José A. Cárdenas: El espejo de Facebook, la transformación digital y las redes sociales
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José A. Cárdenas: El espejo de Facebook, la transformación digital y las redes sociales

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José A. Cárdenas: El espejo de Facebook, la transformación digital y las redes sociales

bulletTodos los vehículos digitales de comunicación e interacción social son susceptibles a utilizarse para fines egocéntricos personales, mientras que subsiste el imperativo de aprovecharlos para propósitos institucionales.

Opinión MTY PASIÓN POR EL TALENTO José Antonio Cárdenas Marroquín
11/10/2019
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José Antonio Cárdenas Marroquín
José Antonio Cárdenas MarroquínFuente: Cortesía

El mito de Narciso, personaje quien no puede dejar de contemplarse y desatiende fatídicamente sus responsabilidades, da su nombre al Trastorno Narcisista de la Personalidad (NPD). Aquel que lo padece en la edad adulta ostenta una autoestima vulnerable dado que no tolera las críticas, sintiéndose ofendido ante los comentarios negativos sobre su persona. Por otra parte, necesita sentirse admirado, carece de empatía y demuestra aires de superioridad porque considera que se encuentra por encima de todos.

¿Qué tiene que ver este fenómeno con la transformación digital?

Es bien sabido que para muchas personas de todas edades Facebook representa un espejo y Twitter un amplificador dentro de una cultura emergente de narcisismo. En concreto, estas redes sociales acentúan dos componentes de la personalidad narcisista: el exhibicionismo en el caso del primero, y la superioridad en cuanto al segundo. En general, prácticamente todos los vehículos digitales de comunicación e interacción social son susceptibles a utilizarse para fines egocéntricos personales, mientras que subsiste el imperativo de aprovecharlos para propósitos institucionales.

En un proceso de transformación digital el factor humano es crítico y el aprendizaje social que se genera con la interacción dentro las redes digitales es potencialmente intenso y significativo, por lo que es un fundamental minimizar los efectos negativos antes mencionados. En suma, debemos erradicar cualquier distorsión en el uso de las redes sociales, y focalizar la atención en el potencial que representan para el aprendizaje interactivo y en tiempo real en un ambiente de confianza y colaboración.

Diversas empresas regiomontanas de vanguardia han decidido apuntalar la transformación digital focalizando sus esfuerzos en tres grandes vehículos para aprender por cuenta propia y de manera permanente; el autoaprendizaje (incidental y formal), el aprendizaje activo aplicando lo aprendido, así como el aprendizaje que proviene de la interacción consciente y propositiva de los individuos: el aprendizaje social. Aquí centraremos nuestra atención al aprendizaje social.

Hace casi veinte años, en nuestro libro Restricciones Organizacionales reportamos los resultados de una investigación en un incipiente mundo digital: en general, concluimos, entre otros hallazgos, que una excesiva autoestima del aprendiz inhibe el proceso de aprender en línea. Tomando en consideración estas premisas, la plétora de autoestima que provocan las distorsiones del usuario de las redes sociales en materia de exhibicionismo y sentimiento de superioridad, altera negativamente los resultados anhelados del aprendizaje en línea.

De esta manera, el aprendizaje social no va a ocurrir al presentarse una extensión del uso tradicional, errático y desmedido de las redes, sino que demanda adecuar al usuario a interactuar constructivamente dentro de los vehículos de aprendizaje institucionales, esto es, dejando atrás cualquier necesidad o interés narcisista.

El narcisismo ha sido causa de atención durante siglos por parte de intelectuales y virtuosos, desde Ovidio y Sor Juana hasta Rousseau y Dalí. No obstante, ahora, los "narcisistas de los últimos días" presentes tanto en las generaciones tradicionales como en las emergentes, deben de reinventarse y convertirse en verdaderos actores y objetos de aprendizaje en todo sentido práctico, favoreciendo así la transformación digital.

El autor es Socio Director de Autodirección y Aprendizaje, SC. y Vicepresidente de Comunicación e Imagen de ERIAC Capital Humano; Maestro en Administración de Tecnología por el MIT, Maestro en Recursos Humanos por la Universidad de Utah y Doctor en Innovación Educativa por el ITESM.

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.