatías, se pronuncia el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), a través de su vicepresidencia fiscal en donde recomienda, entre otras: “Esperar a que el SAT emita postura oficial y evaluar el alcance de ésta”, “tener en consideración que en caso de que exista duda fundada de criterio en alguna erogación, sugerimos privilegiar la seguridad de la deducción procediendo a la retención de IVA”.

Es muy atinada la recomendación del IMCP, de esperar a que el SAT emita postura oficial -aunque no se le ven muchas intenciones de hacerlo-, no basta que el SAT emita comunicados, ni que en respuesta en chats o a solicitud de consulta señale que solo será aplicable a outsourcing, o que la PRODECON emita su criterio, es importante que la aclaración se haga a través del marco normativo como puede ser una regla de resolución miscelánea ya que realmente es el propio SAT quien debe calmar las aguas, si la disposición sigue así, la obligación es genérica y queda a merced de la autoridad aplicarla en lo futuro -a su conveniencia- y como reza el dicho: a río revuelto, ganancia de pescadores o más bien ganancia del SAT, ya que ante la duda se realizan retenciones y el SAT gana y los contribuyentes quedan ante la incertidumbre de estar cumpliendo o no de manera correcta con sus obligaciones, situaciones que pueden llevarlo a tener un gasto no deducible, un IVA no acreditable, un crédito fiscal contingente, pagos indebidos, la cancelación de los sellos digitales, cancelación de padrones; todo esto tendría una afectación importante en el noreste del país, que es donde se encuentra el mayor sector industrial, el cual demanda de una importante cantidad y diversa de servicios.

Opine usted: fperez@perezacosta.mx

El autor es miembro de la Comisión de Investigación Fiscal, del Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.