Luz A. González: Del Muro de Berlín a los muros de la vergüenza
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Luz A. González: Del Muro de Berlín a los muros de la vergüenza

COMPARTIR

···

Luz A. González: Del Muro de Berlín a los muros de la vergüenza

Todas las murallas se justifican con argumentos de seguridad nacional, combate a la migración indocumentada, luchas contra el narcotráfico, y sobre todo bajo premisas de ejercicio soberano.

Opinión MTY VENTANA AL MUNDO Luz Araceli González Uresti
08/11/2019
Al registrarte estás aceptando elaviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.
Luz Araceli González Uresti
Luz Araceli González UrestiFuente: Cortesía

Este nueve de noviembre se conmemoran 30 años de la caída del Muro de Berlín. Muro que representó la división del mundo en dos bloques comandados por la entonces URSS y Estados Unidos. Su caída significó el fin del mundo bipolar característico de la Guerra Fría y abrió paso no sólo a la reunificación alemana sino, supuestamente a la creación de un nuevo orden internacional, más justo e inclusivo.

La euforia de aquél nueve de noviembre de 1989 auguraba una nueva era en la que los valores de la democracia, la libertad y los derechos humanos serían la pauta mundial. Muchos escribieron que la experiencia del Muro de Berlín debía ser una memoria imborrable para no repetir episodios tan lamentables como el que empañó la vida de los berlineses de 1961 a 1989.

Hoy Berlín, Alemania y todo Europa preparan grandes celebraciones y festejos; en muchos países también se organizan ceremonias, discursos y eventos diversos. Todos estamos pendientes de este “emblemático” aniversario… pero detengámonos a pensar qué pasa en el mundo con otros muros.

En el 2002 Israel inició la construcción de un muro que los separa de Cisjordania, argumentando razones de seguridad, en tanto que los palestinos y diversas organizaciones internacionales lo han llamado “muro de apartheid” en el que se da una sistemática violación de derechos humanos.

Por su parte, España a finales de los noventa decidió construir dos muros en Ceuta y Melilla con el propósito de frenar la migración africana; destaca el hecho de que en estas barreras se instalaron cuchillas, mismas que han sido denunciadas por diversas organizaciones humanitarias, sin embargo, siguen ahí.

Al día de hoy, Nicosia, la capital de Chipe, sigue siendo una ciudad dividida por un muro que separa a los grecochipriotas de los turcochipriotas. Parece que la lección de Berlín pasó desapercibida para sus gobiernos.

En muchas fronteras se han erigido muros infranqueables, ahí está el caso de las dos Coreas, India y Pakistán, Marruecos y el Sahara Occidental, además de las fronteras de Irak e Irán con sus vecinos. Esta lista no estaría completa sin mencionar el muro entre México y Estados Unidos cuya construcción inició en la administración de Clinton como parte de la Operación Guardián (1994) y que ha sido tema reiterado por Trump desde su campaña a la presidencia y continúa siéndolo como parte de su permanente ofensiva, afectando a miles de connacionales en ambos lados de la frontera.

Todos estos muros se justifican con argumentos de seguridad nacional, combate a la migración indocumentada, luchas contra el narcotráfico, y sobre todo bajo premisas de ejercicio soberano. Lamentablemente el ejemplo cunde, se están levantando “novedosos” muros, por ejemplo, en Lima, Perú, el cual separa uno de los barrios más pobres de la capital de uno de los más ricos; se conoce como el muro de la vergüenza.

A 30 años de la caída del Muro de Berlín continúan erigiéndose nuevos muros que dividen a países, regiones, sociedades y personas afectando el bienestar social, económico y personal. Es tiempo de echar un vistazo a nuestras ciudades y reflexionar si nuestro estilo de vida en fraccionamientos con bardas perimetrales, casetas de seguridad y vigilancia privada, los cuales se multiplican en toda la región como en los municipios de San Pedro, Santiago y el propio Monterrey no son otra expresión que divide, separa, excluye y margina. Igual que los países la justificación es la seguridad, sin embargo, mientras no se combatan las causas reales de la pobreza, seguiremos, desde nuestras prácticas cotidianas, contribuyendo a la construcción de más muros de la vergüenza.

La autora es Doctora en Relaciones Internacionales, especialista en Asuntos Globales y Política Internacional. Profesora investigadora de la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.